Campaña
Trump siente el golpe tras su derrota en Nebraska y enfrenta un nuevo desafío en Georgia con Bush como rival
Apoyó a un candidato denunciado por abuso sexual y perdió con el establishment partidario. Bush sale a recaudar fondos contra Perdue, su postulante en Georgia.

 A Donald Trump se le manchó demasiado rápido el traje de kingmaker. El ex presidente no pudo revalidar este martes en Nebraska la condición que había estrenado en Ohio hace una semana y mordió el polvo con uno de sus candidatos.

Trump sufrió su primera derrota en las primarias debido a una apuesta riesgosa como pocas: respaldar a Charles Herbster, un granjero de Nebraska que cargaba sobre sus espaldas con ocho denuncias por acoso sexual, entre ellas la de una senadora republicana de ese mismo estado, Julie Slama.

Con la victoria de Vance en Ohio, Trump se pone el traje de kingmaker y le da pelea a su propio partido

Los pronósticos de las encuestas se cumplieron y confirmaron que Trump tendrá que pelear mucho para confirmarse como el líder indiscutido de los republicanos: primero contra el establishment partidario que lo desafía y después contra su propio instinto, a veces autodestructivo.

De manera unánime, Herbster era considerado un mal candidato por los especialistas pero era también un aportante millonario a la campaña de Trump y puso 11 millones de dólares de su bolsillo para financiar su propio objetivo político. La devolución de gentilezas llegó la semana pasada, cuando el ex presidente viajó a Nebraska para respaldarlo. 

Trump en el acto de apoyo a Herbster, en Nebraska.

En la noche del martes, Herbster perdió ante Jim Pillen, productor de carne de cerdo que corría con una larga serie de ventajas: miembro de la Junta de Regentes de la Universidad de Nebraska, contó con el respaldo del gobernador Pete Ricketts, que llegó a presionar a Trump sin éxito para que no participara en las primarias.

Trump tendrá que pelear mucho para confirmarse como el líder indiscutido de los republicanos: primero contra el establishment partidario que lo desafía y después contra su propio instinto, a veces autodestructivo. 

Ricketts gobierna Nebraska desde 2014 y su mandato llega a su fin pero su poder es considerable: su padre es el multimillonario Joe Ricketts, una fuente inagotable de recursos para la campaña del vencedor de Herbster. Ahora, Pillen enfrentará a la candidata demócrata Carol Blood en un distrito que los republicanos gobiernan de manera ininterrumpida desde 1994.

La derrota del candidato de Trump en Nebraska empañó la victoria de Virginia Occidental, donde el congresista Alex Mooney venció a otro miembro de la Cámara Baja del Congreso, David McKinley, denostado por Trump por haber sido uno de los 13 republicanos que votó a favor de una ley de infraestructura impulsada por el presidente Joe Biden.

En Nebraska, Trump confirmó dos cosas: que el establishment partidario está decidido a disputar cada estado en contra de sus pretensiones y que su influencia no alcanza para ungir vencedor a cualquier candidato. 

Ya en Ohio, donde se convirtió en el gran hacedor de la victoria de JD Vance, Trump había enfrentado la campaña del poderoso Club para el Crecimiento.

Guerra de magnates detrás de la interna republicana en Ohio

No es el único choque interno que protagoniza Trump ni tampoco el más estruendoso. Hay que prestar atención a lo que sucede en Pensilvania donde el ex presidente camina hacia una batalla que lo enfrenta nada menos que a su ex secretario de Estado, Mike Pompeo. 

Fuerte choque de Trump con Mike Pompeo por las primarias en Pensilvania 

La próxima estación en la que el ex presidente tendrá que medir fuerzas con su propio partido será en Georgia, donde los republicanos están haciendo todo lo posible para garantizar que el gobernador de Georgia, Brian Kemp, derrote al exsenador David Perdue en las primarias y evite la segunda vuelta.

La Asociación Nacional del Rifle comunicó su respaldó al gobernador, la Asociación de Gobernadores Republicanos invirtió por lo menos 5 millones de dólares en su campaña y el expresidente George W. Bush ya anunció que organizará una recaudación de fondos para Kemp. Aunque todas las encuestas lo muestran como favorito, el gobernador tendrá que superar el 50% para evitar la segunda vuelta.

Camino a las elecciones de medio término, Bush viene elevando su perfil de manera acelerada. La semana pasada, sin ir más lejos, compartió una video conferencia con Volodimir Zelenski y no dudó en definir al presidente de Ucrania como el "Winston Churchill de nuestro tiempo". 

Sin embargo, la presencia de Bush en Georgia, como parte de la campaña del gobernador Kemp, marcará el ingreso del ex presidente en las elecciones de medio término y lo ubicará como uno más entre los actores de peso y larga trayectoria republicana que le dicen NO a las pretensiones de Trump. 


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