Campaña
Tapado por denuncias de brutalidad policial, el sheriff demócrata Villanueva va por su reelección en Los Ángeles
El latino que dirige un ejercito de 11 mil agentes y acumula una larga lista de detractores enfrenta a ocho contrincantes que no lograron unirse. Tiene el apoyo de Tucker Carlson y rechaza a la "ultraizquierda de California".

Las elecciones primarias en California incluyen un test inusual para los demócratas. La candidatura del sheriff Alex Villanueva para refrendar su poderío en el condado de Los Ángeles. De 59 años e hijo de un padre portoriqueño, Villanueva fue el primer hispano que logró ocupar el cargo y llegó a su sillón con un perfil progresista que quedó sepultado en poco tiempo bajo las denuncias de sus detractores. De entrada, rompió el molde: fue el primer candidato que logró doblegar a un sheriff de Los Ángeles en más de un siglo. Si hace cuatro años atrás, su campaña tenía como eje una serie de reformas policiales y la rendición de cuentas dentro del departamento, la contienda de este año lo encuentra como blanco de cuestionamientos de todo tipo por el maltrato policial.

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A cargo de uno de los sistemas penitenciarios más grandes del mundo, el alguacil genera rechazo en muchos de los partidarios de Joe Biden y cuenta con la aprobación de figuras asociadas a Donal Trump como el popular presentador de Fox News Tucker Carlson. Defensor del supremacismo blanco y la teoría del gran reemplazo, Carlson elogia de manera recurrente a Villanueva y las coincidencias entre ellos llegaron a lo más alto cuando, durante la pandemia, se opusieron a la vacunación.

Villanueva dispone de un presupuesto estimado en 3000 millones de dólares y conduce un ejército de 11.000 agentes que patrullan casi 200 pueblos y ciudades del sur de California. En sus cuatro años de mandato, su perfil de mano dura contra el crimen lo alejó de la base demócrata y cautivó a parte del electorado republicano de todo el país.

La historia de denuncias de abuso policial, mala conducta y corrupción se reiteraron casi como una marca de la gestión Villanueva y lo enfrentaron de manera recurrente con medios como Los Angeles Times. Brutalidad por parte de guardias dentro de las cárceles del condado, historias de racismo, denuncias de pandillas policiales, testimonios de víctimas de los uniformados y cuestionamientos a su "policía secreta" son parte de una nómina interminable de impugnaciones sobre su política. La lista de sus detractores también es larguísima y va desde funcionarios de California y defensores de derechos civiles hasta familias afectadas por la brutalidad policial y personal de la fuerza. 

Villanueva dispone de un presupuesto estimado en 3000 millones de dólares y conduce un ejército de 11.000 agentes que patrullan casi 200 pueblos y ciudades del sur de California.

Villanueva enfrenta a ocho rivales en las primarias: seis de ellos son funcionarios actuales y anteriores del departamento del alguacil, otro es un agente estatal de libertad condicional y otro finalmente un jefe de policía retirado de Long Beach. Aunque nadie cuenta con una popularidad comparable a la suya, entre los postulantes más destacados aparece Karla Carranza, una sargento del Departamento del Alguacil que trabaja en la cárcel de Twin Towers y es hija de una madre que huyó de El Salvador devastado por la guerra. También compite el jefe de policía retirado en Long Beach y el alguacil retirado Cecil Rhambo, ayudante de alguacil retirado y jefe de policía en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.

Durante su gestión, Villanueva ha enfrentado a un escrutinio constante por su gran número de tiroteos policiales, incluido el asesinato de Dijon Kizzee, un hombre de 29 años que huía en bicicleta después de que un grupo de agentes intentaran detenerlo por supuesta violación del "código de vehículos". 

Para Stephanie Luna, la tía de un joven de 21 asesinado por agentes del sheriff en 2018, Villanueva "actúa sin ley".

Villanueva dirigió personalmente un encubrimiento de un incidente en el que los guardias de la cárcel se arrodillaron sobre la cabeza de un hombre esposado durante tres minutos de nombre Enzo Escalante. Poco después, en una recordada conferencia de prensa, anunció que estaba investigando la filtración y mostró la foto de dos de sus críticos junto con la del periodista del Los Angeles Times que había revelado las imágenes.

Otra de sus medidas polémicas fue haber ordenado a la unidad de "derechos civiles e integridad pública" del departamento, conocida como su "policía secreta", que investigue a los funcionarios que se pronuncian en su contra.

Su defensa ante los cuestionamientos siempre fue pasar al ataque, en una práctica de confrontación que muchos de sus rivales relacionaron con los modos de Donald Trump. Para él, todas eran denuncias "impulsadas por abogados litigantes y políticos oportunistas" y una "cábala de personas" que crean una "narrativa falsa". 

En una entrevista con The Guardian, el alguacil afirmó que se consideraba un "demócrata moderado" y consideró que el liderazgo demócrata en Los Ángeles y California se había convertido en "extrema izquierda... socialista, ultraprogresista".

El mes pasado, Villanueva declaró que sus mejores bazas para defender su posición frente a los electores latinos es que sacó a la agencia ICE de las cárceles y logró una moratoria a las transferencias de reos indocumentados para deportación. A eso le suma la carta de haber instalado cámaras corporales en al menos 3.000 agentes del condado.

Las historias de brutalidad policial y venalidad en Los Ángeles es previa incluso a la llegada de Villanueva. En 2013, 18 agentes del alguacil enfrentaron cargos penales como responsables de palizas sistemáticas a personas encarceladas, y el ex alguacil superior y el segundo al mando fueron condenados a prisión por casos de obstrucción y corrupción.

La mayoría de sus oponentes carecen de reconocimiento de nombre y no ha logrado ganarse a los muchos críticos del departamento del alguacil. Aunque la mayoría de los críticos de la gestión del actual alcalde abogan por "cualquiera menos Villanueva", los opositores al sheriff no lograron unirse detrás de un retador, en lo que puede ser un factor decisivo para allanar así el camino a su segundo mandato. Si Villanueva obtiene más del 50% de los votos, asegurará la reelección; de lo contrario, los dos primeros ganadores se enfrentarán en noviembre.

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