Huelga
Preocupada, la Casa Blanca prepara un plan de contingencia ante la amenaza de un masivo paro de trenes
Más de 60 mil trabajadores ferroviarios realizarán la primera huelga nacional en 30 años. La administración Biden negocia contrarreloj para detenerla. Calculan costo económico en $2.000 millones diarios.

 La Casa Blanca elaboró un plan de contingencia ante la posibilidad de que fallen las negociaciones a último momento para evitar un paro masivo de trenes. La iniciativa demócrata busca garantizar la entrega de bienes críticos en caso de que se produzca un cierre del sistema ferroviario del país mientras presiona a los sindicatos para llegar a un acuerdo que evite el paro. Los tiempos se agota y el gremio desafía a Joe Biden. 

El Congreso también se prepara para intervenir en caso de un paro que tendría fecha este viernes si no se llega a un acuerdo. Se estima que un cierre podría costarle a la economía estadounidense $2.000 millones por día. Las empresas empiezan a cubrirse ante el posible cierre. Amtrak comenzó el martes a cancelar trenes en cuatro rutas de larga distancia y advirtió sobre más cortes en el servicio.

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La Casa Blanca está trabajando con otros sistemas de transporte, incluidos camioneros y transportistas aéreos, "para ver cómo pueden intervenir y mantener las mercancías en movimiento en caso de un cierre ferroviario", según dijo a Reuters un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato.

El funcionario dijo que la Casa Blanca está celebrando reuniones interinstitucionales diarias para evaluar "qué cadenas de suministro y productos básicos tienen más probabilidades de enfrentar interrupciones graves, y las autoridades de emergencia disponibles para mantener los productos en movimiento".

Los sindicatos, a los que ya se les han ofrecido aumentos salariales significativos después de una recomendación de la junta presidencial, están rechazando las reglas laborales que requieren que los empleados estén de guardia y disponibles para trabajar la mayoría de los días. Los maquinistas quieren más tiempo personal, recuperar calidad de vida en un contexto en que el empleo en el sector de ferrocarriles ha caído en 20% desde 2017.


La Casa Blanca viene repitiendo que un paro es inaceptable y perjudicará a los trabajadores, familias y empresas estadounidenses, y deben tomar medidas para evitarlo. El temor es que las interrupciones generalizadas del ferrocarril podrían ahogar el suministro de alimentos y combustible, generar caos en el transporte y avivar la inflación.

El presidente Biden, los miembros del gabinete y altos funcionarios de la administración se comprometieron con los sindicatos y las compañías ferroviarias para tratar de evitar un cierre. Un tema clave es garantizar "la distribución continua de materiales peligrosos vitales que dependen del transporte ferroviario, como el cloro para las plantas de tratamiento de agua", dicen en Washington. 

Los ferrocarriles, incluidos Union Pacific, Berkshire Hathaway y Norfolk Southern, tienen hasta un minuto después de la medianoche del viernes para llegar a acuerdos con los sindicatos reticentes que representan a unos 60.000 trabajadores. De lo contrario, se abriría la puerta a huelgas sindicales, cierres patronales e intervención del Congreso.

Preocupada, la Casa Blanca prepara un plan de contingencia ante la amenaza de un masivo paro de trenes

 

El líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, sostuvo que el Congreso podría intervenir y aprobar una legislación si no se llega a un acuerdo para evitar un cierre. "Queremos evitar una huelga ferroviaria paralizante", dijo Hoyer a Bloomberg TV.

No ha habido una interrupción del servicio ferroviario en todo el país desde 1992, cuando los principales ferrocarriles de carga cerraron sus operaciones durante dos días.

El conflicto llega en un momento delicado para los sindicatos, los ferrocarriles, los transportistas, los consumidores y Biden, quien nombró una junta de emergencia en julio en un intento por ayudar a salir del estancamiento. Biden ha apoyado a Amtrak desde hace mucho tiempo y viajó en tren hacia y desde Washington durante décadas cuando era miembro del Senado en representación de Delaware.


Los ferrocarriles del país representan casi el 30% del transporte de carga por peso y mantienen alrededor del 97% de las vías que utiliza Amtrak para el transporte ferroviario de pasajeros. 

La Asociación Nacional de Granos, que representa a las empresas que manejan más del 70% de los granos de EE.UU., dijo que un paro ferroviario ocurriría justo cuando la cosecha de otoño se acelera en muchas partes del país.

"Sin el servicio ferroviario para mover esos cultivos, muchas instalaciones comenzarán a llenar su capacidad y pueden verse limitadas en las entregas que pueden recibir de los productores", sostuvo la asociación en un comunicado. "Los daños económicos a lo largo de la cadena de suministro agrícola y de alimentos serían rápidos y severos", alertó. 

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