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Arizona, Michigan y Missouri potencian al Trump destituyente y debilita a los moderados
Los postulantes que recibieron el apoyo del ex presidente defienden la teoría del fraude y ganaron en sus distritos. Pierden los republicanos que lo enfrentan y se debilita el sueño del trumpismo sin Trump.

Apenas unos días después de haber regresado a Washington para calzarse el traje de candidato presidencial, Donald Trump recibió en las últimas horas la confirmación de que su discurso inflamado sigue generando votos a lo largo y a lo ancho de todo el país. El ex presidente vivió un martes de victorias, como hacía tiempo no le tocaba disfrutar. Encolumnados detrás de sus denuncias de fraude y enfrentados al ala moderada del partido republicanos, los candidatos de Trump ganaron en cinco Estados con un mensaje intransigente que niega toda legitimidad al gobierno de Joe Biden.

Las buenas noticias llegaron a Mar-a-Lago desde Arizona, Michigan, Missouri y revalidaron los pergaminos de un ex presidente que contradice la historia de sus antecesores -también fuera del poder- y no piensa correrse ni un milímetro del centro de la escena.

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La evidencia es notable, como quedó claro en los balances que se hicieron incluso en los medios opositores a Trump. Todos coincidieron en admitir que los resultados de las primarias del 2 de agosto confirmaron la influencia perdurable de Trump sobre el Partido Republicano. Más todavía, parecieron sugerir a nivel de los Estados la vigencia del Vendetta Tour, según la definición de los republicanos anti Trump que pretenden ver al presidente como un emblema del pasado.

Tal vez como nunca, los votantes republicanos eligieron en forma abrumadora a candidatos de extrema derecha que pusieron el eje de su campaña en la denuncia de fraude en torno a las elecciones de 2020.

El primer martes de agosto no solo constató un avance de Trump: también escenificó la derrota de los republicanos que hicieron campaña a partir del apoyo al juicio político en su contra. O no interpretaron a sus potenciales votantes o cruzaron un límite que los emparentó demasiado con la ofensiva demócrata que crece asociada a las audiencias en el Congreso por el ataque al Capitolio.

El primer martes de agosto no solo constató un avance de Trump: también escenificó la derrota de los republicanos que hicieron campaña a partir del apoyo al juicio político en su contra.

En Arizona, el trumpismo duro obtuvo sus mejores resultados. Se trata de un Estado clave, que mostró la sangre en el ojo de los republicanos. En 2020, Biden se convirtió en el segundo candidato presidencial demócrata que ganó allí desde 1948, lo que enfureció a Trump y desató sus primeras denuncias de fraude.

Uno de los grandes defensores de la teoría de que a Trump le robaron la elección en 2020, el republicano Mark Finchem, contó con el respaldo del ex presidente y ganó la nominación del Partido Republicano para secretario de Estado. Si gana la posición, sería el encargado de ocupar un área decisiva y tendría bajo su responsabilidad la supervisión de las elecciones. Finchem estuvo en Washington D.C. durante la insurrección el 6 de enero del 2021 en el edificio del Capitolio.

En Arizona, Trump tuvo otra gran victoria de la mano del empresario Blake Masters, el candidato que Peter Thiel blindó con $15 millones en campaña se impuso en la interna y ahora será candidato a senador. De 35 años, es parte de las nuevas generaciones libertarias que se plegaron a Trump en su eclipse y acusan a Biden de fraude.

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Por último, también en Arizona, la ex presentadora de Fox News Kari Lake está en una especie de empate técnico con Karrin Taylor. Aunque todavía no hay decisión final con el conteo, la favorita del ex mandatario ya se declaró vencedora. "No hay camino hacia la victoria para mi oponente y ganamos esta carrera, punto", dijo Lake.

Trump con la candidata Kari Lake en Arizona.

La suerte inversa le tocó a Rusty Bowers, el presidente de la Cámara de Representantes de Arizona, quien enfrentó la molestia de Trump después de brindar un emotivo testimonio ante el Comité del 6 de enero y perdió ante David Farnsworth con casi 30 puntos porcentuales de diferencia. El exsenador estatal David Farnsworth le ganó fácilmente la contienda por el escaño en el Senado. Bowers sirvió en la legislatura estatal durante 17 años y Farnsworth es casi un desconocido pero contaba con el respaldo de Trump.

En Michigan, se impuso otra de las grandes defensoras de las teorías conspirativas de Trump, la empresaria y comentarista conservadora Tudor Dixon. Ahora, Dixon tendrá que enfrentar a la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer, la gobernadora demócrata que va en busca de la reelección y es una de las dirigentes que suelen ser mencionadas como plan B de los demócratas para 2024, en el caso de que Biden desista finalmente de pelear por la reelección.

En Michigan, el Vendetta Tour también partió aguas. Peter Meijer, uno de los 10 republicanos que apoyaron el juicio político contra Trump, perdió la primaria contra John Gibbs, un ex funcionario que estuvo a cargo del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano durante el gobierno republicano. Por el ataque al Capitolio, Meijer fue citado por el Departamento de Justicia y por el Comité Selecto de la Cámara.

Finalmente, en Missouri, se impuso otro de los candidatos de Trump, Eric Schmitt, un republicano que quien encabeza una coalición de fiscales generales que le reclama a la Corte Suprema que revoque las elecciones de 2020.

Arizona es un Estado clave donde el trumpismo duro vive su revancha. En 2020, Biden se convirtió en el segundo candidato demócrata que ganó allí desde 1948, lo que enfureció a Trump y desató sus primeras denuncias de fraude.

El triunfo de los candidatos del trumpismo duro ilusiona a los colaboradores del ex presidente, que vienen trabajando en un proyecto de lo más ambicioso con el objetivo de aterrizar en el poder y avanzar con una gran purga de funcionarios no alineados.

Sin embargo, entre el gran arco de críticos que rechazan el regreso del ex presidente prefieren no hacer interpretaciones lineales y ensayan alternativas para leer los resultados.

Los republicanos que pretenden dejar atrás el Vendetta Tour piensan que Trump es el que capitaliza el enojo con la administración Biden en las primeras pero afirman que lo hace por ser el opuesto más claro de los demócratas. Hacia adelante, matizan, muchos opositores preferirían que aparezca un nuevo candidato capaz de renovar la cara del partido y dejar atrás los modos de Trump. Ron DeSantis, Mike Pence, Mike Pompeo y Nikki Haley figuran en esa lista de eventuales desafiantes para el ex presidente. Es la tesis, hasta ahora incomprobable, de que es posible crear un trumpismo sin Trump.

Se sostiene en algunas encuestas recientes como la que hicieron el New York Times y la Universidad de Siena: allí, el 49 por ciento de los votantes primarios republicanos dijeron que apoyarían a Trump nuevamente. En los grupos focales desde que comenzaron las audiencias del comité el 6 de enero, la estratega republicana anti-Trump Sarah Longwell observó una caída clara en el apoyo a Trump.

"Es un error enorme subestimar a Trump y la conexión que logró con una parte importante de la sociedad"

Entre los demócratas, en cambio, persiste la división: algunos piensan que una nueva candidatura de Trump beneficiaría a Biden. Otros piensan que no hay que subestimar al ex presidente y temen por la revancha que pondría en práctica de llegar una vez más a la Casa Blanca.

En las últimas horas, The Washington Post consultó a una serie de votantes que dijeron haber apoyado a los candidatos de Trump pero dejaron abierta la posibilidad de apostar por otro nombre para las presidenciales de 2024. Algo similar intentaron responder desde The Hill, cuando lanzaron la siguiente ¿Están los votantes republicanos tan cautivados con el expresidente Trump, tan crudos acerca de las elecciones de 2020 y tan dispuestos a abrazar a los patrocinadores de Trump que los candidatos republicanos a mitad de período se están volviendo más vulnerables este año de lo que imagina el Partido Republicano? Las opiniones están repartidas y son por logica prematuras. Todavía es temprano para tener una respuesta certera.

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