Kamala Harris parece haber encontrado finalmente un lugar en la campaña. Después de un mandato como vicepresidente en el que no logró cumplir con las expectativas que habÃa generado, la vicepresidenta regresa ahora a los primeros planos como parte de una estrategia diseñada por la campaña de reelección demócrata.
Harris anunció enn las últimas horas que el viernes proximo estará en Iowa para rechazar la reciente prohibición del aborto que se se decidió en el estado. El momento no es aleatorio. Los principales candidatos presidenciales del Partido Republicano están programados para hablar en el estado esa misma noche.
Según informó la Casa Blanca, Harris viajará a Des Moines, la capital de Iowa, para hablar con trabajadores de la salud, pacientes, lÃderes locales y defensores de los derechos reproductivos para defender el acceso al aborto en todo el paÃs y resaltar los efectos de limitar el acceso a la salud reproductiva.
Enfrente tendrá a toda la plana mayor de los republicanos. Será en la cena anual de Lincoln en Des Moines, donde está confirmada la presencia de candidatos como Donald Trump, Ron DeSantis, el exvicepresidente Mike Pence y el empresario Vivek Ramaswamy y otros.
La escena que se verá el viernes próximo no será un hecho aislado sino un recurso de campaña. De acuerdo a la información publicada por The Hill, cuando los republicanos de Tennessee se movieron para expulsar a los legisladores demócratas estatales que protestaron en el capitolio estatal por la violencia armada, la Casa Blanca decidió enviar a Harris a Nashville para denunciar las tácticas republicanas.
Lo mismo ocurrÃó en Florida, cuando el estado gobernado por DeSantis aprobó sus nuevas y controvertidas pautas educativas sobre cómo se debe enseñar la esclavitud y otros temas en las escuelas. También en esa oportunidad, fue Kamala quien tomó rápidamente un vuelo a Jacksonville para denunciar a los "extremistas" que, según ella, estaban impulsando la "propaganda" contra los niños.
La campaña demócrata ha designado un rol para que la californiana muestre la cara más aguerrida de un gobierno que tiene en Biden a un presidente cuestionado por la fragilidad y su avanzada edad. Su rol es enfrentar lo que la Casa Blanca considera polÃticas extremas impulsadas por los republicanos en el camino a las presidenciales de 2024.
Ya sea porque su imagen es más baja que la de Biden o porque piensan que en la confrontación puede ganar visibilidad y sumar adhesiones demócratas o independientes, lo cierto es que Kamala no discute el papel que le toca jugar. No tiene mucho que perder.
De cara la campaña de reelección, la vicepresidenta parece haber quedado a cargo de temas que generan especial atención en los votantes democratas como el aborto, los derechos de voto y prohibiciones de libros. Desde ahÃ, todo indica, buscará contrarrestar la ofensiva republicana que tiene como blanco a la administración Biden.
Mientras estaba en el Estado del Sol el viernes último, Harris acusó a los republicanos de mentir sobre la esclavitud en rechazo a las nuevas pautas fijadas por DeSantis. Las nuevas pautas requieren que los maestros instruyan sobre "cómo los esclavos desarrollaron habilidades que, en algunos casos, podrÃan aplicarse para su beneficio personal".
"Están creando estos debates innecesarios. Esto es innecesario para debatir si las personas esclavizadas se beneficiaron de la esclavitud. ¿Me estás tomando el pelo? ¿Se supone que debemos debatir eso?", afirmó.
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