El candidato republicano más disruptivo se quedó afuera del debate presidencial. A diferencia de su admirado Donald Trump, quien elige no participar de las competencias televisadas, Vivek Ramaswamy fue excluido por no cumplir con los requisitos necesarios. El quinto debate del GOP se realizará el 10 de enero en le Universidad Drake de Des Moines, en Iowa. Para calificar los candidatos tenÃan que contar con, al menos, el 10% de apoyo en tres encuestas nacionales.
El filtro dejó en pie solamente a Trump, a la exgobernadora de Carolina del Sur Nikki Haley, y al gobernador de Florida Ron DeSantis. Pero Ramaswamy no planea bajarse aún de la carrera. Con 38 años, muchos millones para gastar (en sà mismo) y nula experiencia polÃtica, este Trump millennial no tiene demasiado para perder.
En los últimos dÃas, cargó su agenda de micro-eventos en Iowa, donde el 15 de enero se concretará el primer caucus republicano. En un bar de tragos, prometió completar la misión trumpista de drenar el pantano de Washington. "Aplicaré pesticida contra todo lo que se arrastre", aseguró con una dosis de ironÃa. Su discurso anti-elite, sin embargo, choca con su propia formación. Hijo de inmigrantes indios, su mamá es psiquiatra y su papá ingeniero, Ramaswamy creció en los alrededores de Cincinnati. Mostró talento para el piano y el tenis; se graduó en Harvard y en la escuela de leyes de Yale. En 2014 fundó una empresa de biotecnologÃa que lo convirtió en multimillonario.
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Antes de bromear sobre su cruzada contra la burocracia estatal, Ramaswamy habÃa declarado en serio que indultarÃa a Trump de todas las causas penales que arrastra el lÃder MAGA. Lo harÃa en el (improbable) caso de ser electo para la Casa Blanca. Pero Vivek prometió algo más.
El joven multimillonario dijo que se retirará de la boleta en los estados que prohÃban la postulación de Trump. Un consultor que trabaja para los republicanos interpreta el gesto de Ramaswamy como una ofrenda para lograr su verdadero objetivo: convertirse en el compañero de fórmula de Trump. "Lo que Vivek está buscando es posicionarse para ser el vicepresidente de Trump. Y tal vez lo pueda lograr", explica el estratega del partido colorado.
En las filas trumpistas ya empezó el casting para definir al vice del ex presidente. Tal como contó LPO, la versión de que Nikki Haley podrÃa ocupar ese lugar generó una ola de rechazos al interior del núcleo MAGA. "Una de las peleas que vamos a tener, una gran pelea, es que van a tratar de obligar a Nikki a subir a la boleta", anticipó el ex asesor de Trump en la Casa Blanca, Steve Bannon, en un episodio del podcast Human Events with Jack Posobiec. "Dirán que Trump necesita una mujer, que ella equilibra las cosas y puede reunir a ese 15 por ciento de los Never Trumpers en el Partido Republicano. Vamos a tener que tener esa pelea", advirtió Bannon. El ensañamiento del trumpismo con Haley le abre una puerta a Ramaswamy, quien se deshace en elogios hacia el expresidente.
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Tanta pleitesÃa es correspondida por Trump. El ex presidente lo llama amistosamente "Vivek" en público y es al único competidor interno al que no ataque con crueldad. Aunque los elogios trumpistas incluyen una pizca de desdén.
En un reciente acto en Hialeah, un suburbio proletario de Miami, Trump dijo sobre Ramaswamy que "me gusta ese muchacho". Pero evitó mencionarlo ante una audiencia de cubanoamericanos exiliados en Florida. El expresidente dijo que algunos califican al joven de origen indio como un "Trump más joven". Pero enseguida aclaró "que igual ustedes prefieren al Trump viejo". El público confirmó a los gritos la pregunta retórica que hizo el outsider original. Ese paso de comedia expone el principal problema que afronta Ramaswamy para ser el compañero de fórmula MAGA.
El candidato sub-40 empujó los márgenes de la extrema derecha. Lo hizo promoviendo teorÃas conspirativas como la "del gran reemplazo", una idea según la cual las élites occidentales tratan de reemplazar a los estadounidenses blancos por minorÃas. Su condición de trumpista millennial sobregirado puede ser una promesa (nunca garantÃa) de lealtad hacia el jefe, pero no de ampliación de la base electoral republicana.
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