Estados Unidos
Cómo funciona el cerebro de Musk
By Natalia Zuazo
El dueño de Tesla parece decidido avanzar con la adquisición de una empresa que cuesta un quinto de su fortuna personal. Su lema es "Hacer rico a Twitter otra vez" y su objetivo es el más ambicioso.

 ¿Por qué Elon Musk parece ahora sí decidido a comprar Twitter? Hay una serie de razones. Lo más probable es que no quiera enfrentar las consecuencias del juicio en su contra por echarse atrás. La operación que está llevando adelante es cara: 44.000 millones de dólares representa alrededor de un quinto de su riqueza y estamos hablando de uno de los empresarios más ricos del mundo. Enfrentar las consecuencias de no cumplir con su pre-acuerdo sería significativo para él.

Musk es un actor central en el mundo de los negocios y en tecnología. Fundó Paypal y Tesla. La compra de Twitter es tan significativa como para impactar en las acciones de Wall Street y modificar el panorama de las tecnológicas. Con esta adquisición Musk impacta al mismo tiempo sobre la Costa Este de Wall Street y sobre la Costa Oeste de Silicon Valley.

Para entender la compra inicial de Twitter por parte de Musk hay que entender primero quién es él: un hombre fuertemente libertario, maximalista de la libertad de expresión y figura destacada del círculo de hombres blancos que buscan no estar atados a ningún poder. Junto con Peter Thiel, otro magnate muy cercano a Donald Trump, fundó PayPal, una de las empresas pioneras en saltearse las regulaciones estatales de los bancos tradicionales. Cuando pensamos en Mercado Libre o Ualá, tenemos que advertir que PayPal fue la pionera.

 La compra de Twitter es tan significativa como para impactar en las acciones de Wall Street y modificar el panorama de las tecnológicas. Musk impacta al mismo tiempo sobre la Costa Este de Wall Street y sobre la Costa Oeste de Silicon Valley. 

Detrás de personajes como Musk y Thiel, hay una ideología de fondo que tiene a la tecnología de la mano. El mensaje es claro: "No queremos ninguna regulación del Estado porque con la tecnología podemos hacer todo esto. Y además, con esta misma tecnología, de paso podemos eludir gran parte de las regulaciones".

Junto con eso, creo que Musk tiene un desafío personal. Se centra en la siguiente pregunta: ¿la libertad de expresión puede ser redituable? El sentido principal de lo que hacen las empresas de plataformas es regular discurso, regular contenido. Pero son empresas, y al hacerlo tienen un costo. Twitter, de entre todas las redes sociales, aunque regula, siempre ha intentado mantenerse como la que más respeta la libertad de expresión. Pero también ha sido la que más problemas de rentabilidad ha tenido. Musk está diciendo "yo puedo hacer a Twitter rica de nuevo", como si quisiera adaptar el eslogan de Trump al mundo de la tecnología ("Make Twitter Rich Again"). Quiere demostrar que las ganancias pueden hacer convivir la libertad de expresión. Su ambición y sus ideas de grandeza lo convencen de que ambos mundos son compatibles.

En el medio, la era de las plataformas concentradas y privatizadas está viviendo algunos cambios. Los dueños de esas empresas, los hombres más ricos del mundo, han vivido durante algunas décadas basados en un sistema que hasta ahora viene basándose en la auto-regulación, es decir, que son las mismas empresas las que vienen dándose sus propias leyes para los conflictos de regulación de contenido que surgen día a día. Pero ese sistema está empezando a ser cuestionado y, por ejemplo, desde la Unión Europea, se está trabajando en la aplicación de la Ley de Servicios Digitales que sin ser un sistema que apunte estrictamente a temas de contenidos, toca ciertos puntos de las empresas.

Cuando Musk hizo su oferta original en 2022 circuló una foto muy significativa con Thierry Breton, el comisario de Mercado Interior de la Unión Europea que está trabajando en la futura aplicación de la ley de servicios digitales de la Unión Europea para las plataformas. Breton escribió "Elon Musk y yo queremos compartirles un mensaje sobre la regulación de plataformas" y el mensaje que transmitió es que Musk estaba de acuerdo con la normativa a seguir.

Musk tiene un desafío personal: está diciendo "yo puedo hacer a Twitter rica de nuevo", como si quisiera adaptar el eslogan de Trump al mundo de la tecnología ("Make Twitter Rich Again"). Quiere demostrar que las ganancias pueden hacer convivir la libertad de expresión. 

Seguramente, tras esa foto los asesores del empresario le sugirieron que lo pensara dos veces. Tal vez fue allí que Musk advirtió que se había metido en un problema y dio marcha atrás. Con un clima regulatorio creciente después de Cambridge Analytica y los pasos de la Unión Europea, cuando analizó el caso, con el asesoramiento de su mano de derecha, el ex Morgan Stanley Jared Birchall, se dio cuenta de que comprar una tecnológica en 2022 no era lo mismo que hacerlo en 2017.

El escenario de las empresas tecnológicas y su relación con los gobiernos hoy es un problema bastante más complejo que lo que Musk suponía. En ese escenario, afrontar las consecuencias legales de no comprar no es una opción. Comprar y desprenderse luego de la empresa tal vez lo sea. Lo cierto es que en el medio las acciones de la compañía aumentaron, por lo que el escenario en todo caso será de empate.

En lo político, a Musk no le interesa tanto ni Donald Trump, ni Ron DeSantis, el gobernador de La Florida al que dice apoyar hacia 2024. Lo que les interesa es un clima de libertad y de la menor regulación posible y apoyará -como muchas empresas- a quien les garantice eso. No se puede omitir que las tecnológicas tienen muchas veces más poder que los Estados y cuentan con capitales de los países del Golfo. De ahí provienen un tipo de financiadores que invierten en compañías de Silicon Valley, a las cuales le sirven mucho ese dinero, por la liquidez, por el no control, y porque no pagan impuestos en su país sino que tienen un esquema de impuestos en guaridas fiscales.

Al complejo escenario geopolítico de la tecnología mundial hay que sumar un cambio muy importante y reciente en la conducción de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. La estadounidense Doreen Bogdan-Martin acaba de ser elegida como la primera mujer al frente del organismo desde los años 60. Es una victoria de Estados Unidos sobre el candidato ruso Rashid Ismailov, ex viceministro de telecomunicaciones del Kremlin y exdirectivo de compañías como Huawei, Ericsson o Nokia. Pero también es una victoria sobre China, porque Bogdan-Martiin va a reemplazar al chino Houlin Zhao, que estuvo ocho años al frente de la UIT. Es en ese contexto muy preciso, que Musk decide avanzar con la compra de Twitter.

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