Elecciones 2022
Biden y los escenarios del 9N
By Michael McCarthy
A la salida de una pandemia que llevó a la derrota a todos los oficialismos, la economía define. El Presidente se juega su capital político y debe prepararse ahora para el día después de los comicios.

Tanto en países con economías avanzadas como en países con economías en vía de desarrollo, ganar elecciones en tiempos de pandemia no ha sido fácil para los partidos de los presidentes.

En el hemisferio occidental, el humor social negativo de la pandemia tuvo mucho que ver con las derrotas electorales experimentadas por los partidos de los presidentes en Ecuador, Argentina, Costa Rica, Chile, Colombia y los EUA. Lo curioso de esta tendencia es que no ha importado si son partidos de la derecha, del centro, o de la izquierda. Independientemente de su posición ideológica, la gran mayoría de los partidos de los presidentes han perdido sus elecciones.

Ahora, con la guerra de Rusia en Ucrania generando nuevos problemas para el suministro de energía y la materia prima, los efectos políticos de la pandemia están cambiando, dando centralidad a un nuevo tema: el manejo de la economía post-pandemia.

Con el FMI pronosticando una fuerte desaceleración económica a nivel global en el año 2023, un pronóstico marcado por mucha incertidumbre sobre si la UE y los EUA evitarán una recesión económica, y la guerra en Ucrania escalando, el tema económico llegó al centro del escenario para quedarse.

Para el gobierno de Joe Biden, el panorama económico complicado pone de relieve dos claves que nos ayudan a entender el balance de poder que está en juego durante las próximas elecciones legislativas.

La estrategia de campaña del partido demócrata para defender su mayoría en las dos cámaras del Congreso tiene un componente antagónico y un componente inclusivo.

Primero, la estrategia de campaña del partido demócrata para movilizar a los electores para defender su mayoría en las dos cámaras del Congreso está en juego. Esta estrategia tiene un componente antagónico y un componente inclusivo. La crítica dura de Biden al partido republicano sobre el ascenso del trumpismo dentro del partido conservador y la advertencia de que, si los republicanos ganan, los mujeres puedan perder el derecho al aborto por completo son los pilares del componente antagónico.

"Biden entendió que la gente quiere un presidente que pelea y lanzó un plebiscito 2.0 contra Trump"

El nuevo paquete de leyes del presidente Biden, aprobado hace dos meses, es el componente inclusivo. Dado que algunas medidas del nuevo paquete fueron implementadas dos semanas antes de las elecciones, lo más probable es que este paquete llegue tarde. Segmentos importantes de la población no van a sentir los impactos de las nuevas medidas antes de emitir su voto.

Vale la pena subrayar que el reto para Biden, un presidente que tuvo bajos niveles de aprobación durante la mayoría de los meses previos a la elección, ya era grande.

Desde la segunda guerra mundial, con la excepción de dos elecciones bien particulares -- 2002, un año después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre 2001 y 1998, en un momento caracterizado por el fuerte rechazo popular a la impugnación al president Clinton -- las elecciones de medio término son contiendas en donde el partido del presidente de EUA pierde escaños en una de las dos cámaras.

Biden y los escenarios del 9N

Segundo, más allá de la estrategia política de la casa blanca de mantener la mayoría en el Congreso, la otra clave de la elección es como queda impactado el capital político de Biden.

Desde la segunda guerra mundial, con la excepción de dos elecciones bien particulares -1998 y 2002- las elecciones de medio término son contiendas en donde el partido del presidente pierde escaños en una de las dos cámaras.

Si el partido demócrata pierde el control de las dos cámaras, que es un escenario posible, el gobierno de Biden entraría en una pequeña crisis política y la capacidad de Biden para dar forma a una narrativa sobre la recuperación económica post-pandemia y lanzar un proyecto político para mantener la presidencia en 2024 va a quedar muy debilitada.

Al contrario, si el partido demócrata pierde el control de la cámara baja pero gana la mayoría en el senado, este resultado debería permitir a Biden comprar el tiempo que necesite para replantear una narrativa sobre su manejo de la economía y crear un plan para mitigar los impactos de una contraofensiva lanzada por los republicanos desde la cámara baja. Esto sería una especie de status quo para Biden. Su capital político no será afectado de manera negativa, y podrá mantener suficiente control sobre el partido para poder elegir su sucesor en caso de que él decida no postularse de nuevo.

Sea lo que sea, todo indica que, la pandemia, el fenómeno que impulsó la victoria de Biden sobre Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2020, puede -en su nueva forma como virus económico- generar una victoria importante para el partido republicano. Esta realidad política nos lleva a una pregunta final.

¿Será Donald Trump, la víctima de las primeras elecciones en pandemia, u otro candidato republicano el que logrará capitalizar la situación económica difícil y posicionarse como el candidato opositor con el mejor plan para generar la recuperación económica post-pandemia?

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