Entrevista
"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"
Alejandro Portes, reconocido sociólogo cubano y premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales dialogó en exclusiva con LPO. El boom de Miami, la crisis migratoria, el voto latino y la política de caras al 2024.

 Alejandro Portes es un reconocido sociólogo y demógrafo nacido en Cuba que vive en los Estados Unidos desde hace varias décadas. Considerado uno de los especialistas más influyentes en el análisis de las migraciones, Portes obtuvo el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2019. Mientras que su año laboral se reparte entre dar cátedra en la Universidad de Miami y en Princeton (está seis meses en cada universidad), mantuvo una extensa charla con LPO.

Con motivo de su más reciente libro, "Emerging Global Cities" que escribió junto al argentino Ariel Armony, Portes habló de todo. Desde por qué Miami está siendo cada vez más una ciudad clave en términos globales junto a Dubai y Singapur (compitiendo en otra escala a las tradicionales como Nueva York, Tokio o Londres), cuáles son las amenazas para ese proceso exitoso; hasta la crisis migratoria y cómo el Partido Republicano (tanto Ron DeSantis como Donald Trump) están haciendo campaña con un mensaje antiinmigrantes. 

¿Qué significa la descripción de "ciudad emergente global" que comparte Miami con otras dos más? ¿Cómo se complementa, si así sucede, con los grandes centros mundiales?

Desde los años 80, las grandes ciudades globales eran Nueva York, Londres y Tokio. La característica de las ciudades globales es que sirven como centro de coordinación del capitalismo mundial. O sea, de las corporaciones, los bancos, las grandes empresas, las grandes firmas legales, todo esto tiende a concentrarse en determinados lugares porque uno de los descubrimientos que tenemos en los estudios sobre el desarrollo de la economía mundial capitalista y de sus papeles de la ciudad es que, aunque la industria y el comercio se pueden descentralizar globalmente, como lo han hecho, las industrias están en cualquier lado. El proceso de coordinación y decisión de las corporaciones no se pueden descentralizar, tiene que haber una. Es necesario que esos actores claves estén en un espacio relativamente limitado para poder interactuar en una forma más flexible y muchas veces cara a cara entre los ejecutivos de las corporaciones globales. Y esas son las ciudades globales.

Por eso es que los grandes bancos mundiales, las corporaciones, tienen sus cuarteles generales en Nueva York y no están desperdigados. Anteriormente también en Londres, París, Tokio. Y ese fue el consenso en general de que esta era la ciudad. Pero después, más recientemente, a partir del siglo XXI, se descubre que hay espacio dentro de este sistema mundial para el surgimiento de centros de coordinación regionales, o sea, que realizan funciones y tienen un perfil paralelo a las ciudades globales tradicionales pero a nivel regional; o sea son centros de coordinación financiera, bancaria, comercial y muchas veces incluso en términos de producción de construcción y bienes inmuebles.

Y esas son las ciudades en el curso de explorar esta cuestión con mi colega, descubrimos básicamente que había tres ciudades en el mundo que cumplían un papel similar dentro de sus respectivas regiones. Miami para el hemisferio occidental, o sea, como una especie de capital simbólica o cultural y también comercial de las Américas. Dubai, en el medio oeste, juega un papel muy similar en el área del medio oeste, Miami aquí y Singapur en Asia del Sur con ese mismo tipo de perfil. 

Una amenaza es la creciente desigualdad económica a medida que llegan estas clases de empresarios. El mercado inmobiliario en Miami se ha disparado y las clases medias que existían anteriormente en la ciudad se ven amenazadas de verse desplazadas, de no poder seguir viviendo en su propia ciudad

"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"

¿Cuándo empezó a visualizarse a Miami como una potencial ciudad con proyección global?

Tienen que tener un sistema judicial, legal, relativamente estable y confiable. Lo que hace es que tanto las corporaciones y los bancos, como los inversores privados, etc., que tengan a depositar su confianza en comprar, adquirir o dejar sus capitales en este tipo de ciudades para en cierto sentido escaparle a las incertidumbres de sus propios países. Y en ese sentido la estabilidad y la predecibilidad del sistema legal son una de las precondiciones que tienen estas ciudades que han emergido en este momento aparte de su situación geográfica privilegiada con respecto a sus regiones. En el caso de Miami, el surgimiento de como centro económico, financiero, comercial, tiene mucho que ver con la inestabilidad de latinoamérica. O sea, Miami es la beneficiaria de los vaivenes políticos que pasan en nuestra región y que muchas veces hace que las corporaciones e individuos traten de buscar seguridad en otro lugar. 

Y en ese sentido, creo que una de las cosas interesantes en el mapa mental de las clases altas y hasta medias de América Latina, es que tener un condominio en Miami o tener una inversión es parte de algo que es deseable. Es un lugar donde se puede estar, donde se puede invertir y esas inversiones y actividades que vienen de América Latina han sido las que han llevado a Miami a destacarse con respecto a otras ciudades norteamericanas y adquirir este perfil de ciudad global emergente.

La transformación de Miami a lo que es hoy tiene tiene mucho que ver con la primera migración.

Sí, yo creo que en realidad hubo dos pasos importantes en este surgimiento de la percepción de Miami como el lugar donde estar, donde invertir. El primero fue la llegada a Miami de la clase empresarial cubana. A principios de los años 60, que escaparon masivamente de la revolución de Fidel Castro y se situaron en Miami, inmediatamente percibieron el valor geográfico que tenía Miami en el continente. Y comenzaron a viajar estos banqueros cubanos. Comenzaron a viajar al continente para informar y persuadir a banqueros e inversores en el área de por qué no Miami en vez de tener que ir a Nueva York a lidiar con banqueros que no hablaban castellano y en un clima frío. Mejor, que vengan acá ahora pueden hacer sus negocios en su propio idioma y con las garantías legales que ofrece el sistema judicial norteamericano. 

Estamos en una lucha casi existencial por la preservación de la democracia norteamericana y el orden constitucional. Las raíces vienen de las bases profundas del nacionalismo populista blanco en norteamérica. Y eso tiene que ver con el proceso de desindustrialización que ocurrió allá en los años 70 y 80

"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"

Esa fue en realidad las actividades de la clase empresarial cubana que fue el punto de partida para el surgimiento de la ciudad. Y la otra parte fue el negocio del lavado de dinero de la cocaína, cosa que pasaba ya en los '60 y '70. Miami era el centro de ese lavado. Miami tuvo dos consecuencias a largo plazo que beneficiaron a la ciudad. Primero, que muchos de esos capitales mal habidos por la venta de cocaína, etc., se lavaron comprando propiedades, comprando condominios de lujo en Miami Beach.

Se creó una demanda importante en esa época para el surgimiento de la industria de la construcción, que después ya se convirtió en norma para todas las clases ya que la gente quería tener una propiedad aquí en Miami. Y segundo, que situó a la ciudad en el mapa de las clases altas y medias de todo el continente. De que si había que invertir en algún lugar este era el lugar, no era Dallas o Los Ángeles.

Y de esa migración que contaba de empresarios cubanos a lo que es hoy, ¿qué tanto cambió para que hoy sea una ciudad en vías de ser una de las más importantes en términos globales?

Bueno, le llamamos emergente a las tres ciudades en este libro porque su surgimiento como centro estratégico es muy reciente. O sea, esta cuestión viene tan sólo hace un cuarto de siglo, antes no figuraban en el mapa de nadie. O sea, Miami era simplemente un centro turístico para los inviernos del norte y Dubái estaba entre el desierto y el mar Arábico. Ha sido un proceso reciente que abre la interrogante de si va a ser duradero en el tiempo. Pero no hay duda de que en estos años sí se ha ido consolidando. 

Y el hecho de que esa clase empresarial cubana haya desaparecido, su herencia está en el centro financiero: Brickell, que después de Wall Street, es uno de los centros más importantes de la costa este. Y después, obviamente que empezaron a fluir otras migraciones latinoamericanas, en particular la venezolana, escapándole a su inestabilidad. Es como una repetición de lo que ocurrió aquí en los años 60 con la llegada de los cubanos. Y después de muchos otros grupos latinoamericanos, como los más de 100.000 argentinos en Miami. Ya los cubanos no representan la mayoría de la población latina en Miami, aunque ciertamente tienen mayor control de las palancas del poder, sobre todo el poder político. 

El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista. Es una expresión de la población blanca, de cierto sector de la población blanca nativa, de que nos están quitando el país y de alguna manera tenemos que defenderlo a toda costa, aún a costa de la democracia

"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"

En el libro nombra algunos riesgos muy puntuales para este crecimiento y desarrollo de la ciudad.

Yo creo que hay por lo menos tres amenazas existenciales para la consolidación. Una es la creciente desigualdad económica a medida que llegan estas clases de empresarios, ejecutivos, entre lo que se llaman las clases creativas, que se consolidan en el centro de Brickell que crean una demanda por bienes y servicios. Y el mercado inmobiliario en Miami se ha disparado, de forma tal de que las clases medias que existían anteriormente en la ciudad se ven amenazadas de verse desplazadas, de no poder seguir viviendo en su propia ciudad por el creciente costo de la vivienda, etc. Y ahí hay una fractura muy clara entre las clases afiliadas a esta economía global emergente, financiera, empresarial, etc, y la población trabajadora de la ciudad. Y eso puede crear un problema político y también un problema incluso económico, porque la gente no puede vivir cerca de donde trabaja. Aunque el problema de la fractura económica y la creciente desigualdad no es exclusiva de Miami. Eso pasa en las otras dos ciudades como Nueva York y Londres también.

Otro problema serio es el cambio climático y la subida del océano. O sea, esta es una ciudad costera con un mar que sigue aumentando y eso crea una amenaza porque es una amenaza existencial a la supervivencia de la ciudad. No hay ninguna solución científica a cómo prevenir las crecientes inundaciones y la amenaza a las áreas globales, a las áreas costeras, porque entre otras cosas la ciudad está construida sobre lo que se llama la piedra limestone, que es una piedra muy porosa, no se le pueden poner diques para frenar el mar.

Y el tercer problema es político, en términos de todavía el sistema político de Miami no está a la par del sistema local, de la creciente importancia cultural y económica que tiene la ciudad en el mundo. Hay todavía mucha corrupción a nivel local y municipal que pone en peligro los logros económicos y culturales que tiene la ciudad. Yo creo que el destino de Miami como capital del hemisferio, digamos, económico-cultural, va a depender en las próximas dos a tres décadas de cómo se enfrentan estos problemas.

¿Puede ser Miami tan relevante como Nueva York u otro centro indiscutido a nivel mundial?

No, yo no creo que Miami pueda llegar a un nivel paritario con Nueva York, que seguirá siendo la capital del mundo. Pero no hay duda que esa creciente consolidación de las finanzas, del comercio, incluso del arte, va a ser difícil de deshacerlo de un momento a otro. Así que digamos que aunque estas son amenazas muy serias y que todavía no tienen solución, el pronóstico que hacemos es que al menos a medio plazo el pronóstico es optimista. O sea, Miami va a seguir creciendo y va a seguir consolidándose por un tiempo, pero a largo plazo digamos medio siglo quien sabe con esos tres problemas todavía a resolverse.

"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"

Otro tema importante es el impacto de la ola migratoria en todo el país. Florida es uno de los principales receptores, si bien el gobernador DeSantis está en pleno proceso de bloquear la llegada de migrantes. ¿Cómo evalúa esto?

Sí, bueno, el actual gobernador de la Florida es un desastre ambulatorio. Un gran desastre. Y es parte de un movimiento nacional, que tiene que ver con la política americana, el surgimiento del nacionalismo populista blanco de Estados Unidos tratando de reducir el papel político de las minorías afroamericanas y desde luego la población latina. Este gobernador DeSantis es parte integral de ese movimiento político que pone en jaque a la democracia norteamericana.

Pero hay un cierto desfase entre lo que se dice y lo que se hace. Se dice mucho de que hay que controlar la cuestión, que hay que poner orden en la frontera etcétera pero por otra parte la economía norteamericana genera una demanda por mano de obra enorme y que no es satisfecha por la población existente. El país importa centenares de miles de trabajadores al mercado laboral norteamericano. Y eso hace que esa demanda permita la llegada casi continua de inmigrantes a Estados Unidos en general y a Miami en particular.

En el curso de un año, llegaron por la frontera sur de Estados Unidos aproximadamente 200.000 cubanos que fueron admitidos como solicitantes de asilo, pero no los expulsaron sino los admitieron. La mayoría de esa enorme población vino para acá, vino para el sur de la Florida porque aquí están sus familiares, están sus amigos, etcétera. Uno podría pensar que esa llegada masiva de gente de un país pobre generaría una tremenda crisis local con gente en la calle, durmiendo en las aceras, pidiendo... Pero no ha pasado así, o sea, la ciudad los absorbió completamente. Porque en realidad el mercado laboral local tenía una tremenda demanda no satisfecha por la mano de obra doméstica que muchos de estos inmigrantes lograron captar. Así que yo creo que hay un desfase entre lo que se dice y lo que se hace. Dicen que hay que controlar, pero la economía y el mercado laboral norteamericano sigue muy necesitado de mano de obra inmigrante, tanto profesional y técnica como manual.

"El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista"

El tema de los migrantes se ha politizado mucho y más allá del corrimiento a la derecha de DeSantis, también está Trump y el rol del gobierno demócrata. Esto, ya en medio de una campaña para el 2024.

Yo creo que en este momento, como dice el actual presidente, estamos en una lucha casi existencial por la preservación de la democracia norteamericana y el orden constitucional. Las raíces, tendríamos que tener toda otra entrevista, vienen de las bases profundas del nacionalismo populista blanco en norteamérica. Y eso tiene que ver con el proceso de desindustrialización que ocurrió allá en los años 70 y 80 cuando se desmontó, a través de la exportación de la demanda de las industrias a Asia y América Latina, a la clase trabajadora blanca norteamericana.

Se quedaron prácticamente como una mano de obra superflua después de que todas las industrias donde trabajaban se mudaron a otros países. Y con el tiempo, esa pérdida se fue consolidando en términos políticos en una visión de que el país que era anteriormente nuestro país, que era Norteamérica, país de inmigrantes blancos, se nos está yendo de la mano. Y aunque los que desindustrializaron el país no fueron ni los negros norteamericanos y mucho menos los inmigrantes latinoamericanos, estos son como los chivos expiatorios que los activistas de derecha. Los dirigentes políticos de la derecha y los comentaristas utilizan a los inmigrantes y las minorías para eso. El nacionalismo populista de Trump y de DeSantis es profundamente racista. Es una expresión de la población blanca, de cierto sector de la población blanca nativa, de que nos están quitando el país y de alguna manera tenemos que defenderlo a toda costa, aún a costa de la democracia. Y esa posición política todavía es suficientemente numerosa en la clase votante porque todavía la mayoría de los votantes en Estados Unidos son nativos blancos que pueden poner en jaque el futuro del orden constitucional en el país. 

El surgimiento de Miami como centro económico, financiero, comercial, tiene mucho que ver con la inestabilidad de latinoamérica. Es la beneficiaria de los vaivenes políticos que pasan en nuestra región y que muchas veces hace que las corporaciones e individuos traten de buscar seguridad en otro lugar

¿Y cómo se explica entonces que haya un importante apoyo latino y de minorías a Trump o DeSantis?

Esa cuestión es muy interesante y depende de la región del país. Es sorprendente por ejemplo que haya apoyo para Trump y su punto de vista en los estados del suroeste al norteamericano como Texas y Arizona, donde hay una población latina de origen mexicano. Tiene mucho que ver quizás con el hecho de que hay una identificación con el esfuerzo de convertirse de alguna manera en parte de la población blanca, o sea, para incorporarse de alguna manera. Aquí en el sur de la Florida y en Miami en particular pasa algo muy idiosincrático y que tiene que ver con la historia de esta ciudad y este país. El episodio de Playa Girón, cuando la derrota de la de la brigada de exiliados cubanos en 1971 se le atribuyó al hecho de que la administración demócrata, en aquel momento liderada por el presidente Kennedy, abandonó a la brigada en la playa. Se percibió como una verdadera traición. Ese episodio es la raíz profunda del hecho de que la población cubana de aquella primera generación y los que siguieron se afiliaron al partido republicano, o sea a la derecha, y ha continuado en el tiempo hasta este momento.

La población cubana a pesar de que actualmente ya no es la mayoría demográfica de los latinos en el sur de la Florida, sigue siendo la que más voz tiene políticamente. Se afilia casi unánimemente con el partido republicano y con Trump. Es uno de sus pilares más fuertes en la Florida, el voto cubano acá y no tiene contrapeso por ningún otro grupo latinoamericano actualmente. Y ese es el grupo, o sea los cubanos y los hijos de cubanos y los descendientes, lo que les da el apoyo.

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