Chicago
La alcaldesa de Chicago también pide recursos a Biden para atender a los migrantes que manda Abbott
La demócrata Lori Lightfoot se suma a Eric Adams en la lista de damnificados por el envío de personas que llegan de la frontera sur. Fuerte crítica al gobernador de Texas y búsqueda de fondos federales para paliar la situación.

La alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, se sumó a la batalla de los demócratas (como Eric Adams, por ejemplo) contra el gobernador de Texas, Greg Abbott, durante un agitado discurso en el que cuestionó hasta la fe del mandatario tejano por transportar inmigrantes ilegales a su ciudad.

Lightfoot, de 60 años, criticó al gobernador republicano después de presenciar la llegada de otros 75 solicitantes de asilo horas antes, y de recibirlos a regañadientes, pese a jactarse de que Chicago sea una "ciudad santuario". Lightfoot acusó a Abbott de "fabricar una crisis humana" con la maniobra, e incluso puso en duda la fe cristiana del gobernador.

Abbott, en un intento de llamar la atención de las grandes ciudades de Estados Unidos y mostrarles la realidad de la crisis fronteriza de su estado, ordenó docenas de autobuses con miles de inmigrantes tanto a la Gran Manzana como a Washington y ahora añadiendo a Chicago como destino.

Adams envió funcionarios a Texas en medio de otra oleada de inmigrantes que llegan a Nueva York"Él profesa ser cristiano. Este no es el cristianismo y las enseñanzas de la Biblia que conozco. Y creo que los líderes religiosos de todo el país se están levantando y denunciando exactamente esto", apuntó la alcaldesa de Chicago.  

Están experimentando una fracción del impacto desastroso que la crisis fronteriza ha causado en Texas. Los alcaldes demócratas deberían dejar de atacar a Texas por asegurar la frontera y exigir que Joe Biden haga su trabajo

Lightfoot, una progresista afroamericana que recortó $ 59 millones del presupuesto policial de su ciudad en 2020, pero que dio un giro brusco a esa política en 2021 en medio de un aumento de la delincuencia, continuó afirmando que Chicago está feliz de tener nuevos residentes. 

Eric Adams, el alcalde de Nueva York

Pero acusó a Abbott de tratar a los migrantes como piezas de ajedrez políticas. En el discurso del domingo, también criticó la estrategia de Abbott como "antipatriótica", después de haberla cuestionado previamente como "racista". 

"Creo que es decididamente antipatriótico y antiestadounidense", dirigiéndose a los espectadores en la rueda de prensa, antes de afirmar que "entiende la crisis que los tejanos enfrentan actualmente en la frontera". "Entiendo las presiones que sufre la gente de Texas y algunos de los otros estados fronterizos", dijo Lightfoot. 

"Pero lo que hay que hacer no es esto. Esto está creando una crisis humana. Y tratar a las personas sin dignidad, sin respeto, no es lo que somos como estadounidenses", arengó.

Los comentarios se produjeron menos de un mes después de que Lightfoot proclamara con orgullo que su ciudad daría la bienvenida a los inmigrantes en medio de los disturbios en la frontera sur, un sentimiento del que pareció dar marcha atrás durante el discurso del domingo.

Agregó que si bien da la bienvenida a los nuevos residentes, no está de acuerdo con que Abbott transporte a los inmigrantes a su ciudad, calificando la política de inhumana. "Podría haber un nivel de coordinación y cooperación, pero él elige no hacer ninguna de esas cosas. En cambio, elige enviar seres humanos a través del país a un destino incierto, Eso es inaceptable", sostuvo. 

La suma de Chicago a la lista de ciudades que demandan fondos federales, complica la situación para Joe Biden, quien vive un buen momento de popularidad y necesita que la crisis migratoria no le salpique políticamente de cara a las elecciones de noviembre.

Greg Abbott, gobernador de Texas

Para ello, las acciones del gobierno federal son calculadas y por ejemplo el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dejó en claro en un memorando a su personal que el simple hecho de estar presente ilegalmente en el país ya no es motivo suficiente para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas haga cumplir la ley de inmigración. 

La suma de Chicago a la lista de ciudades que demandan fondos federales, complica la situación para Joe Biden, quien vive un buen momento de popularidad y necesita que la crisis migratoria no le salpique políticamente de cara a las elecciones de noviembre

Los tribunales de inmigración actualmente tienen atrasados más de 1,7 millones de casos, por lo que las personas transportadas en autobuses de Texas podrían tardar una década antes de que se decidan sus casos.

En ese momento, tendrán trabajos, familias y otras razones para reclamar dificultades si se hace algún intento de hacer cumplir una orden final de salida. Con estos autobuses, los alcaldes demócratas de las grandes ciudades a mil millas o más de la frontera están experimentando la realidad con la que lidian los gobernadores republicanos.

Eso mismo dijo Abbott: "Están experimentando una fracción del impacto desastroso que la crisis fronteriza ha causado en Texas. Los alcaldes demócratas deberían dejar de atacar a Texas por asegurar la frontera y exigir que Joe Biden haga su trabajo".

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