Estados Unidos
El tiempo de los "CoAlgoritmos"
By Felipe Noguera
Los estrategas de campaña segmentan para encontrar los temas que movilizan a cada franja de votantes. Republicanos y demócratas apuntan a los latinos. Pero hay que saber entender los secretos del juego político.

Para ganar una elección, hay que sacar muchos votos, lo que significa sumar voluntades de diversos grupos de personas que no piensan lo mismo, pero comparten alguna causa que los hace votar por la misma opción. Es trabajo de los candidatos y de sus equipos de campaña construir estas "coaliciones de base" necesarias tanto para ganar elecciones, como para luego contar con el apoyo indispensable para gobernar exitosamente, impulsando políticas de transformación.

Los temas de campaña - los famosos "issues" que van surgiendo - y los segmentos del electorado por cuyos votos compiten los candidatos, son todas piezas de este verdadero rompecabezas que cada uno pretende armar buscando el triunfo.

Los mecanismos para armar y administrar estas coaliciones - los "CoAlgoritmos" de la política moderna, como me gusta llamarlos - son herramientas estratégicas claves que se vuelven cada vez más importantes. Resulta fundamental trabajar en redes de aliados, generar y compartir información, cooperar en acciones conjuntas, para lograr la famosa incidencia estratégica. Esto exige que las "Co-Aliciones" desarrollen estos CoAlgoritmos y aprendan las nuevas reglas del juego. Ya no son simples mecanismos jerárquicos de conducción o dirección vertical.

"Trump wants to make it clear to his Republican rivals that if they betray him, they're going to pay a very high price."

El llamado voto latino en los Estados Unidos, y también las clases medias y medias bajas - unas veces empobrecidas, otras engañadas, y, cuando no, indignadas - de América Latina, son ejemplos vivos de segmentos claves en las competencias actuales.

Tradicionalmente en EEUU los demócratas parecen dar por sentado que los latinos tienen que votar por ellos, de la misma forma que se sienten dueños del voto afroamericano, y de otros segmentos que conforman para ellos el "identity politics" americano. Esta visión se puede resumir en la frase "si eres de tal grupo entonces debes votar de tal manera" o, como reclamaba con desparpajo el entonces candidato a presidente Joe Biden: "Si no votas por nosotros, entonces no eres negro".

Por otra parte, los republicanos, que siempre han tenido mucho potencial entre los latinos a partir de valores conservadores compartidos, han tendido a no prestarles mucha atención a los votantes latinos. Sin embargo, los que sí lo hicieron - como el gobernador y luego presidente George W. Bush - lograron apoyos importantes, aunque no siempre duraderos.

Resulta que a los votantes no les gusta ni el mensaje condescendiente de los demócratas, ni la falta de atención de los republicanos. Por ello, además de ser un segmento de tamaño decisivo en muchos estados, ciudades y distritos electorales, los latinos son un segmento desatendido, y puede dar buenos réditos ponerles más y mejor atención estratégica.

Es más, el voto latino en sí mismo puede desarrollar sus propias estrategias y CoAlgoritmos. Si enfocan bien el problema, y buscan alianzas estratégicas con otros grupos, pueden lograr importantes resultados para los latinos en general.

El llamado voto latino en los Estados Unidos, y también las clases medias y medias bajas - unas veces empobrecidas, otras engañadas, y, cuando no, indignadas - de América Latina, son ejemplos vivos de segmentos claves en las competencias actuales.

La forma de encarar los "issues" que van surgiendo también merece ser examinada, comprendida, y quizás replanteada. Temas como el aborto después de la derogación del fallo "Roe vs. Wade", o la tenencia de armas después de cada matanza en EEUU, tienden a ser tratados con mucha atención por los votantes duros de lado y lado, y ocupan mucho tiempo y espacio en redes y en los medios de comunicación y de opinión. Tienden a movilizar y motivar al voto seguro y a los financistas. Pero los votantes indecisos - que paradójicamente son los que suelen decidir las elecciones - están en general más interesados en otros temas.

La economía, y la inflación en particular, es el tema de mayor prioridad para los votantes, y hay otros temas como el impacto de la pandemia y las restricciones, y otros asuntos que también hacen al día-a-día de la mayoría.

Muchas veces los contendientes plantean estos temas "de todos", a partir de la posición de su base dura, moviéndose de los extremos hacia el centro, como diciéndoles a los "blandos" que piensen como "duros". ¿Será este el mejor método para plantear temas y lograr los votos fluctuantes? ¿O tendrá más bien el efecto contrario?

Obviamente, estando los demócratas en el poder (presidencia, senado, representantes) la inflación y la situación en general les juegan en contra, y esto representa la principal oportunidad de los republicanos si logran plantearlo inteligentemente.

Sin embargo, los demócratas tradicionalmente son muy hábiles en buscar segmentos, como por ejemplo están haciendo con el aborto, donde buscan visiones que movilicen a todas las mujeres en general más allá del voto duro "pro-choice", y donde pueden tener una oportunidad interesante de captar el centro.

Por otra parte, la reciente iniciativa de Biden de perdonar parte de su deuda estudiantil a muchos graduados, puede ser vista como una estrategia segmentada muy bien definida - aunque quizás descaradamente "compra-votos". Pero el tiro les puede salir por la culata, por su impacto discriminatorio, y su previsible efecto de subir el costo de la educación para todos.

La inflación y la situación en general le juega en contra al gobierno de Biden. Sin embargo, los demócratas tradicionalmente son muy hábiles en buscar segmentos, como por ejemplo están haciendo con el aborto.

Como se puede ver, el "juego" de las coaliciones de base es complejo, tiene muchas dimensiones, y se necesita cierta sofisticación y muchos recursos para jugarlo con éxito.

En los sistemas parlamentarios, en Europa y en algunas otras democracias más recientes que han seguido su modelo, si bien las coaliciones pueden ser preelectorales, normalmente se forman después de las elecciones cuando cada partido ya sabe cuántas bancas tiene. Entonces pueden negociar entre ellos, formando mayorías, acordando programas de gobierno y repartiéndose los cargos ejecutivos. La estructura político-partidaria de estos sistemas les permite disentir y diferenciarse en principios generales, pero acordar en programas específicos.

Obviamente arman dichas coaliciones con atención a los votantes, pero ya no son acuerdos implícitos de bases, sino acuerdos formales entre los líderes de las estructuras. Aquí hay lecciones interesantes sobre cómo consensuar los "issues", contentar a las bases, y construir un programa de gobierno de consenso. Quedan para una segunda nota los mecanismos para definir candidaturas y ensamblar programas de gobiernos.

En resumen, es importante que cada proyecto político, una vez que se asuma como una coalición, entienda la necesidad de manejar los nuevos CoAlgoritmos; los mecanismos para equilibrar los intereses de segmentos y temas. Y deben hacerlo pronto. Después de todo, sus competidores posiblemente ya lo están haciendo.

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