Inflación
Para el economista preferido de Obama, la inflación no bajará y habrá que "sacrificar" empleo para frenarla
Jason Furman fue el asesor número uno del ex presidente y artífice de sus principales medidas económicas. Crítico de la Fed y las "excusas" para que caiga la inflación, vaticina un escenario de ajuste.

 El presidente del Consejo de Asesores Económicos durante la gestión de Barack Obama y actual profesor de Harvard, Jason Furman, se unió al grupo de los economistas afines al Partido Demócrata que critica la Reserva Federal por su inacción ante la inflación y vaticina que, al contrario de lo que pregona la administración Biden, la batalla contra el aumento de precios está lejos de haber cedido.

Furman es palabra autorizada. Se desempeñó durante ocho años como asesor económico principal del presidente Obama, incluido el cargo de 28º presidente del Consejo de Asesores Económicos desde agosto de 2013 hasta enero de 2017, actuando como economista jefe de Obama y miembro del gabinete.

Durante este tiempo, Furman desempeñó un papel importante en la mayoría de las principales políticas económicas de la administración Obama. El economista que también trabajó bajo la era Clinton, es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, el Grupo de los Treinta y el Grupo de Estrategia Económica.

Biden relativiza el dato negativo de crecimiento y asegura que el país no está en una recesión

Este economista top de Obama, que venía advirtiendo de una probabilidad del 50% de recesión, explicó en un artículo publicado en Project Syndicate que los datos recientes sobre el crecimiento de los precios y los salarios dejan cada vez más claro que la tasa de inflación subyacente de la economía estadounidense es de al menos el 4% y "es más probable que aumente que disminuya".

Y si bien la Reserva Federal ha actuado enérgicamente en los últimos meses para contener la inflación, lamentablemente tendrá que ceñirse a su plan de subas rápidas de tasas de interés hasta que haya pruebas claras de que la inflación subyacente se está desacelerando drásticamente.

"Eso es especialmente difícil cuando la economía ya se está desacelerando, pero la alternativa de diferir la acción mientras la inflación se afianza más sería mucho peor", dice Furman en el artículo.

Y señala que ahora que los precios de la gasolina han comenzado a disminuir desde su punto máximo, la inflación general debería caer considerablemente. "Sin embargo, incluso si excluimos estos precios volátiles, la inflación subyacente todavía se mantiene a una tasa anualizada del 4,8% y ha estado aumentando recientemente", sostiene. 

La Fed probó la esperanza como estrategia macroeconómica el año pasado y contribuyó a una rápida inflación y al crecimiento del salario real más bajo en 40 años. Afortunadamente, parecen haberse vuelto más realistas y han pasado a centrarse casi exclusivamente en reducir la inflación

El ex asesor estrella de Obama dice que es difícil "poner excusas" para esta inflación, y mucho "menos excusas que justifiquen la creencia de que desaparecerá por sí sola en el corto plazo". Y destrona el slogan de Biden de asignarle casi al 100% la guerra en Ucrania como la única culpable del aumento de precios.

"Si bien la guerra de Rusia contra Ucrania elevó el precio del petróleo y los alimentos, estos solo tienen un pequeño efecto de traspaso directo a la inflación subyacente, que a su vez se ve compensado en parte por los cambios de comportamiento a medida que los consumidores recortan para compensar los costos más altos de la gasolina y los alimentos", explica.

Furman, que recientemente dijo que los demócratas están "condenados" por la inflación, afirma que en esta etapa que denomina "espiral de salarios-precios" o "persistencia de salarios-precios" está respaldado por expectativas de inflación a corto plazo, que han aumentado notablemente.

Los últimos datos muestran que los sueldos y salarios privados crecieron a una tasa anual de 5,7% en la primera mitad de este año, que es alrededor de 2,5 puntos porcentuales más rápido que el ritmo de crecimiento previo a la pandemia. En total, agregar 2,5 puntos porcentuales a la tasa de inflación anterior a COVID implica una tasa de inflación subyacente del 4,5%.

Además, destaca que una gama de medidas alternativas de crecimiento salarial son consistentes con una inflación igual o incluso mayor, según estimaciones de Alex Domash de la Escuela Kennedy de Harvard. El rápido crecimiento de los salarios nominales no es sorprendente, dado que los mercados laborales siguen estando casi sin precedentes, como lo demuestra que hay casi dos vacantes por cada desempleado.

"Desearía que las empresas simplemente usaran parte de sus ganancias para cubrir los costos salariales adicionales, pero también sé que es mejor no confundir los deseos con las predicciones. Dado que la productividad parece ser relativamente débil, lo más probable es que las empresas continúen trasladando los costos de salarios más altos a los consumidores en forma de precios más altos", advierte Furman. Así, los precios más altos conducen a salarios más altos.

Jason Furman y Barack Obama

El economista de Harvard apunta que la "única solución a la persistencia de precios y salarios es restringir la demanda". "Puede ser que una pequeña reducción de la demanda contribuya en gran medida a contener la inflación y permitir que el desempleo se mantenga relativamente bajo".

Pero también, dice, es posible que la "tasa de sacrificio" o sea el número de puntos porcentuales en los que la tasa anual de desempleo debe aumentar para reducir la inflación en un punto porcentual, se acerque a cinco, como en las recesiones recientes. 

El ex asesor estrella de Obama dice que es difícil "poner excusas" para esta inflación, y mucho "menos excusas que justifiquen la creencia de que desaparecerá por sí sola en el corto plazo". Y destrona el slogan de Biden de asignarle casi al 100% la guerra en Ucrania como la única culpable del aumento de precios

"Si es así, reducir la tasa de inflación del 4% al 3% (lo que consideraría una victoria) requeriría al menos cinco años-puntos más de desempleo. Y si la inflación subyacente es superior al 4%, lo que probablemente sea el caso, o si la Fed tiene la intención de alcanzar su objetivo del 2%, el ajuste necesario fácilmente podría ser el doble", advirtió.

"Tan doloroso como es actuar ahora, la demora probablemente haría que la desinflación fuera mucho más costosa. Cuánto más tiempo persista y se arraigue la inflación, mayor será la tasa de sacrificio", agregó. 

Furman espera estar siendo demasiado pesimista, "pero la Fed probó la esperanza como estrategia macroeconómica el año pasado y contribuyó a una rápida inflación y al crecimiento del salario real más bajo en 40 años".

"Afortunadamente, los responsables de la política monetaria parecen haberse vuelto más realistas y han pasado a centrarse casi exclusivamente en reducir la inflación. Si la inflación cae más rápido de lo que espero, la Fed puede dejar de aplicar medidas restrictivas. Pero por ahora, debe seguir el mismo principio que lo hizo tan exitoso para ayudar a prevenir el colapso económico en 2020: errar por el lado de hacer demasiado, no demasiado poco", concluyó el economista top de Obama. 

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