Frontera
Los estafados por Biden: así viven los migrantes en los refugios de frontera
Pese a sus promesas, el presidente no pudo eliminar el programa "Quédate en México" de la era Trump y los exiliados siguen atrapadas en la incertidumbre. Una cronista de LPO habló con ellos.

Sin ningún aviso previo ni alguna explicación, de pronto Raúl se encontró bajo el programa "Quédate en México" en una ciudad que ni conocía ni tenía ningún vínculo con él. Como una ironía de la vida, ahora siente que su vida corre más riesgo que el que lo obligó a abandonar Colombia, su país de origen, en medio de la urgencia. Sus sueños dependen de que por estos días logre contactar con un abogado que lleve su caso y consiga el refugio a Estados Unidos.

Raúl salió prácticamente huyendo de Colombia hace ya cuatro meses, buscando en Estados Unidos una mejor vida; no solo para él, sino para toda su familia, pero terminó varado en un albergue de Tijuana. Allí convive con otros 45 hombres que también fueron sometidos a los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), una herencia del expresidente Donald Trump (con el apoyo del gobierno mexicano) que Joe Biden no ha logrado revertir, pese a sus promesas de campaña. El paso de un gobierno a otro solo ha aumentado la incertidumbre para ellos y otros cientos más en otros albergues y ciudades fronterizas.

Cuatro años después, las críticas de Biden no han sido suficientes para dar marcha atrás y/o hallar otra solución: atrapado por la dinámica electoral, solo ha dado luz verde a permisos humanitarios que son peleados por los solicitantes de refugio en apoyo de abogados.

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"El programa Protocolo para Protección al Migrante, que no tiene nada de protección, cambió toda la política migratoria de asilo en Estados Unidos y nos empezó a crear problemas a las ciudades fronterizas", explicó, en entrevista, Enrique Lucero, director Municipal de Atención al Migrante en Tijuana.

"De lo que se sabe es que hubo hasta 30 mil personas en el programa Quédate en México. A los migrantes les hacen la vida más difícil, con un proceso más largo, en el que esperan meses para tener una respuesta mientras están en Tijuana o una ciudad fronteriza y eso a las personas le genera un estrés, frustración, incertidumbre porque no saben qué va a pasar y muchos se han desesperado y han decidido regresar a su país de origen", agregó.

Los migrantes esperan meses para tener una respuesta mientras están en una ciudad fronteriza y le genera un estrés, frustración, incertidumbre porque no saben qué va a pasar. Desesperados, muchos han decidido regresar a su país de origen

"No es el único recurso del gobierno de Estados Unidos. También opera el Título 42, nacido en el marco de la pandemia, que también cerró los puertos de entrada a solicitantes de asilo, bajo el argumento de que las personas migrantes podrían aumentar los riesgos de contagios.

Estos programas han generado fuertes complicaciones en las ciudades fronterizas, poniendo a prueba su capacidad de atención en materia de albergue, seguridad, salud, jurídica; también para la ciudadanía ha sido un reto, pues en muchos casos, las poblaciones migrantes han optado por buscar realizar sus sueños en México.

Para Raúl, esa no es una opción, ya que, para empezar, no tiene ningún conocido y es una ciudad en la que se siente en riesgo; una percepción que contrasta al discurso institucional.

"La frontera es un gran cuello de botella: cruzar es más difícil que nunca y hay más gente que quiere cruzar"

"Estamos en Tijuana con contextos infinitos: retornados bajo el Título 42, bajo el Título 8. Tenemos a los desplazados forzados internos de Michoacán, Guerrero, migración extranjera, rusa, ucraniana, Centroamérica, Haití. Infinidad de contextos que nos ponen en una situación de cuello de botella y nosotros somos ajenos a la raíz de esos desplazamientos. A la raíz del desplazamiento y del destino, porque son obligado a dejar su país por violencia, devastación, guerra, cambio climático, y por el otro lado Estados Unidos cierra la puerta", agregó el funcionario, quien relata cómo esa oficina de migración que dirige en un inicio se enfocó en los deportados de Obama. Ahora las tareas se han extendido, pero afirma que han logrado enfrentar los retos.

A Raúl, México no le ha garantizado ninguna protección. Al contrario. La experiencia que vive ahora, dice, no se la desea a nadie. "Esta es la mejor prueba que me ha puesto mi dios porque fortalece. Es un desgaste mental, aunque tampoco reniego de estar aquí, pero el desgaste es demasiado", dice."Estamos en un programa de protección al migrante, ¿cierto? Pero nos sentimos desprotegidos en México y en Estados Unidos", cuenta Raúl, desde su albergue, alegre de poder platicar con alguien, en medio de un ambiente donde la única certeza que se tiene es que no se puede confiar en nadie.

"Yo vengo de mi país porque fui candidato del consejo municipal. Resulta que el municipio donde yo estoy llevaba 36 años gobernado por la misma gente. Hace seis años atrás un muchacho del campo se lanzó a la Alcaldía, nosotros lo apoyamos y ese año perdimos las elecciones. Pero el muchacho fue el segundo en la votación. Entonces volvió y me dijo que si quería ser parte de los candidatos al consejo; le dije que sí, ganamos y nos echamos a ese grupo encima, que son los dueños de prácticamente todo. Yo iba a solicitar trabajo y me iban sacando, y me dijeron que si no me iba quién sabe qué opciones iba a tener y a mí me dio miedo. Tengo dos hijos y mi esposa y quiero protegerlos a ellos", cuenta.

"Antes que probar por qué necesitas refugio, hay que probar que no eres delincuente"

Al llegar a México para cruzar la frontera, la realidad lo tomó por sorpresa: "Entré a este programa sin saber (al entregarse a Migración, ya en la frontera del país). Aquí llaman al azar, te ponen un video, no te explican nada, te hacen firmar documentos en inglés sin saber que estás firmando, lo que responden los oficiales es que no hagamos preguntas, solo firmemos. A usted lo llevan de un lugar a otro sin saber a dónde vas. A mí me trajeron acá a México sin saber para dónde venía. Nos trajeron a fuerzas al Chaparral y las autoridades migratorias solo nos dijeron: te vas para México".

  Es como un desgaste físico y mental. Todo este programa está diseñado para que uno se canse, para que se devuelva a su país. Sólo pasan los que perseveran.  

Este testimonio, como el de otras personas migrantes, académicos y funcionarios, dan cuenta de la poca claridad con la que se desarrolla el programa pero, sobre todo, las grandes contradicciones. A las personas migrantes las dejan a su suerte, en un contexto en que los derechos humanos se vulneran constantemente, en una situación de indefensión. "Es como un desgaste físico y mental. Todo este programa está diseñado para que uno se canse, para que se devuelva a su país. Pasan los que perseveran", dice.

"Nos trajeron a la ciudad más peligrosa", narra. Sucede que en los meses que lleva aquí, ya ha sido testigo de varios crímenes: robos por parte de la Guardia Nacional, de la policía estatal, abuso por parte de empleadores informales, sin contar que ha sido enterado de grupos del crímen organizado que secuestran hombres migrantes y ha habido asesinatos.

A poco más de un año de la entrada en vigor del Quédate en México, en Tijuana el escenario se complicó. El gobierno republicano aplicó otro programa: el Título 42, que también cerró los puertos de entrada. Ambas medidas fueron ampliamente cuestionadas por Biden, que en campaña se comprometió a poner fin a las "perjudiciales políticas de asilo" de la era Trump. Al programa Quédate en México lo calificó como "peligroso" e "inhumano". Hasta ahora, la promesa se ha visto frustrada.

Primero, Biden consiguió un revés momentáneo al MPP y en 2021 comenzó a permitir la entrada al país de un número limitado de solicitantes de asilo, pero al poco tiempo se vio obligado a reiniciar el programa debido a una orden judicial federal. Lo mismo pasó con el Título 42, pues la justicia de Estados Unidos consideró que los argumentos de Biden eran débiles.

Aun así, el sucesor de Trump prometió resolver la mayoría de los casos de asilo en un plazo de seis meses, garantizar que las personas solicitantes tengan acceso a un abogado y asegurar que no se inscriban en el programa "personas especialmente vulnerables". El problema, de acuerdo con los expertos, es que sigue siendo un padecimiento para las personas migrantes.

Eduardo Piedra , académico del Colef, reconoció que con el nuevo plan de Biden han habido "excepciones" de personas migrantes que han logrado dejar Tijuana y seguir su proceso en Estados Unidos, como se estipulaba originalmente. Sin embargo, señala, se trata de un proceso "arbitrario", poco transparente y discriminatorio. Por ejemplo, se ha dado mayor apoyo a los desplazados de Ucrania, dejando de lado a los de Centroamérica.

Con el nuevo plan de Biden han habido excepciones de personas migrantes que han logrado dejar Tijuana y seguir su proceso en Estados Unidos. Pero el proceso es arbitrario, poco transparente y discriminatorio.

"No han querido transparentar nada, porque puede ser una llamada que atraiga a más migrantes. En realidad, son migajas, porque tendrían que regresar el sistema asilo, pero ahora persiste la idea sobre la migración centroamericana de que si son por motivos económicos no hay que darles posibilidad de nada. Lo mismo pasa en África, los pobres no se deberían mover de los países", reclama.

En la misma vía, Lucero reconoce que ha habido un giro en la perspectiva sobre la migración centroamericana. "Ahora el centro de los argumentos están en la afectación económica que podrían generar los migrantes, pues hablan de gastos en salud, en alimentos, en otros servicios. Ya no es una amenaza a la seguridad -como se instaló en la era de Trump- sino a la economía, en un momento de inflación, escasez de fórmula de leche materna, el ambiente está cambiando también para el tema migratorio, aunado al posible regreso de Trump", dice el funcionario mexicano.

Llegó el Día D con Biden de gira: el Título 42 sigue vigente y los migrantes se agolpan en la frontera sur

Los permisos humanitarios no han significado una ruta más sencilla para nadie. Los casos en que se ha otorgado se deben al fuerte trabajo que han realizado organizaciones civiles en Tijuana y en Estados Unidos, dando apoyo legal, asesorando a los solicitantes de asilo y acercándolos con abogados, pero las listas de casos por seguir son numerosas y el reto de conseguir apoyo legal es faraónico. "Algunas tienen más de mil, y ven estos casos de extrema vulnerabilidad que puedan aplicar al permiso humanitario. Están entrando 70 diarios y salen de albergues y para ser preaprobados en Estados U nidos", explica el funcionario.

Raúl es una de los miles anotado en esas listas, con la ilusión -y la presión de que el tiempo corre- de que su caso pueda ser defendido ante la Corte. Pero a un par de semanas de su última audiencia, no logra respuesta de ningún sitio, lo que lo llena de desasosiego.

"Con este programa te obligan tener un abogado y entonces te dan una lista para conseguir abogado donde nunca contestan. Usted le marca y le marca dos, tres, cuatro días y nunca responden. Y a veces me han llegado a contestar abogados y me dicen que tienen más de cien casos y no pueden ya atenderme", cuenta Raúl. En su caso, afirma, tampoco ha logrado apoyo por parte de alguna organización. "Es mucho lo que hablan, pero poco lo que hacen. Además, cuando uno necesita ir a buscar apoyo hacia asociaciones que están en el centro, nos recomiendan hablar por teléfono, por lo riesgoso que puede ser, y hay algunos que se cansan de esperar", agrega.

Para Raúl no queda más que confiar que encontrará apoyo legal a tiempo. Hay días en que ha pensado en desistir, en medio de la tristeza y la soledad, del deseo de reunirse con su familia, con la angustia de que no está apoyando económicamente en su hogar, que su familia pasa hambre, pero afirma que su esposa lo apoya y eso lo inspira a seguir adelante. Es una esperanza que sobrepasa la política oficial para desincentivar el cruce. Las cifras muestran que, a pesar de la implementación de estos programas, la migración no ha frenado y solo deja a las personas migrantes bajo riesgos y maltratos en ambos países.

Para los expertos, la esperanza de un cambio resulta lejano, en tanto que algunos jueces en la Corte fueron puestos por Trump y también hay una presión política rumbo a las elecciones. "No hay señales por ahora de que Biden vaya a presentar una contrapropuesta, acaso hasta después de noviembre podríamos ver si volverá a mostrar alguna acción en contra del MPP", coinciden ambos expertos.

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