Mientras los funcionarios se enriquecen, Milei celebra un equilibrio fiscal ficticio. |
El Indec dio varias malas noticias en los últimos días. El 32,3% de las y los argentinos son pobres (casi 10 millones de personas), y esos números se amplían en un 44,5% en niñas, niños y adolescentes de hasta los 14 años. Esas cifras se destacan, porque daña el relato repetido por el gobierno, de que en el modelo de Milei "la pobreza esta predestinada a bajar".
Aunque en aquel relato, el dato celebrado hasta hoy tomaba un punto de inicio que ni siquiera correspondía con la asunción real de su gobierno, lo cierto es que los datos sobre pobreza e indigencia de este semestre se muestran contrariando sus ensoñaciones.
Las publicaciones de los últimos días muestran que el PBI bajó 0,6% en el segundo trimestre y que la actividad económica retrocedió un 2,9% comparado con el mes anterior. La tasa de desempleo subió a 7,9%, y el consumo masivo cayó un 1,5% interanual. En ese contexto, la pobreza aumentó 4,1 puntos para llegar al 32,3%, y la indigencia sumó 1,3 puntos porcentuales alcanzando el 7,5%.
Ni el dato de inflación obedece al cuento de hadas: estamos en meses donde decían que debía empezar en cero, según los pronósticos oficiales, pero fue del 1,7% en agosto. Y subiendo...
Esto se corresponde con los datos de la morosidad en aumento, de la destrucción del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Como también de las más de 31.000 PyMEs y comercios que cerraron, generando la pérdida de 330.000 empleos formales.
Ahora se suma la idea de despegar las prestaciones sociales de la inflación, tal como se propone en el proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el equipo económico oficial, que pretende agrandar la brecha de desigualdad.
Como ejemplo de esta tendencia, el cierre del Programa "Volver al Trabajo", que alcanzaba a más de 900 mil personas con una prestación mensual de 78 mil pesos (antes de asumir Milei era la mitad del SMVyM). No es ni más ni menos que el 15% de la canasta de pobreza ($519.578) y el 33,17% de la canasta de indigencia ($235.103) publicado por el Indec para el mes de agosto para una persona.
El impacto de su eliminación ya lo vemos en el padecimiento cotidiano de muchas familias, pero en los números recién va a aparecer en el próximo informe. En un ajuste aplicado unidireccionalmente hacia los trabajadores y la producción nacional, con ventajas obscenas para los depredadores, el traslado de ingresos parece cantado. Por eso, era de esperar que los niveles de pobreza e indigencia aumentasen tarde o temprano.
El modelo político de La Libertad Avanza muestra su cara más cruda. Mientras los funcionarios se enriquecen, Milei celebra un equilibrio fiscal ficticio y una inflación apaciguada por el derrumbe del consumo de las mayorías y las importaciones indiscriminadas. El ajuste es de una crueldad y una insensibilidad tremenda con nuestro pueblo. Encima busca explicaciones ridículas para no hacerse cargo del fracaso de su gobierno. Hasta se habilitó que las tarjetas de crédito y las billeteras virtuales no tuvieran límite para incrementar sus tasas de interés, permitiendo que cobren hasta 40 veces la inflación anual.
En este modelo exitoso solo para los ricos, incluso los verdaderos ganadores del modelo de Milei se muestran preocupados por los niveles de baja del consumo y el empobrecimiento de la población. Las alertas del propio JP Morgan deberían ser tenidas en cuenta. Pero no.
Si siguen con la misma receta, ¿por qué habrían de cambiar los resultados? Dato mata relato. Nuestra Argentina no merece este castigo.
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