Elecciones PBA
Con el Diario del Lunes
Por Santiago Gerber
La apuesta por el desdoblamiento fue exitosa: discutirla es, en términos futboleros, como sufrir una goleada en contra y decir "tuvimos la pelota y jugamos mejor nosotros".

Terminó el tiempo de las especulaciones, los pálpitos, el consumo compulsivo de encuestas y demás. Hablaron las urnas bonaerenses, con un mensaje tan contundente que amenaza con jaquear el rumbo del Gobierno Nacional.

¿Cuál fue el mensaje? En términos muy abreviados, respaldar al gobernador Axel Kicillof y castigar al presidente Javier Milei. Pueden hacerse varias conjeturas e interpretaciones más sofisticadas, pero parece ser una de esas ocasiones en las que es menester quedarse con esa primera impresión.

Kicillof, en su segundo mandato, consiguió un inédito 47% en las elecciones legislativas, lo que constituye no sólo un espaldarazo sobre lo hecho sino, sobre todo, un puntapié sobre el que proyectar rumbo al 2027. El Peronismo tiene un candidato, en la provincia más poblada del país y con la implementación de la estrategia política que éste postuló y defendió hasta las últimas consecuencias.

La apuesta por el desdoblamiento fue exitosa: discutirla es, en términos futboleros, como sufrir una goleada en contra y decir "tuvimos la pelota y jugamos mejor nosotros". ¿Se ha emancipado Kicillof? Es pronto para decirlo y la propia composición del escenario de ayer muestra otra foto: intendentes peronistas, camporistas, Massa, Grabois, sindicalistas y un puñado de funcionarios del gobernador.

Ese es el variopinto campo que Kicillof ha administrado durante estos años desde La Plata, con poca tropa propia y mucho amigo de ocasión. Pero esta vez, el gobernador dio una muestra de jefatura y osadía que muchos le reclamaron a Alberto Fernández y a tantos otros dirigentes que terminaron enredados en el juego del títere y la titiritera con CFK. Apostó doble o nada y ganó.

Milei también jugó con la apuesta al límite. Planteó de entrada un escenario que refirió a la provincia de Buenos Aires como la madre de todas las batallas, "kirchnerismo nunca más", "el clavo en el ataúd del cajón" y demás. Y perdió.

¿Cuánto perdió? Es pronto para saberlo, pero pareció confirmarse eso de que una vez que le entrara una mano, el resto de las piñas no tendrían oposición. ¿Fue el Garrahan? ¿Los jubilados? ¿O acaso los discapacitados?

Probablemente, se trató de un combo que incluyó todos los reclamos en medio de un escándalo de corrupción enorme. Roban y no hacen: ajustan y encima roban. Era demasiado.

El primer discurso de Milei post derrota lo encontró inesperadamente sereno, calmo, acusó la derrota y habló de autocrítica. A los pocos minutos, dijo que no iba a tocar nada del rumbo económico, sino redoblarlo. Mientras, el ministro Caputo buscaba impostar calma vía Twitter.

Entonces, ¿seguirá el tipo de cambio con intervenciones camufladas -vía dólar futuro y divisas del Tesoro-? ¿Y las tasa de interés, duplicadas en poco más de un mes? Nada hace parecer que la situación económica pueda sostenerse hasta octubre.

Allí estará la verdadera gran parada del Gobierno Nacional, con un plebiscito en todo el país. Claro que faltan casi 50 días para ese día y eso en Argentina puede ser una eternidad. Hoy es recién es Lunes.

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