La formalización del llamado a licitación del Belgrano Cargas que anunció el gobierno nacional dejó flotando una duda fundamental entre los interesados en la concesión por una cláusula anti-China que incluyó Toto Caputo en las condiciones.
El pliego paraa concesionar por 50 años las lÃneas Belgrano, San MartÃn y Urquiza impide participar a empresas controladas por Estados extranjeros. La restricción encendió alarmas entre los jugadores que miran la licitación.
En principio, podrÃa dejar afuera a compañÃas chinas interesadas en el proceso, entre ellas COFCO, una de las principales operadoras globales del comercio de granos que opera en el complejo portuario del Gran Rosario y que mostró interés en la concesión.
En el sector se preguntan por el alcance de la cláusula y los últimos antecedentes con la ofensiva del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, contra las empresas del gigante asiático.
En la guerra contra Huawei, Lamelas atacó a la cooperativa neuquina CALF, a cuyos directivos amenazó con quitarles las visas si avanzaban con un acuerdo con la empresa china para desarrollar un data center.
El episodio impactó fuerte en el mercado. En empresas de telecomunicaciones y energÃa admiten que el mensaje de Lamelas fue leÃdo como una advertencia general contra cualquier vÃnculo relevante con compañÃas chinas y el embajador volvió a atacar a Huawei en el AmCham Energy Summit y puso en alerta a telefónicas con contratos vigentes con la firma asiática.
Ahora, la tensión geopolÃtica se trasladó al ferrocarril. El Belgrano Cargas no es una concesión más: se trata de una red de más de 7.500 kilómetros que conecta 16 provincias con los puertos del Gran Rosario y con pasos internacionales hacia Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.
Por eso, entre los interesados advierten que excluir a empresas chinas puede achicar la competencia y condicionar el acceso a tecnologÃa, financiamiento y material rodante. China no sólo es un jugador central en el comercio agroexportador argentino. También es una potencia ferroviaria.
La CRRC Corporation Limited, surgida en 2015 de la fusión de CNR y CSR, es el mayor fabricante de material rodante del mundo desplazando a gigantes como Alstom y Siemens. En el sector ferroviario sostienen que dejar afuera a empresas chinas implica cerrarles la puerta a algunos de los principales proveedores globales de locomotoras, vagones, señalamiento, financiamiento e infraestructura.
"No es sólo COFCO. El problema es que los chinos están en toda la cadena ferroviaria", resumió una fuente que sigue de cerca la licitación. En el mercado creen que, si la cláusula se interpreta en forma estricta, podrÃa afectar no sólo a eventuales operadores sino también a proveedores, socios tecnológicos o financistas.
De hecho, como anticipó LPO, uno de los interesados es el Grupo México que hizo un acuerdo con la norteamericana Wabtec para operar en Argentina un servicio de transporte ferroviario de cargas bajo estándares similares a los que ambas compañÃas ya aplican en Estados Unidos.
El Gobierno busca presentar la privatización como una oportunidad para conseguir inversiones privadas por entre 800 y 1.000 millones de dólares y modernizar una red deteriorada. Pero el diseño del pliego abre una pregunta de fondo: si la licitación priorizará la eficiencia logÃstica o si quedará atravesada por el alineamiento geopolÃtico con Estados Unidos.
La preocupación creció además por el antecedente de la HidrovÃa donde también aparecieron señales de exclusión a empresas chinas en procesos estratégicos. En esa oportunidad, las empresas se chicanearon con supuestos vÃnculos con China para sacar de la cancha a sus competidoras.
En materia ferroviaria, la mayorÃa del material rodante suele ser chino y una limitación para comprar material rodante y tecnologÃa del gigante asiático puede encarecer el contrato de la licitación.
La licitación se definirá por dos variables: la inversión comprometida y el peaje máximo que pretenda cobrar el concesionario a los trenes que usen la vÃa. Es decir, el Gobierno premiará a quien prometa invertir más y cobrar menos por el uso de la infraestructura.
Fuentes del sector que hablaron con LPO dijeron que, si la cláusula anti-China reduce la cantidad de competidores, también puede debilitar la capacidad del Estado para exigir mejores condiciones.
Para Santa Fe, el tema es estratégico. La red ferroviaria concesionada impacta directamente en la logÃstica del complejo agroexportador del Gran Rosario, la HidrovÃa, los accesos portuarios y las obras pendientes como el Circunvalar Ferroviario en la capital provincial. Se trata del corredor por donde circula buena parte de la producción que genera los dólares del paÃs.
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Excluir a las empresas chinas es necesario por un tema de seguridad nacional, tanto de Argentina como de Estados Unidos. Por suerte, nuestro principal socio comercial dispone todo para que sus empresas inviertan en nuestro país y no necesitemos nada de esos espías comunistas disfrazados y muertos de hambre. Además, con la elección del Dr. Javier Milei como presidente, el país consolidó una posición en la que no negociará con comunistas, ya que el Dr. Javier Milei es uno de los principales defensores de las ideas de la libertad a nivel mundial. No olvidemos que llevó esa batalla ideológica al límite cuando ofreció hacer un juicio al capitalismo desde el muro de Berlín, rodeado de las rubias voluptuosas que lo suelen entornar (es un galán empedernido) y cobrar entrada por ese espectáculo, donando el beneficio para financiar el hospital Garrahan (un nido de ñoquis que no hace nada por el país pero que tiene buena prensa).
"La CRRC Corporation Limited, surgida en 2015 de la fusión de CNR y CSR, es el mayor fabricante de material rodante del mundo desplazando a gigantes como Alstom y Siemens. En el sector ferroviario sostienen que dejar afuera a empresas chinas implica cerrarles la puerta a algunos de los principales proveedores globales de locomotoras, vagones, señalamiento, financiamiento e infraestructura"
Lo bueno es que no nos interesa negociar con esa empresa de morondanga y que acá van a venir las grandes empresas ferroviarias estadounidenses a invertir cientos de miles de millones de dólares de la mano del RIGI y a generar millones de puestos de trabajo. Romper todo vínculo con el comunismo chino es lo mejor que podemos hacer.
"En materia ferroviaria, la mayoría del material rodante suele ser chino y una limitación para comprar material rodante y tecnología del gigante asiático puede encarecer el contrato de la licitación"
No importa, porque mucho peor sería negociar con comunistas. Es preferible pagar más por algo a tener que comprárselo a la China comunista, que va a usar eso para espiar en nuestro país y debilitar la influencia de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial y el impulsor del vertiginoso desarrollo económico que vive la Argentina en los últimos dos años.
"Fuentes del sector que hablaron con LPO dijeron que, si la cláusula anti-China reduce la cantidad de competidores, también puede debilitar la capacidad del Estado para exigir mejores condiciones"
Está muy bien, porque el estado ni siquiera debería meterse en el tema del transporte, que es algo que es mejor dejar en manos del sector privado y no controlarlo para no espantar las inversiones. Por algo funcionó tan pero tan bien el modelo privatizador de la década de 1990.