El acuerdo comercial entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump abrió una ventana de oportunidad para las exportaciones argentinas de alimentos, en particular para las carnes de alto valor, pero dejó en suspenso los reclamos de los sectores industriales más sensibles como el acero y el aluminio, en medio de la pelea con Paolo Rocca.
Según informó el Ejecutivo, Estados Unidos eliminó aranceles para unos 1.500 productos argentinos y en el gobierno calculan que el entendimiento podrÃa generar exportaciones por más de mil millones de dólares. El eje del acuerdo está puesto en el comercio agroalimentario: se avanza en la apertura del mercado para carnes y productos de origen animal, al tiempo que se simplifican trámites sanitarios y registros que hasta ahora funcionaban como barreras de acceso.
Tanto Estados Unidos como Brasil, que son las dos grandes potencias ganaderas, van a ingresar este año en una polÃtica de retención de vientres reduciendo entre un cinco y un diez por ciento su producción y exportación para recuperar stock y la administración Trump apeló al mercado argentino para abastecer dos millones de toneladas, según señaló a LPO un especialista de la agencia StringAgro.
El acuerdo sobre carnes reavivó expectativas, pero también dejó expuestas las limitaciones estructurales de la ganaderÃa argentina. Para el especialista en producción ganadera Cristian Bianchi, la Argentina llega a esta instancia con una matriz productiva desordenada y poco preparada para aprovechar mercados exigentes como el estadounidense.
El paÃs arrastra un stock ganadero bajo, inferior a los 53 millones de cabezas, y una estructura históricamente pensada para abastecer el consumo interno antes que la exportación. Durante años, el mercado demandó animales livianos como requerÃa el sistema de comercialización de los grandes supermercados, lo que derivó en un esquema de faena que no cumple con los estándares de peso y calidad que requieren los mercados premium.
Bianchi señaló en diálogo con LPO que Estados Unidos demanda alrededor de 100 mil toneladas anuales de carnes premium, un segmento de alto valor agregado en el que Argentina tiene ventajas genéticas y productivas, pero carece de volumen. La tasa de destete ronda apenas los 65 terneros cada 100 vacas, una ineficiencia que limita cualquier salto exportador.
Según el especialista, la producción cárnica de calidad se apoya en cuatro factores fundamentales: la sanidad, la genética, la nutrición y el manejo del rodeo. Sin embargo, un proceso de largo plazo hizo que la ganaderÃa fuera desplazada durante décadas por la agricultura hacia zonas menos fértiles, con menor disponibilidad forrajera y mayores limitaciones sanitarias, mientras la adopción tecnológica avanzó mucho más lento que en el agro.
A todo eso, el cierre de exportaciones entre 2008 y 2010 y la posterior sequÃa, que provocó la pérdida de unos 12 millones de cabezas, lo que terminaron de desarmar al sector.
La paradoja es que Argentina recuperó mercados internacionales, pero hoy no tiene capacidad suficiente para abastecerlos. En paralelo, Estados Unidos atraviesa problemas de eficiencia productiva siendo uno de los mayores stocks lo que abre una oportunidad que el paÃs podrÃa aprovechar si logra reconvertir su esquema ganadero.
El acuerdo con Washington refuerza el perfil aperturista del gobierno de Milei y consolida su alineamiento polÃtico con la Casa Blanca. Pero, al menos por ahora, la apertura muestra un sesgo claro: se amplÃan oportunidades para alimentos y carnes premium, mientras los sectores industriales más sensibles siguen esperando señales que no llegaron.
Sin embargo, la apertura aparece desequilibrada. Mientras Argentina flexibiliza el ingreso de productos estadounidenses y acepta reglas más laxas en materia de denominaciones comerciales para quesos y carnes, Washington no ofreció contrapartidas concretas para sectores industriales estratégicos. El acero y el aluminio continúan alcanzados por los aranceles impuestos por razones de seguridad nacional y no hubo anuncios sobre cupos, plazos ni revisiones de ese esquema.
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Excelente noticia. En pos de la eficiencia, nuestro país debería enfocarse en proveer a los mercados internacionales aquellos bienes en los que tiene una ventaja comparativa clara. Tal vez con el tiempo podamos convertirnos en un auténtico granero del mundo para que todos nos compren carne y forrajeras como la soja, dejando de lado la arcaica y costosa producción industrial que emplea muy poca gente muy poco productiva (y que para colmo se nuclea en sindicatos muy combativos y de extrema izquierda como la UOM) que sólo trae conflictos y reclamos absurdos. Además, los sectores industriales como el metalúrgico no tienen por qué reclamarle cosas al gobierno, ya que este no interviene en los mercados y los negocios siempre se hacen entre privados. Que destinen esa energía a ser más eficientes o baratos, ofreciendo bienes de mejor calidad a menor precio porque esa es la única forma de prevalecer en el capitalismo de libre empresa desregulado y libre de aranceles entre países como promueven Estados Unidos y la Argentina.
Las politicas de retenciones y cierre de exportaciones hizo que el productor no invierta en un rodeo mayor. Para colmo, la sequía de 2023 hizo perder 1,5 millones de terneros que no nacieron, porque salía mas caro alimentar la vaca que venderla y mandarla a faenar (lamentablemente se alivio el IPC a MASSA, nunca gane menos que ese año!).
Fijense que diferencia, Brasil, con LULA (no MORENO), muy zurdo el, en las últimas dos décadas paso de casi nada a 200 millones de cabezas y hoy es el principal exportador mundial de carnes, titulo que la Argentina tuvo durante largos años.
La politica populista (el "asado peronista" es la carta electoral mas valorada!) hizo mucho daño a la industria. Hoy no se esta en condiciones de suministrar ese volumen de carnes premium. Los chinos dejaron de comprar, pero ellos compran vaca de refugo (que aqui la escupirían!) porque hierven, no asan. Esa carne no puede ir a EE.UU.! En otras palabras parte de esa carne premium va a retraer la oferta (aun mas que hoy) al mercado interno.
Lo que nunca entendieron los gobierno, y menos los peronistas (en realidad si lo entendieron, pero no podían resistir la tentación demagógica), es que el rubro carnes es la producción exportadora más prestigiosa de la Argentina. Y NOSOTROS NO EXPORTAMOS MICROCHIPS O AVIONES! Es grano, oleaginosas, regionales y...CARNE! otros se iran incorporando como petroleo y luego minería.
Cuando yo era chico, en los 60, éramos 19 millones de habitantes y había...50 millones de cabezas! podíamos comer carne y exportar.
Hoy hay casi una vaca por habitante, ya no hay saldo exportable si el consumo fuera el de los 60, o si exportamos, pasamos a tener un consumo menor a 40 kilos por año y persona.
LA TRAGEDIA ARGENTINA ES LA FALTA DE CONFIANZA. Ni ahora, ni antes. Esa tal vez sea la peor herencia de Perón. A partir de su existencia, jamas se volvio a creer en negocios que no esten atados a la prebenda política. Y eso se conserva hasta el día de hoy. No creo que pueda cambiar por mucho tiempo (yo no lo voy a ver), menos aún la dictadura que propone KRISTIAN CON K. Puede suceder pero solo va a hacer aún mas pobre al país. En filosofía, Argentina es lo que se llama una APORIA!