Seis policÃas de un grupo táctico de la provincia de Santa Fe fueron condenados a penas de prisión efectiva por una secuencia demencial de delitos que los delatan en tres facetas: mejicanear partidas de cocaÃna a distribuidores para después venderlas, realizar allanamientos ilegales que hacÃan pasar como actos regulares para descubrir la droga, y también torturar con picana eléctrica a un par de dealers para que estos cantaran quiénes eran sus proveedores.
La secuencia se asemeja a una pelÃcula hardcore donde efectivos de la policÃa rosarina se burlan de los fiscales, asaltan una casa donde saben que hay droga y se la llevan después de someter a una pesadilla a los que estaban en la vivienda. Lo que pasó en esa casa fue contado hasta por un nene de ocho años que estaba durante el allanamiento ilegal, que declaró en cámara Gesell desde una ciudad del norte del paÃs donde se encontraba, porque después de sufrir esta brutalidad las personas involucradas como vÃctimas fueron sacadas de Rosario.
Los condenados pertenecen a un escuadrón especializado de la policÃa de Santa Fe, el Grupo Alfa de la PolicÃa de Acción Táctica de la Regional Rosario. Abrumados por las pruebas estos aceptaron su responsabilidad en distintos hechos en juicios abreviados donde reconocieron ser culpables de torturas, allanamiento ilegal, falsificación de actas y venta de drogas. Queda con destino a juicio oral y público pendiente el jefe de todos ellos. Los fiscales federales actuantes consideraron que por la gravedad institucional del caso el máximo responsable del grupo, que es un oficial con solo ocho años de antigüedad en la fuerza, debe comparecer en una audiencia abierta.
Algunos detalles de lo ya probado entran en el terreno del delirio. El máximo jefe habla y se rÃe de cómo el grupo acechó con el paso de electricidad a dos pequeños distribuidores para que delataran a los que les suministraban la droga. Disfrutan contando cómo les arrancaron la información con un sadismo naturalizado. Comentan entre risas lo que le hicieron a una persona a la que llevaron a un baldÃo. "Jajaja. Cómo lloraba el de la vÃa" dice uno de los policÃas. "No tiene desperdicio", le responde su colega. Finalmente el primero dice que necesita "dar otra sesión de masajes eléctricos".
Dope Thief en Rosario: PolicÃas torturaban y robaban cocaÃna a los dealers
Los hechos que motivan las condenas son tres. El primero ocurrió el 13 de agosto de 2024 cuando seis suboficiales del grupo ALFA fueron en dos móviles -los 10.065 y 10.533-a una casa de calle Forest 5624. Llegaron sin orden judicial ni motivo que lo justifique. Allà redujeron a Diego Andrés Inturias y José Luis Linares y los retuvieron a éstos junto con Perla Requejo y dos nenes de 8 años y un año. Fue durante 50 minutos sin dar aviso a ninguna autoridad judicial para apropiarse, según Inturias de más de una decena de panes de cocaÃna que habÃa en el lugar, que eran entre 12 y 15 kilos de sustancia. También se llevaron armas de fuego y cuchillos de colección, cincuenta mil dólares e indumentaria que los ocupantes de la vivienda tenÃan para la venta.
El segundo hecho es que los mismos que participaron de ese allanamiento trucho y violento se ocuparon de vender al menos cuatro de esos ladrillos de cocaÃna dÃas después en la ciudad de Santa Fe según consta en sus propios teléfonos. Por este hecho tres familiares del jefe del grupo policial -su esposa y dos cuñados- también fueron condenados.
El tercer incidente, el más negro de una secuencia impactante, fue el de los tormentos con picana y golpes contra Daniel Yufra y Jonatan Leiva. A quienes los policÃas le pasaron electricidad en el cuerpo para obtener datos del proveedor del ladrillo de cocaÃna que tenÃan. Yufra y Leiva fueron detenidos en la vÃa pública el 13 de agosto de 2024, en la calle Jean Jaures 5526 de Rosario. Tras conseguir de esa manera los datos que buscaban una hora después irrumpieron sin conocimiento judicial en la casa donde encontrarÃan la mayor partida de cocaÃna, y hacia donde según el seguimiento por GPS los móviles se trasladaron sin detenerse después de apretar a los dealers.
El único que después de estas condenas queda con un juicio oral pendiente es el aludido jefe del grupo, el oficial Guillermo Toledo. Que en una pormenorizada crónica de gangsters le cuenta a su colega Juan Angel Balais cómo obtuvieron la información para encontrar los 15 ladrillos de cocaÃna.
"Encontramos a un loco en la puerta de un búnker. Le entramos a revisar el celular y tenÃa fotos de una metra, fierros. Lo secuestramos. Lo llevamos al medio del campo. Se llevó una cagada a palos. Con todo lo que le hicimos, no dijo ni una palabra. Le rompimos la cabeza a pistolazos, lo cagamos a palos con un fierro, lo meamos, lo ahorcamos. No sabés todo lo que le hicimos. Lo dejamos tirado en el medio de la nada, medio en pelotas. No dijo una palabra. Alto soldado era", dice Toledo.
Este audio está en un intercambio del 17 de septiembre de 2024. Unos meses antes, en abril del año pasado, Toledo le explica a un subalterno cómo obtener información en forma ilÃcita. "Los fierros que metimos la guardia pasada en el oeste, paramos a uno que tenÃa droga, a ver el teléfono... y es esa foto con los fierros. Y asà es, ya le vas a encontrar la vuelta. Depende la dotación que te toque. Tenés que ir viendo cómo laburan los que están con vos", explica Toledo. Al imputar el caso el año pasado la fiscal MarÃa Virginia Sosa dijo de Toledo y la metodologÃa de los operativos contada por él mismo: "Un verdadero pedagogo de la ilegalidad".
La reconstrucción de estos hechos surge a partir de que un equipo fiscal conducido por Javier Arzubi Calvo encontrara a los dos dealers torturados por los hombres de la PAT, a partir de testigos que dijeron que el dÃa de los hechos vieron llorando a dos hombres adentro de una camioneta. Allà se estableció que habÃan sido torturados con picana eléctrica, hasta escupir lo que pedÃan, con el fin de llegar hasta el proveedor. Torturaban para obtener datos para llegar "al pescado gordo"
Que tenÃan una picana eléctrica quedó probado por las propias conversaciones de los policÃas. En un momento en que producÃan operativos efectivos del mismo grupo mencionaron la dirección de un lugar donde "volvieron a activar". Un integrante pregunta dónde es la acción y otro le responde: "Donde Balais hizo el secuestro de la picana". Ese lugar era un bunker y de allà lo robaron. ¿Dónde se encontró la picana? "En la mochila de suboficial Balais cuando fue allanado", dijeron los fiscales en la audiencia judicial del año pasado.
Un dato relevante es la juventud de los efectivos condenados. Son viejas prácticas de la policÃa, remarcaron los fiscales, encarnadas por uniformados nuevos. El que más trayectoria tenÃa en la fuerza santafesina al momento de los hechos llevaba ocho años de servicio. Ninguno era al momento de los hechos mayor de 36 años.
El testimonio en la causa de uno de los dealers torturados por la policÃa está volcado en las actas de acusación. "Ellos nos agarraron en la vÃa pública, en Jean Jaures, esa calle era una cortadita. Eran un montón... eran como cuatro patrulleros, tres seguro. Ahà nomás nos empezaron a picanear. A sacar la remera ¿viste? y a mostrarle acá la parte de la cola, a picanearnos. El primero fue un toquecito y ya de afuera, continuo nos dejaban y nosotros decÃamos ¿por qué nos están haciendo eso? Si nosotros no estamos ni resistiendo a la autoridad ni faltando el respeto. Nos hacÃan agachar la cabeza, nosotros agachamos la cabeza y se reÃan. Se reÃan y a mi compañero después lo agarraron aparte. Y le dijeron a dónde habÃa sacado. Nos pedÃan que les dijéramos dónde estaba el pescado gordo".
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Los relatos de los que tenÃan la droga son impactantes y transparentes. La admisión de que tenÃan droga en su casa no les merecerá condena a raÃz de la completa ilegalidad de los operativos policiales que son nulos para un trámite judicial. Quizá por eso hablaron con tanta elocuencia.
Uno de los tenedores de la cocaÃna, Diego Inturias, reveló lo que pasó cuando la brigada le tiró la puerta abajo en su casa de la calle Forest. "A los diez minutos que entraron pedà hablar con el jefe. Y ahà me sientan en la mesa con un policÃa gordito y me dice que él es el jefe". «Tenes huevo negrito eh, para hablar conmigo»...
Lo que sigue contado por el distribuidor es una pelÃcula de mercenarios. "Ahà me sacaron del piso, me sentaron en la mesa de la cocina, el gordito se sentó en frente mÃo, cara descubierta, mÃa y de él, ahà yo le dije que ya perdÃ, dejá de lado mi familia, te entrego todo. Me dijo «¿pero qué tenes?» Hay de todo le dije, hay droga, dólares y pesos. Ahà ya habÃan encontrado las armas que estaban en el placard empotrado. Me dijo «tenes un montón de armas, ya estás re complicado con esto, me llevo una parte de las armas, lo otro lo dejo en la mesa, te dejo medio kilo de droga en la mesa asà te dan poco tiempo, como mucho un año preso y vos le sacas toda culpa y todo cargo a tu familia». Le pregunté si estaba seguro si podÃa salir asÃ, y me dijo que estaba seguro y que él sabÃa que como mucho en un año me daban la libertad. Me dijo «confÃa en mà que yo sé de esto». Ahà el gordito me dijo por qué habÃan llegado, «me dijo un amigo tuyo al que lo agarramos con un kilo te vendió. TenÃa una camioneta gris. Lo agarramos con un kilo, cantó como un pajarito tu amigo»".
El equipo de investigación fue liderado por los fiscales federales Javier Arzubi Calvo y MarÃa Virginia Sosa. En el juicio abreviado aceptaron condena el policÃa Jesús Angel Balais a 7 años de prisión efectiva e inhabilitación absoluta por vejaciones y apremios ilegales, violación de domicilio, privación ilegÃtima de la libertad, sustracción de elementos, falsificación de instrumento público y comercio de estupefacientes agravado.
También Fernando Nicolás Ferreira a seis años y medio por violación de domicilio y comercio de estupefacientes. Iván Severino Schneider a 4 años y seis meses por iguales delitos. Gerardo Sebastián Pérez a igual pena por mismos delitos. Sergio Nicolás Robledo a tres años y seis meses por la violación de domicilio y comercio de estupefacientes y Miguel Alberto Aguilar a dos años de prisión por incumplimiento de deberes de funcionario público. Todas las penas son de cumplimiento efectivo. Asimismo fueron sentenciadas a tres años de prisión tres familiares de Guillermo Toledo que participaron de la comercialización de la droga llevada de Rosario a Santa Fe.
Guillermo Toledo negocia el cierre de su caso con un acuerdo parcial de reconocimiento de culpa aunque habrá con él, jefe del operativo, lo que se llama un juicio de cesura donde la pena se discutirá en una audiencia oral y pública.
Los detalles que dieron los fiscales en las audiencias preliminares fueron increÃbles. "La preocupación de Toledo no era que se descubriera su accionar ilegal. Queda muy claro en su teléfono que lo que más temÃa era que le robaran la droga que él habÃa robado", dijo uno de los acusadores.
Las revelaciones surgidas de lo que contaron los involucrados en esta historia son abrumadores. Resalta lo que terminó de contar Inturias cuando llegaron a su casa a sacarle la droga y lo interrogaron por la plata que tuviera en la casa.
"Fui a buscar los dólares en una vitrina donde habÃa fotos y demás, los dólares estaban entre unos libros de esa vitrina, los habÃa guardado ese mismo dÃa. Los escondà apenas tocaron el timbre los policÃas. Eran más de cincuenta mil dólares. Fui ahà mismo a buscarlos para entregárselos y no estaban. Ahà el gordito ya me empezó a decir que le mentÃa, que no habÃa nada ahÃ. En ese momento se acerca el policÃa que tenÃa cara de viejo, lo codea al gordito y le dice que se calle en voz baja, que ya tenÃa la plata él, que ya la habÃa agarrado. Ahà el gordito me dice a mà que me quede en el molde".
Sobre la cocaÃna que tenÃa en la vivienda, dijo Inturias sobre los policÃas. "Me llevaron a buscar la droga, todos estaban buscando, pero no habÃan encontrado droga todavÃa. HabÃan buscado hasta en las ventanas, fui a la pieza y les mostré dónde estaba la droga debajo de la cama. Estaban todos los policÃas ahÃ. Cuando vieron la droga, el gordito dice «Ya estamos chicos, ya estamos. Coronamos».
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-ANIKILAR TODOS LOS MERCADOS EN EN NEGRO: CAMBIARIO-LABORAL-COMERCIAL, Y OBVIAMENTE LOS DELICTIVOS
1-PESO ARGENTINO DIGITAL (CBDC) INCONVERTIBLE CON LAS DEMAS CRIPTOS, SEGUIDO D LA ELIMINACION DEL FISICO EN TIEMPO PRUDENCIAL (6 meses, en ese lapso: REINTEGRO DEL IVA EN TIEMPO REAL, PARA COMPRA D ALIMENTOS Y ROPA BASICA PARA LABURANTES Y JUBILADOS, d esta forma se alienta a la digitalizacion masiva desde el dia 1)
2-CONTROL DIGITAL D STOCKS PARA TODA LA ECONOMIA: TODA SALIDA D PESOS DIGITALES ESTARA VERIFICADA CON EL CORRESPONDIENTE CAMBIO EN EL STOCK, d no verficarse: SE BLOKEA AUTOMATICAMENTE LA OPERACION
con esto:
VAS A LOGRAR ANIKILAR AL NARCO, BLANKEAR EL MERCADO LABORAL-COMERCIAL-CAMBIARIO
-EL 45% D LA ECONOMIA Q HOY ESTA EN NEGRO, PASARA A ESTAR REGISTRADA, CON UN SALTO ESTRATOSFERICO EN LA RECAUDACION, ELIMINANDO SANAMENTE AL DEFICIT FISCAL.
(para tener una idea del sideral cambio: hoy Argentina tiene un pbi/capita ppa d 32.000 USD,segun FMI, q corresponde al 55% d su economia total, blankeada al 100% con su 45% d su economia negra integrada, ese pbi/capita ppa perfora 50.000 USD, al nivel d Japon o España (estan en banda 50K a 55K USD ppa)
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