En el movimiento de mayor menosprecio de todo el cierre de listas, Karina Milei le dio un legislador a Jorge Macri antes de tener que cederlo a Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo.
El jefe de gobierno era hasta ahora el dirigente que más odiaba la hermana del presidente, al punto que hizo lo imposible por enfrentarlo en las elecciones porteñas y derrotarlo.
Pero Caputo ahora pasó a ser el enemigo número uno para Karina, luego de los intentos del ex asesor estrella por cargarse a Martín Menem, mano derecha de la hermana presidencial.
El cierre de este sábado confirmó la venganza de Karina con el desplazamiento de todos los candidatos que habían llevado Caputo y el Gordo Dan a los oídos del presidente.
Pero si algo le faltaba al desaire, era darle lugares de privilegio a Jorge Macri, que no había participado de las negociaciones del PRO con La Libertad Avanza sino que por el contrario era proclive a no cerrar un acuerdo.
El jefe de gobierno se vio beneficiado con la interna libertaria y tendrá dos lugares en las listas, cuando no abundan. El más importante será para Maru Sotolano, una dirigente de su máxima confianza que actualmente es diputada nacional.
Por su ira contra Caputo, Karina prefirió a una dirigente que ha cuestionado púbicamente a Milei antes que la obsecuencia de Las Fuerzas del Cielo.
El funcionario porteño Nicolás Morzone, otro dirigente del sector de Jorge, irá de quinto diputado por la Octava. En tanto que Ezequiel Galli, pedido por Diego Santilli, ira de tercer candidato a senador por la Séptima, si bien no sonaba como uno de los candidatos en la previa.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.
Con respecto a ellos mismos y con respecto al país.
Tal vez no se trata de cuestiones de ira y simplemente El Jefe piensa que Sotolano es uno de los mejores perfiles para defender el proyecto liberal libertario anarcocapitalista en la legislatura bonaerense ante el comunismo de extrema izquierda estalinista de Kicillof. No hay que generalizar. A diferencia de Cristina Kirchner, El Jefe no toma decisiones por encono personal, por resentimiento o porque sus hormonas le nublan el juicio y el pensamiento. Elige todo en función de un sólido proyecto político que tiene como objetivo sacar a los argentinos de la pobreza y el olvido en el que nos sumió el kirchnerismo y ahí no influyen las cuestiones personales ni los obsecuentes. Menos que menos en el caso de una dirigente con tantos años de experiencia y militancia de base en el lomo como El Jefe.