El gobierno militarizó Caballito para resguardar un departamento de Manuel Adorni de los estudiantes de FilosofÃa y Letras. Docentes de la UBA organizaron una clase a metros de la propiedad para reclamar la aplicación de la ley de financiamiento universitario.
Tres señores bien y entrados en años charlan animados en un bar con nombre de capital italiana, café de por medio. Los protege del sol el impactante túnel formado por tipas y plátanos sobre la coqueta avenida Pedro Goyena.
A pocos metros de allÃ, la tranquilidad del barrio está alterada. Un cordón de 50 policÃas marca el lÃmite de la clase pública que imparten profesores de FilosofÃa y Letras en la intersección de Miró y José Bonifacio. Del otro lado de la frontera está la vivienda del jefe de Gabinete.
"Me jode tenerlo como vecino", reflexiona Hugo escobillón en mano. "Un tipo que se llena la boca hablando de lo público y vive del Estado. ¿Cómo se compró un departamento de más de 300 lucas y metió tres meses de reformas?", se pregunta indignado.
En la conferencia de prensa que organizó para explicar su vuelo privado a Punta del Este y la presencia de su mujer en el avión presidencial durante el viaje a Nueva York, Adorni terminó admitiendo que habÃa comprado un departamento en Caballito que no figura en su declaración jurada del año pasado. Desde ese momento el barrio está revolucionado.
Este lunes el despliegue policial fue impactante. Sobre Directorio habÃa estacionados un micro y seis camionetas de la PolicÃa Federal que se suman a los móviles en la calle Miró. "Nunca vi algo asÃ", dice el encargado de un bar ante la consulta de LPO.
Un vecino pide anonimato para contar que vio al personal doméstico de Adorni haciendo las compras en un auto oficial y se lamenta. Dice que los nativos de Caballito son muy gorilas y seguramente están felices por la presencia policial. Otra vecina asegura que hasta hoy no se habÃa enterado de que Adorni formaba parte del ecosistema caballitense.
"Venimos por la revelación de una nueva propiedad que se le conoció a Adorni. Nos acercamos a pedirle la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario", explica Gabriel, docente de la facultad FilosofÃa y Letras. "Se la pasó pidiendo auditorÃas para las universidades, hay que ver si él resiste una", discurre el docente de la Conadu.
Una vecina se acerca a la clase que acaba de terminar. Quiere saber que está pasando, no entiende por qué hay tanta policÃa. "¿Y para eso les pagamos?", se indigna cuando le explican que allà vive Adorni.
"Hubiera sido más fácil aumentarle los sueldos a los docentes y se evitaban todo esto", le explican a la señora. SonrÃe y sigue caminando lento por José Bonifacio. Media docena de movileros de los principales medios observa partir a la señora y a los policÃas. Algunos están apoyados contra la pared y otros tienen sillas de playa. No parecen tener intención de moverse.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.
LADRORNI.
NABORNI.
Fin.