La Justicia ordenó el allanamiento del ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello y secuestró documentación y computadoras en el marco de la causa por los alimentos retenidos en galpones de Villa Martelli y Tafà Viejo.
El allanamiento se realizó en la sede de Avenida de Mayo al 800 por orden del juez federal Sebastián Casanello, que lleva adelante la causa contra la ministra.
Desde el ministerio de Pettovello explicaron que entre los elementos presentados se encuentran el back up de la computadora asignada al Director de LogÃstica de la Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia; las órdenes de entrega emitidas a partir del 27 de mayo; los partes diarios recibidos por el personal de los depósitos de Villa Martelli y del Centro Operativo Tucumán, ubicado en Tafà Viejo en dicha provincia, con el detalle de stock, ingresos, salidas y estado de los alimentos; las constancias del sistema informático S.U.M.A con los movimientos de alimentos en los depósitos y el acceso a diversas cuentas de correos electrónicos utilizados por empleados y funcionarios.
La ministra enfrenta desde hace meses el escrutinio de la justicia federal por retener 5 millones de kilos de alimentos en depósitos.
Dos semanas atrás, tras una nueva inspección en el galpón de Villa Martelli realizada por orden de Casanello, la PolicÃa Federal encontró que la mercaderÃa retenida estaba embadurnada en caca de gato.
Tras el duro informe, Pettovello reunió a su comité de crisis la semana pasada en la sede del ministerio. Como adelantó LPO, la ministra gritó y rompió en llanto, mientras que una de sus asesoras se puso a rezar.
DÃas después de ese episodio escandaloso y en medio de la situación crÃtica por el avance de la causa judicial, Pettovello decidió echar a su vocera, Romina Palermo.
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Qué salames se van a sentir cuando hagan los peritajes de esas computadoras y esos documentos y se den cuenta de que esa comida está siendo almacenada de manera segura y eficiente para tener a disposición en caso de un desastre natural o climático. Imagínense que hubiera, no sé, un tornado en una ciudad costera como Bahía Blanca y el presidente fuera hasta allá disfrazado de militar para decir "los argentinos somos solidarios así que pronto podrán superar esto" y no les bajara alimentos ni nada... Lo comerían crudo. Hay que estar bien abastecido para actuar rápido en un caso así.