Un nuevo ataque tipo comando sacudió este lunes la ciudad de Pedro Juan Caballero. Los ejecutores vestÃan prendas tácticas similares a los uniformes militares y operaron con armas automáticas de alto poder. La identidad de la vÃctima activó de inmediato los protocolos de la inteligencia fronteriza.
El atentado generó debate en la capital Amambay sobre las posibles lÃneas investigativas del atentado. El caso se procesa bajo la sospecha de una sangrienta quema de archivos vinculada al crimen organizado.
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El sicariato ocurrió alrededor de las 12:30 horas en el barrio MarÃa Victoria de la capital departamental. Un auto sedán plateado, presuntamente un Toyota de los modelos Premio o Allion, bloqueó el paso de una camioneta Fiat Toro blanca; fue cuando cuatro hombres armados y encapuchados descendieron para iniciar la ejecución.
El conductor del auto interceptado intentó escapar a pie a lo largo de dos cuadras, bajo una intensa ráfaga de proyectiles calibre 5.56 y 9 milÃmetros. Su esposa logró auxiliarlo tras el cese el fuego y lo trasladó hasta al Hospital Regional, pero no llegó a tiempo. El personal médico confirmó el deceso pocos minutos después de su ingreso.
La vÃctima fue identificada como João Morel, de 46 años y nacionalidad brasileña, de profesión mecánico. Una de las lÃneas de investigación apunta al vehÃculo conducido por la vÃctima, quien acababa de salir de su establecimiento para entregarla a un cliente, tras haber finalizado unas reparaciones técnicas.
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Sin embargo, la identidad de la vÃctima también despierta una alta sensibilidad en el submundo criminal del Amambay. Para los analistas fronterizos, el nombre de João Morel remite de forma directa al histórico "Patriarca de la marihuana" de Capitán Bado, quien controló el tráfico en la zona comercial en la década de los 90.
El clan Morel original fue desmantelado a inicios de los 2000 por orden de Luiz Fernando da Costa, alias Fernandinho Beira Mar, lÃder del Comando Vermelho. El histórico capo fronterizo murió apuñalado en una prisión de Campo Grande en 2001, dÃas después de que sus hijos Ramón y Mauro corrieran la misma suerte. En 2008, Beira Mar fue condenado a 15 años de prisión por ese crimen.
La PolicÃa Nacional maneja formalmente la hipótesis de una homonimia debido a la edad y a la actividad laboral de la vÃctima. El fallecido operaba un taller de chaperÃa y pintura situado a solo cincuenta metros del punto del atentado. Las autoridades buscan verificar si existen lazos de parentesco no declarados.
Sin embargo la principal hipótesis apunta a una quema de archivo ligada a un hecho mucho más reciente. El 23 de octubre del año pasado la policÃa allanó la chaperÃa San Miguel, propiedad de Morel debido a las sospechas de que en ese taller se reacondicionó el vehÃculo usado en el atentado contra Jonathan Medeiro da Fonseca,en el Shopping China apenas tres dÃas antes del procedimiento. Medeiro da Fonseca era excandidato a concejal del municipio de Coronel Sapucaia -vecina de Capitán Bado- en 2024.
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La cadena de ejecuciones vinculadas a ese caso incluye el asesinato de Miguel Balmaceda Maciel, un peón de estancia acribillado el pasado 27 de abril. Balmaceda se habrÃa negado a incendiar la camioneta de los sicarios por orden de Ovidio César Fischer Mussi, sospechoso logÃstico que obtuvo prisión domiciliaria antes del crimen.
Según la hipótesis de los investigadores, la camioneta utilizada por el grupo de sicarios del Shopping China fue llevada posteriormente al establecimiento de Morel para ser repintada. Este circuito operativo ubica al chapista brasileño como un testigo clave dentro del esquema de encubrimiento y refuerza asà la teorÃa de una eliminación selectiva de cabos sueltos.
El despliegue en la frontera se coordina actualmente mediante un intercambio de datos en tiempo real con las fuerzas federales de Brasil. El homicidio de João Morel expone la volatilidad de Amambay y confirma la vigencia de los métodos de coacción aplicados por las facciones de la frontera.
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