Uno de los ejes abordados en la reunión bilateral entre Donald Trump y Lula da Silva fue la situación del crimen organizado. El tema generó tensión por la posibilidad que Washington declare organización terrorista a los grupos criminales brasileños Primeiro Comando Capital y el Comando Vermelho, algo que Brasil rechaza.
En marzo, medios brasileños como Globo que afirmaron que el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, habló por teléfono con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en donde Brasil rechazó que Estados Unidos clasifique a estas organizaciones criminales como "terroristas extranjeras" porque existe un temor amado a que Washington utilice la lucha contra el narcotráfico y la clasificación de grupos como terroristas para justificar operaciones militares en la región.
Fuentes vinculadas a la administración Trump que operan en Brasil citadas por Globo confirman que la idea, impulsada por Marco Rubio, se encuentra muy avanzada y la propuesta deberÃa ser presentada al Congreso para su ratificación en los próximos dÃas.
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Esto es un problema para Lula porque el bolsonarismo tiene como caballo de batalla la mano blanda del PT para enfrentar a estas organizaciones y han pedido intervención de Trump luego del operativo que se hizo en RÃo de Janeiro a fines el año pasado. Estos ejes serán parte de la campaña presidencial.
En este contexto, Lula posteó en X que "uno de los temas que debatimos en la reunión con el presidente Trump fue la lucha contra el crimen organizado. Tenemos una extraordinaria PolicÃa Federal y mucha experiencia en la lucha contra el tráfico de drogas y de armas. Nuestras aduanas ya están cooperando en este sentido".
El lÃder brasileño continuó: "Creamos una base en la ciudad de Manaos con la participación de representantes de las policÃas de paÃses de América del Sur para combatir el crimen organizado, el tráfico de armas y drogas en la frontera brasileña. Si los Estados Unidos quieren participar con nosotros, estarán invitados".
"También necesitamos destruir el potencial financiero del crimen organizado y de las facciones. Esta es otra frente de trabajo importante en la que estamos actuando, y en la que estamos dispuestos a colaborar. Y que integra el plan Brasil Contra el Crimen Organizado, que vamos a lanzar la próxima semana", continuó.
Todo esto es seguido con atención por Paraguay, dado que Peña mantiene una estrecha alianza con Brasil en la lucha contra las drogas, el contrabando de todo tipo y las bandas criminales que operan a uno y otro lado de la frontera.
Lula y Peña vienen de una mala racha en la sintonÃa que supieron construir una vez que el primero desembarcó en el Palacio de López. El presidente paraguayo se sumó al "Escudo de las Américas", el plan hemisférico de la administración Trump contra el narco y el crimen organizado, y presentó la captura de Sebastián Marset como parte de la colaboración con Bolivia y EEUU, cuando la relación entre Washington y Brasilia se parece a un tira y afloja entre Lula y su par estadounidense.
Con todo, la cuestión en torno a la seguridad fronteriza es el hilo que sigue uniendo a Lula y Peña, más allá del impasse por el escándalo de espionaje, las demoras en la discusión por Itaipú y la afinidad entre Paraguay y la administración republicana.
La operación conjunta en Campo Grande, llevada adelante a mediados de marzo, incluyó ejercicios de rescate, evacuación y vigilancia, una oportunidad para que los pilotos de la FAP demostrasen su manejo de los Super Tucanos, los aviones comprados por Paraguay a la brasileña Embraer: cuatro ya están en manos de Defensa y otros dos llegarán al paÃs a mediados de año.
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