En un movimiento sorpresivo, el presidente Santiago Peña designó este lunes al comisario Carlos BenÃtez, hasta hoy comandante de la PolicÃa Nacional, como nuevo viceministro de Seguridad Interna, en reemplazo de Óscar Pereira. El relevo se formalizará este jueves en un acto oficial programado en la Academia Nacional de PolicÃa, según confirmó en conferencia de prensa el ministro del Interior, Enrique Riera.
Según fuentes del entorno policial, la salida de Pereira obedecerÃa a su falta de "padrinos" polÃticos influyentes en el oficialismo. Aunque su llegada al cargo fue vista como una apuesta técnica, la carencia de un respaldo partidario sólido debilitó su permanencia. En los pasillos institucionales se comenta que esta orfandad polÃtica finalmente le terminó pasando factura en el actual contexto.
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Al mismo tiempo, las fricciones entre BenÃtez y Pereira eran un secreto a voces dentro de la cúpula de la institución. Las diferencias de criterio operativo y de gestión administrativa habrÃan generado un clima de tensión constante entre ambos jefes. Estas desavenencias internas complicaban la coordinación necesaria entre el Ministerio del Interior y la operatividad de la PolicÃa. El ascenso de BenÃtez al viceministerio busca poner fin a estas discrepancias para unificar el mando estratégico.
Carlos BenÃtez, por su parte, es visto actualmente como un hombre de extrema confianza para el presidente. Su desempeño en la Comandancia fue elogiado por el propio ministro Enrique Riera, quien destacó su participación en la reforma de la PolicÃa.
La movida se da además mientras en el Congreso se especula sobre el posible retorno de Enrique Riera a su banca en la Cámara de Senadores, donde el oficialismo necesita recuperar la mayorÃa perdida tras la salida de varios legisladores en los últimos meses del periodo. Riera, de 67 años, podrÃa ser la figura necesaria para rescatar la disciplina partidaria en la cámara alta. De darse esta jugada, BenÃtez quedarÃa entonces como el sucesor de mayor confianza para liderar la cartera del Interior.
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El cambio coincide, también, con el inicio del denominado "segundo tiempo" del mandato presidencial de Santiago Peña. En la segunda mitad del gobierno, Peña busca renovar el aire de su gestión en áreas sensibles, como la seguridad, que sufre fuertes cuestionamientos.
La gestión de la seguridad enfrenta una crisis por las reiteradas olas de asaltos a nivel nacional, incluida la confirmación de la reaparición del EPP en una supuesta alianza con narcotraficantes y sectores campesinos radicalizados. El avance del crimen organizado transnacional y el terrorismo local representan amenazas constantes para el Estado paraguayo. El gobierno admite que todavÃa se necesitan mejores resultados para mantener a raya a la delincuencia urbana.
En el mismo acto, Riera confirmó que el nuevo comandante de la PolicÃa será César Silguero, hasta entonces subcomandante. Silguero asumió con la promesa de modernizar profundamente la institución policial a la par que se busca profundizar el plan estratégico institucional bajo el marco de la nueva ley de la PolicÃa. Enfatizó la importancia de las alianzas estratégicas contra el terrorismo y el crimen transnacional. Dijo que dará continuidad operativa al trabajo iniciado hace dos años por su predecesor.
Frente a las especulaciones sobre los cambios, Riera negó que el presidente Peña haya cedido ante injerencias polÃticas para los traslados y dijo que mantendrán la lÃnea de cero negocios en la PolicÃa. Prometió respetar la autonomÃa institucional y no realizar llamadas para pedir favores al margen de la ley.
El cambio también fue visto por algunos analistas como una "capitis deminutio" para BenÃtez, aunque el eventual retorno de Riera al Senado cambiarÃa completamente el escenario.
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