Desde el Consejo de Defensa Nacional (Codena) descartan que el acuerdo de cooperación militar sellado con la administración Trump provoque tensiones con el Gobierno de Lula da Silva. Lo firmado el lunes por el canciller Rubén RamÃrez Lezcano y el secretario de Estado, Marco Rubio, contempla que personal civil y militar de Estados Unidos permanezca temporalmente en territorio paraguayo para "entrenamiento, ejercicios, actividades humanitarias".
Según el documento dado a conocer este miércoles por CancillerÃa, el acuerdo ordena la futura presencia de miembros de las Fuerzas Armadas y del Departamento de Defensa de EEUU, asà como de los contratistas estadounidenses, en Paraguay. A pedido de Santiago Peña, el Ministerio de Defensa remitió el acuerdo al Congreso para su aprobación, y ya fue girado a la comisión de Asuntos Constitucionales, Defensa Nacional y Fuerza Pública para que emita su dictamen.
La Casa Blanca viene dando señales claras para afianzar lazos estratégicos con el Gobierno de Peña. La administración republicana busca combatir al crimen organizado y frenar el avance de China en la región, sus dos objetivos de máxima en Sudamárica. De hecho, Trump le acaba de enviar una carta a Peña donde elgia su liderazgo. "Por lÃderes como usted, creo que Paraguay será grande otra vez", escribió el magnate en alusión a su ya célebre "Make America Great Again".
El acuerdo contempla un amplio esquema de cooperación en la lucha contra el crimen transnacional, asà como programas de entrenamiento de efectivos militares, asistencia humanitaria, donación de equipos y apoyo en defensa, entre otros puntos. También habilita -y regula- la presencia de las FFAA de EEUU en Paraguay, si bien no prevé la instalación de un base militar. El personal estadounidense tendrá los mismos "privilegios, exenciones e inmunidades" que los diplomáticos que cumplen misión en el paÃs.
En Brasil observan el acercamiento entre Peña y Trump con recelo. En el Planalto temen que el acuerdo lleve a los militares nortemaericanos a las zonas de frontera, donde la porosidad es aprovechada por las facciones criminales como el PCC y el Comando Vermelho -ambas de origen brasileño-, catalogadas de terroristas por Paraguay y EEUU, pero no por Brasil, y las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas.
Lula sospecha de la movida de Trump para extender su influencia en la región y presionar por mayor dureza en la lucha contra el crimen organizado, justo cuando la tensión con Venezuela va en aumento y podrÃa desencadenar un desequilibrio, y por ende un reacomodamiento, en Sudamérica.
Óscar González, ministro de Defensa, dijo a LPO que no existen motivos para que el Gobierno brasileño esté incómodo, dado que el acuerdo tiene un carácter "exclusivamente formativo y de cooperación técnica". "La presencia de militares no es para realizar operaciones de combate ni misiones ofensivas. Son programas de entrenamiento, capacitación y apoyo en la gestión de la defensa. No creemos que exista ningún problema", sostuvo.
González insistió en que el Ejército de EEUU cooperará solo en tareas de capacitación, por lo que no consideró necesario conversar previamente con su par brasileño, José Múcio. Para Peña se trata de un asunto interno y soberano de Paraguay y no habÃa por qué informarle a Lula antes de sellar el pacto. "Esto no puede incidir en la defensa de Brasil de ninguna manera. Al contrario, indirectamente nosotros vamos a estar mejor entrenados para luchar contra los grupos criminales", sostuvo el ministro.
Cabe mencionar que Trump mantiene una fuerte presión, tanto a nivel internacional como doméstico, sobre Lula para que el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho sean clasificados como organizaciones terroristas. La estrategia apunta a ampliar las posibilidades de Washington de imponer sanciones y compartir inteligencia, tras la última ofensiva en RÃo de Janeiro contra el Comando Vermelho, que dejó más de 120 muertos.
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