El Gobierno de Santiago Peña relanzó oficialmente este martes el programa "Cielo GuaranÃ", una iniciativa de cooperación con el Comando Sur de Estados Unidos para la protección y la vigilancia del espacio aéreo paraguayo. A la par, el presidente avanza en la compra de más equipamiento militar en el marco del acuerdo con la administración Trump para la lucha contra el terrorismo, eje de la agenda bilateral.
En rigor, "Cielo GuaranÃ" habÃa sido interrumpido en 2020 hacia el final del primer mandato Donald Trump y ahora se reactiva en un contexto de creciente amenaza transfronteriza, lo que además viene a consolidar la alianza estratégica en materia defensiva entre Asunción y Washington.
La reactivación de "Cielo GuaranÃ" se da en simultáneo con una serie de inversiones del Estado paraguayo en capacidades propias de control aéreo. El paÃs concretó el año pasado la compra de aeronaves a Embraer y se encuentra en proceso de adquisición de radares de última generación, con el objetivo expreso de fortalecer el control en sus fronteras y cerrar posibles corredores utilizados por el narco y otras organizaciones criminales.
De hecho, esta misma semana, EEUU y Paraguay avanzaron en la creación de compañÃas conjuntas antiterroristas, algo que refleja la preocupación compartida por la Triple Frontera, zona que Washington identifica como un punto de alto riesgo para la infiltración del crimen organizado.
Paraguay también formalizó pedidos de vehÃculos tácticos blindados, equipamiento militar y tecnologÃa para el ejército: una delegación de congresistas estadounidenses visitó el sábado pasado al presidente en Mburuvicha Róga para reforzar la agenda de seguridad, y fue allà que Peña planteó una mayor dotación de equipos para ponerse en sintonÃa con las demanas de la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
En el marco de esta ofensiva, el Estado paraguayo mantiene una lucha abierta contra el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho, poderosas organizaciones criminales con base en Brasil, a las que Peña declaró terroristas.
Los encuentros frecuentes con altos funcionarios del Departamento de Estado y militares estadounidenses, sumada a la implementación del acuerdo SOFA (Acuerdo de Estatus de Fuerzas, por sus siglas en inglés), genera preocupación en Brasil, cuyas relaciones con la administración Trump se han tornado tensas por momentos.
El acuerdo SOFA, firmado a finales de 2025 por el canciller Rubén RamÃrez y el secretario de Estado Marco Rubio permite a las fuerzas de seguridad paraguayas acceder a herramientas avanzadas de inteligencia y ciberseguridad. Esta cooperación se inscribe en una serie de acuerdos previos entre Peña y Trump, entre los que destacan el respaldo a la reubicación de la embajada en Israel y la participación en espacios como "Shield of America" y el "Board of Peace".
Las autoridades brasileñas temen que la militarización coordinada con fuerzas extranjeras en su vecindad altere el equilibrio regional y sirva como precedente para intervenciones unilaterales, en un contexto donde las facciones criminales como el PCC y el Comando Vermelho ya operan redes logÃsticas en territorio paraguayo.
Peña defiende el acuerdo con EEUU y apunta a los gobiernos progresistas por debilitar la seguridad
A pesar de las tensiones diplomáticas, el gobierno de Peña ratificó su postura de no permitir que el crimen organizado use a Paraguay como guarida. Con el respaldo técnico y logÃstico de EEUU, y a través de programas como "Cielo GuaranÃ", el Gobierno busca disuadir a grupos como el PCC y el Comando Vermelho, considerados amenazas a la seguridad hemisférica.
En cuanto a la compra de equipamientos, el comandante del ejército, Manuel RodrÃguez, señaló que los montos aún deben definirse en Washington, aunque dejó entrever que Paraguay accederá a precios preferenciales. Paraguay puede hacer los pedidos de armas a Estados Unidos vÃa "Letter or Request", el sistema de solicitudes para asistencia militar.
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