La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), en colaboración con la Unidad de Inteligencia Sensible (SIU) de la Policía Nacional, interceptó un cargamento de más de 500 kilos de cocaína que tenía como destino Europa, específicamente Países Bajos. Se estima que el valor de lo incautado ronda los 25 millones de euros en el mercado europeo.
El operativo, que culminó con la detención de un exportador y la incautación en el Puerto Seguro Fluvial de Villeta, volvió a posicionar al director de la DNIT, Óscar Orué, como uno de los principales actores del Estado en el combate a las redes criminales que convirtieron a Paraguay en una ruta clave para el de tráfico de cocaína hacia Europa.
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La cocaína estaba distribuida en más de 1.300 paquetes ocultos en un contenedor que transportaba un cargamento de alimentos: locro, poroto y maíz. El contenedor, con unas 24 toneladas de granos, tenía como destino final la firma receptora Hoodkantoor United Trading BV en Países Bajos.
Según informaron desde las instituciones encargadas del procedimiento, la droga fue hallada en tabletas cuadradas de aproximadamente 350 gramos cada una, envueltas con al menos dos capas de papel y cubiertas con un tipo de grasa especial, un método utilizado para despistar a los canes antidrogas y los escáneres.
Los investigadores se sorprendieron por esta presentación, que difería del tradicional pan rectangular de un kilo. De hecho, se descubrió que había una tableta de cocaína dentro de cada bolsa de cinco kilos de locro, y ocho de estas bolsas estaban dentro de una bolsa de arpillera de 40 kilos, conteniendo así ocho tabletas de cocaína por bolsa grande.
A pesar de los sofisticados métodos de camuflaje, que lograron vulnerar los filtros iniciales de escáner y canes antidrogas, la detección fue posible gracias a la pericia de los agentes de la DNIT, institución que implementó un cambió en su sistema de gestión de riesgo, mediante la utilización de otros elementos en la construcción del perfil,según explicó el propio titular de la institución, Óscar Orué.
El cargamento fue seleccionado para una inspección exhaustiva debido al "perfil de riesgo" de la empresa unipersonal responsable, SJ Comercial. Según la fiscal Ingrid Cubilla, la empresa había sido recientemente rehabilitada tras un período de inactividad y registraba un número limitado de envíos. Este factor, sumado a la metodología del envío -productos fraccionados en bolsas más pequeñas en lugar de a granel- generó la alerta en el sistema de la DNIT.
Aunque un envío anterior realizado hace aproximadamente un mes no reveló sustancias prohibidas tras una inspección, el segundo envío bajo estas circunstancias activó los protocolos más estrictos.
La fiscal Ingrid Cubilla imputó a Leonardo Franco Sánchez, de 54 años, identificado como el responsable de la carga a ser exportada y propietario de la firma SJ Comercial, por tráfico internacional de sustancias, tenencia sin autorización de estupefacientes y comercialización de drogas bajo la Ley N° 1340/88. La jueza Rosarito Montanía dictó prisión preventiva para Franco Sánchez en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú.
La fiscal Cubilla ordenó además el allanamiento de un depósito en la ciudad de Limpio donde el contenedor habría sido cargado. Allí se incautaron documentos y dispositivos que se espera proporcionen más líneas de investigación. La fiscal señaló que la complejidad de la cadena logística, que incluye la carga, contratación y traslado, difícilmente puede ser realizada por una sola persona, lo que sugiere la existencia de una red más amplia detrás de la operación.
Vinculan a Marset y Diego Benítez y con un narco albanés detenido en Bélgica
La incautación de este cargamento de cocaína se de apenas dos semanas después de que la policía de Albania desarticulara la organización del capo Franc Çopja, detenido en Bélgica, sindicado como la responsable del envío de 28 toneladas de la droga desde Paraguay al puerto de Amberes.
Çopja, quien estuvo en Paraguay, tenía vínculos con el exdirigente deportivo y ahora prófugo, Diego Benítez, con quien, según los investigadores, realizaban los envíos, en complicidad con Miguel Ángel Servin Palacios, alias "Miguel Celular". Incluso se mencionan los supuestos nexos con Sebastián Marset y la organización desarticulada con el operativo A Ultranza Py.
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