Mientras el Clan Rotela, dedicado al microtráfico de drogas, parece debilitar sistemáticamente su poder en el sistema penitenciario, dos incidentes ocurridos en los últimos meses muestran el fenómeno contrario en los barrios de Asunción y el área metropolitana.
El último de ellos ocurrió el viernes pasado en el Mercado de Abasto. Según la denuncia presentada por un comerciante, un conocido contrabandista llamado Óscar Gustavo ResquÃn Amarilla, alias "Akãchara", habrÃa llegado a la medianoche hasta su local de venta de frutas y verduras, escoltado por unos 12 hombres, matones del clan.
El denunciante contó a los investigadores que, al no encontrarlo en su local, Akãchara le dijo a su hijo que venÃa a cobrar su dinero y que si no le pagaban, los matarÃa. Los matones incluso habrÃan intentado ingresar al depósito, pero habrÃan sido detenidos por los empleados. Lo llamativo del caso es que el supuesto motivo del cobro serÃa un cargamento de cebolla que el comerciante habÃa comprado de un ciudadano boliviano y no de Akãchara.
Este episodio se suma a uno ocurrido en febrero en Lambaré cuando policÃas, militares y funcionarios de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) fueron amenazados con fusiles por supuestos miembros del Clan Rotela que protegÃan un cargamento de contrabando.
El incidente ocurrió en la zona conocida como Puerto Pabla, tradicionalmente ligado al contrabando, pese a su cercanÃa con un destacamento de la Armada y la Prefectura Naval, que se encuentran a apenas 100 metros.
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Investigadores de Crimen Organizado de la PolicÃa identificaron a Akãchara como el cabecilla y lÃder del grupo de matones de Rotela que ordenó el levantamiento de la operación de control. De acuerdo a la denuncia, ante la negativa de los funcionarios de DNIT por retirarse del sitio, el contrabandista y tres matones los amenazaron con un fusil AK47, lo que convenció a la comitiva de retirarse. A los matones de Rotela les acompañó una turba de motociclistas armados.
Estos episodios, además de mostrar un fortalecimiento de la organización, demuestran una diversificación de los negocios criminales del clan familiar. Fuentes de la Senad le dijeron a LPO que hace tiempo que el microtráfico dejó de ser un negocio aislado para pasar a asociarse también con delitos como los asaltos y la reducción de las mercaderÃas robadas en el mercado negro.
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Las mismas fuentes señalaron incluso que para las organizaciones criminales resulta mucho más rentable que los adictos entreguen celulares, pequeños electrodomésticos y otro tipo de mercaderÃas robadas, antes que dinero. Esto se debe a que los consumidores terminan llevando drogas por mucho menos valor que las mercaderÃas entregadas.
El fortalecimiento de esta organización es un fenómeno que viene siendo advertido hace tiempo por expertos en seguridad, que señalan que en los barrios marginales, los vecinos ya están siendo obligados a elegir a qué bando unirse, ante el abandono de la presencia del Estado.
Mientras el lÃder de la organización, Armando Javier Rotela, parece haber perdido fuerza en el control del sistema penitenciario, con su remisión y la de su primer anillo a cárceles de máxima seguridad, su familia goza aún de impunidad. Su primogénito, Fernando Javier Rotela Sanabria, alias "Mata Gallo", por ejemplo, ni siquiera tiene orden de captura por un asesinato ocurrido el año pasado en la Chacarita, pese a que la PolicÃa entregó al Ministerio Público una serie de elementos que indican su autorÃa.
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