Agentes del Departamento Antinarcóticos de la PolicÃa Nacional detuvieron a un presunto miembro del Primer Comando Capital (PCC) en el barrio Villa Bonita de la ciudad de Villa Elisa. El operativo, acompañado por el fiscal Arnaldo Venialgo, terminó en la captura de Édgar Ramón Gauto Saucedo, de 32 años, que usaba su propia casa como centro de distribución de drogas y arsenal para grupos criminales que operan en Central y Asunción.
La detención no solo desarticula un punto clave de la logÃstica del grupo criminal, sino que confirma la presencia activa y operativa de la facción brasileña en el corazón del paÃs. Gauto Saucedo no era un desconocido para las autoridades. En 2022 ya habÃa sido detenido por tenencia y distribución de estupefacientes en la misma zona.
A pesar de haber sido condenado a cinco años de cárcel en 2024, el "armero" del PCC se benefició con medidas alternativas a la prisión, como la domiciliaria, lo que le permitió retomar y expandir sus actividades sin mayores obstáculos. Esta situación desnuda la vulnerabilidad del sistema judicial, ya que le permitió volver al negocio desde su el living de su casa hasta ayer miércoles.
Las evidencias incautadas durante el allanamiento revelaron la magnitud de las operaciones. En su poder se encontró un arsenal compuesto por un fusil de ataque DPMS Panther calibre 5.56 de fabricación estadounidense, cuyo uso está prohibido para las fuerzas públicas, una pistola calibre 9 mm con dos cargadores, dos revólveres calibres 38 y 22, y más de 80 cartuchos de diversos calibres.
Además, se hallaron 120 dosis de cocaÃna (24,1 gramos) listas para vender, junto a dos balanzas digitales y otros equipos para dosificar la droga. El rol principal de Gauto dentro del engranaje criminal era el de "armero", según sospechan los investigadores.
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Se presume que su función no se limitaba a la venta de drogas, sino que se habÃa expandido al préstamo y alquiler de su armamento de grueso calibre a bandas de asaltantes y sicarios. Esta actividad logÃstica es fundamental para la ejecución de crÃmenes de alto impacto, por lo que su captura en un golpe certero a la capacidad operativa de estas células delictivas en el área metropolitana. Todas las armas serán sometidas a peritajes de balÃstica para determinar si fueron utilizadas en crÃmenes recientes.
Los investigadores creen que Gauto Saucedo fue "bautizado" como miembro oficial de la organización criminal durante su breve paso por la cárcel. Este ritual de iniciación consolida su pertenencia a la facción y explica la confianza depositada en él para custodiar y administrar un arsenal tan importante. Su caso es un ejemplo claro de cómo las prisiones paraguayas funcionan como centros de reclutamiento para las estructuras criminales transnacionales.
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Una prueba visible de su afiliación son los tatuajes que cubren su cuerpo, caracterÃsticos de los miembros del PCC. El que más llamó la atención de los agentes fue la imagen de un "payaso mata policÃas" que lleva en la espalda. Este sÃmbolo no es una elección estética casual: dentro de la cultura carcelaria y criminal brasileña, este tatuaje representa un desafÃo directo a la autoridad y a las fuerzas del orden, y a menudo lo portan aquellos que han cometido o están dispuestos a cometer crÃmenes contra la policÃa.
A mediados de abril, la Senad habÃa detenido en Saltos del Guairá a Marcelo Rogerio Gnoato, alias "Alemao", un criminal de alto rango del PCC y catalogado también de "mata policÃas". Gnoato, quien se habÃa mantenido oculto en Paraguay desde antes de la pandemia, era el jefe coordinador de las actividades del PCC. Su estatus dentro de la organización era reafirmado por los tatuajes que teñÃan su cuerpo. Además del payaso, "Alemao" llevaba el diablo, ambos considerados señales de respeto y jerarquÃa dentro de la facción.
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