Hélio Ricardo Cardoso Filho, alias "GG", de 32 años, fue detenido en Ponta Porã, Brasil, en la frontera con Paraguay. El operativo conjunto entre diversas fuerzas policiales permitió la captura del alto mando del Primer Grupo Catarinense (PGC). Autoridades brasileñas lo señalan como un lÃder criminal con órdenes de captura vigentes por varios casos de homicidio. Tras su detención, fue trasladado de inmediato al estado de Santa Catarina para enfrentar a la justicia.
La vivienda donde se ocultaba fue descrita por los intervinientes como una "verdadera fortaleza" de alta seguridad. El inmueble contaba con puertas blindadas y entradas reforzadas con travesaños de ferrocarril para evitar incursiones policiales. La policÃa tuvo que utilizar una patrulla para derribar el portón principal y acceder a la propiedad. Dentro de la casa, "GG" disponÃa de internet y un avanzado sistema de cámaras de vigilancia.
Al momento del allanamiento, las fuerzas de seguridad incautaron un arsenal que incluÃa dos fusiles de asalto y dos pistolas. También se encontraron cientos de municiones de diversos calibres destinadas a alimentar el armamento bélico del grupo. "GG" intentó esconderse en una habitación blindada, pero fue sorprendido y se entregó sin resistencia. Debido a este hallazgo, el detenido fue procesado en flagrancia por portación de armas de calibre restringido.
Para evadir a la justicia, Hélio Ricardo utilizaba una identidad falsa bajo el nombre de Paulo Eduardo Pantoja Lopes. El criminal formaba parte del denominado "Segundo Ministerio" un consejo rotativo que dirige las acciones de la facción. A pesar de estar en la frontera, se cree que seguÃa operando y coordinando actividades ilÃcitas desde su búnker. Esta captura representa un golpe estratégico contra la cúpula de esta peligrosa organización delictiva.
El PGC es una facción criminal brasileña que nació como un desprendimiento del Primer Comando Capital (PCC). Su base de operaciones principal se encuentra en Florianópolis, dentro del estado de Santa Catarina. Se encargan del tráfico transnacional de drogas y armas, utilizando la región como un corredor estratégico. En 2014, informes antinarcóticos de Perú indicaron que el PGC controlaba el 60 por ciento de la cocaÃna traficada desde ese paÃs hacia el extranjero.
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Desde el año 2019, existen indicios claros de que el PGC ha intentado instalarse permanentemente en territorio paraguayo. Ese año, la policÃa capturó a cinco miembros de la banda en una carretera cercana a Ciudad del Este. La organización busca expandir su influencia debido a su creciente participación en el tráfico internacional de cocaÃna. Paraguay es visto como un punto de tránsito atractivo para llevar estupefacientes hacia el mercado brasileño.
En febrero de 2020, las autoridades paraguayas detuvieron a Guillerme Antonio Vieira, alias "Xiru", quien operaba en Capitán Bado y era considerado el jefe regional encargado de enviar cargamentos a Santa Catarina. Su función principal consistÃa en la distribución de cocaÃna y armas hacia la cúpula de la facción.
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En diciembre de 2025, fue capturado Maykon de Souza, alias "Marcolinha", en Pedro Juan Caballero. "Marcolinha" es señalado como el lÃder principal del PGC y fue detenido tras una intensa balacera policial. Al igual que otros miembros, utilizaba documentos falsos para residir en Paraguay y operar de manera clandestina. Su captura confirmó la fuerte presencia que la banda catarinense ha consolidado en la frontera paraguaya.
La captura de Hélio Ricardo coincide con la reciente visita del subdirector de la CIA, Michael Ellis, a Brasil y Paraguay, parte de la creciente presión del gobierno de Trump sobre la region. Expertos y periodistas de investigación brasileños advierten que Paraguay podrÃa convertirse en un puesto de avanzada de EE. UU. en la región. Existe el temor de que la administración Trump busque establecer una base militar y de espionaje en el territorio paraguayo.
Sectores del gobierno de Lula incluso temen que Paraguay sirva de base para una posible invasión a su territorio o incursiones militares injustificadas. Esta tesis sostiene que la lucha contra el narcotráfico es solo la base retórica para intervenciones armadas futuras. El gobierno de Brasil teme convertirse en la próxima Venezuela.
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