Una investigación de Folha de S. Paulo reveló el sofisticado sistema que las organizaciones criminales brasileñas usan para pasar grandes cantidades de tirzapatida, el inyectable de moda para adelgazar -considerado el nuevo "oro" de la frontera- desde Paraguay.
La nota hace un seguimiento de las mulas y los vehÃculos con doble fondo para inundar el mercado brasileño con fármacos paraguayos un 80% más baratos. El negocio millonario ya provoca asaltos fatales y salpica a las fuerzas de seguridad en territorio paraguayo.
El incentivo económico puro y duro de la frontera liquida de raÃz cualquier tipo de control aduanero. Mientras que el adelgazante legal de 15 miligramos roza los 3.500 reales (casi USD 700) en las farmacias de Brasil, las versiones locales de tirzepatida producidas de forma desregulada se consiguen en los comercios de Ciudad del Este por tan sólo 430 reales (unos USD 83).
El abismo de precios es tan salvaje que el margen de ganancias atrae de inmediato a las estructuras criminales sofisticadas que antes se dedicaban a mercancÃas tradicionales.
La investigación del diario paulista desnudó las agresivas tácticas de marketing que se aplican a diario en la capital de Alto Paraná. Los comercios fronterizos paraguayos regalan dosis por promoción y los empleados instruyen activamente a los compradores brasileños sobre cómo eludir los controles federales de la aduana.
Además, les enseñan métodos caseros y efectivos para camuflar los costosos fármacos en los calzados, mochilas o prendas Ãntimas para cruzar a pie por el paso fronterizo.
La PolicÃa Rodoviária Federal, apostada en rutas y autopistas, admite abiertamente que el negocio criminal en la frontera experimenta una mutación estructural que ya se volvió irreversible. Las organizaciones delictivas transnacionales migran de forma acelerada del contrabando de cigarrillos electrónicos hacia el tráfico masivo de estas plumas adelgazantes por mero análisis de rentabilidad.
El riesgo penal en las rutas fronterizas es sustancialmente menor y el retorno financiero por cada viaje exitoso supera con creces los dividendos del narcotráfico clásico.
El nuevo esquema fronterizo ofrece ventajas logÃsticas y financieras muy superiores a las que otorgan las mercancÃas ilegales que dominaron la frontera durante décadas. Las dosis farmacéuticas ocupan un espacio fÃsico mÃnimo dentro de los vehÃculos, aseguran una colocación comercial y reventa inmediata en los grandes centros urbanos brasileños y las redes de mulas cobran apenas un piso de 500 reales, o USD 1000, por cada cruce exitoso. El flujo es continuo, dinámico y sumamente difÃcil de detectar por las patrullas.
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Los decomisos de las fuerzas federales confirman la escala industrial de la operación clandestina que se despliega sobre las rutas del paÃs vecino. Un megaoperativo de control en la estratégica ruta BR-277 interceptó recientemente un cargamento de 2.210 ampollas que estaban prolijamente ocultas en el fondo falso de una moderna camioneta SUV de alta gama.
El valor de mercado de ese solo cargamento superaba cómodamente los 420.000 reales (más de USD 81.000), lo que desnuda el poder económico de los financistas del negocio.
El ingreso masivo de dinero retiró definitivamente este negocio de las manos de los pequeños contrabandistas informales e independientes de la Triple Frontera. El contrabando a gran escala opera hoy bajo el amparo logÃstico y financiero de bandas fuertemente armadas y la violencia extrema escaló al punto crÃtico de ejecutarse a un guardia durante un atraco en Alto Paraná.
Aquel asalto fatal demostró el cambio drástico en las prioridades tácticas y operativas de las organizaciones criminales de la región que ya no pelean únicamente por el control de pistas clandestinas o cargamentos de cocaÃna pura, sino que ahora custodian y controlan de forma directa los inventarios fÃsicos de los laboratorios paraguayos.
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La rentabilidad del negocio farmacéutico ilegal también corrompe de manera directa y acelerada el esquema de seguridad interna en Paraguay. A fines de marzo, agentes del Grupo Lince habrÃan rapiñado valiosas ampollas de medicamentos que un grupo de delincuentes abandonó tras un violento asalto.
El tráfico transfronterizo también enciende alarmas rojas en las corporaciones que fabrican Mounjaro, una de las marcas comerciales del producto, en Brasil. El transporte clandestino en motos o autos particulares ignora por completo la cadena de frÃo obligatoria que exigen estos compuestos médicos, trasladando las cajas junto al motor del auto a temperaturas extremas que alteran por completo la composición quÃmica. El fármaco se degrada en el trayecto y se vuelve inútil.
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La agencia sanitaria brasileña Anvisa mantiene resoluciones estrictas que prohÃben la venta de estas tirzepatidas y aclara que no constituyen medicamentos genéricos bajo la ley vigente. Al carecer por completo de estudios de bioequivalencia aprobados por las autoridades gubernamentales, el traslado clandestino sin refrigeración adecuada convierte a estas sustancias paraguayas en compuestos potencialmente tóxicos. El riesgo para la salud pública de los compradores brasileños es incalculable en las grandes ciudades.
La aceleración sin freno del mercado negro regional incluye incluso el desvÃo de activos médicos avanzados que todavÃa se encuentran bajo estricta evaluación clÃnica internacional.
Las fuerzas de seguridad de Brasil reportan de manera frecuente la incautación masiva de cargamentos de retatrutida, un fármaco experimental de última generación que ya se fabrica de manera masiva en laboratorios paraguayos. El producto se comercializa y trafica libremente por las redes sociales antes de su aprobación mundial.
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