Una fuerte alerta se registró este viernes en la cárcel de Minga Guazú, en el departamento de Alto Paraná, luego de que se activara una de las alarmas del sistema de seguridad por un movimiento sísmico en una zona cercana a la celda de Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, y miembros del Primer Comando Capital (PCC). El hecho se dio luego del traslado masivo de internos a Minga Guazú para descomprimir el hacinamiento en otras penitenciarías.
El dispositivo detectó vibraciones inusuales en el muro perimetral, específicamente en el tramo comprendido entre las casetas de control. El caso pone en jaque la política carcelaria de Rodrigo Nicora, al frente del Ministerio de Justicia, sobre todo después de comandar el "Operativo Umbral", destinado a reubicar presos en Minga Guazú.
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"Recibimos reporte que la alarma, el sensor sísmico que tiene la penitenciaría, detectó un ruido en el sector que coincide con la alarma y fue verificado. Se verificaron los ductos de cables, la cañería y el desagüe ante la sospecha de la elaboración de un túnel", explicó esta mañana Rubén Maciel, viceministro de Política Criminal.
El hecho generó de inmediato una movilización coordinada del personal penitenciario, que llegó rápidamente a la zona en cuestión para verificar lo ocurrido. Al mismo tiempo se solicitó el apoyo de efectivos de la Policía Nacional, quienes reforzaron el operativo, debido a la peligrosidad de los presos recluidos en esos pabellones.
Según un informe del Departamento de Seguridad Penitenciaria, en el lugar se constató la existencia de una construcción bajo las casetas, donde se comprobó la presencia de varios ductos o registros, presumiblemente destinados a agua y cableado. Las autoridades sospechan que podría tratarse de un nuevo plan de fuga orquestado por capos del narcotráfico y el crimen organizado.
La alarma encendió las alertas debido a que en los pabellones cercanos se encuentran recluidos miembros y cabecillas del PCC, como Marcio Gayoso, supuesto brazo derecho de Levi Adriani Felicia, considerado en su momento como uno de los principales líderes de la organización criminal brasileña con fuerte presencia en Paraguay.
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En marzo pasado, al menos ocho presos de alta peligrosidad se fugaron de la cárcel de máxima seguridad de Minga Guazú, en un golpe a la política penitenciaria de Nicora. Cuatro de los fugados pertenecían al Primer Comando Capital, uno al Clan Rotela y los tres restantes no respondían a ninguna facción criminal.
Posteriormente, durante la investigación, se detectó que por la falta de candados, las rejas de las celdas de la cárcel de máxima seguridad eran trancadas con esposas o cadenas. En la misma línea de la investigación, cinco funcionarios del Ministerio de Justicia fueron imputados por supuesta complicidad.
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