Opinión
La subtrama
Por Patricio Porta
La caída de Rivas eclipsó la interna cartista y la campaña municipal, pero sobre todo expuso el compromiso real con el estado de derecho.

Después de una semana, la pasada, en la que asomó la crisis dentro de Honor Colorado, las cosas se acomodaron por su propio peso, o sea, por las elecciones del 4 de octubre. Los críticos del oficialismo no le creyeron la bronca a Pedro Alliana cuando salió del almuerzo con Horacio Cartes, rodeado de micrófonos, y se le plantó a su líder.

Los cartistas le bajaron el precio a la contundencia del vicepresidente, la mayoría no sabía muy bien dónde pararse, y más tarde compraron los términos de la oposición: una telenovela.

Lo más probable, y lo que pasó, es lo que suele ocurrir en los espacios políticos. la pulseada inevitable por el recambio generacional en los liderazgos. El psicoanálisis lo explica con la metáfora de matar al padre. Para una camada fresca de dirigentes puede existir otro proyecto, con otros protagonistas y hasta una lógica diferente.

Los colorados pintaron la discusión como un ejemplo de democracia interna, en la oposición, en cambio, como una guerra por los negocios. Lo más probable es que las dos partes tengan razón.

Hubo cruces entre algunos diputados, senadores y gobernadores, un adelanto de la clásica rosca política por las listas al Congreso, pero también un síntoma de la emancipación que brotó a través del vicepresidente

El viernes, Cartes y Alliana se fundieron en un abrazo para la foto, mientras Santiago Peña seguía con su agenda por Nueva York. El viaje presidencial sirvió para llevarse a Juan Carlos Baruja, poner al frente del país a su número dos y apagar las intrigas por un rato.

Hubo cruces entre algunos diputados, senadores y gobernadores, un adelanto de la clásica rosca política por las listas al Congreso, pero también un síntoma de la emancipación que brotó a través del vicepresidente.

La subtrama

El presidente llegó a Estados Unidos, donde encontró refugio en la diplomacia, las reuniones con sus pares y los eventos para vender las bondades de Paraguay como destino de inversiones. El triple 10, los recursos naturales, la ubicación geográfica, la seguridad jurídica.

La seguridad jurídica, un concepto que se escucha mucho en boca de los empresarios y los políticos que buscan atraerlos, y que tiene un reverso más amplio, más transversal.

El caso de Hernán Rivas es paradójico por todos sus componentes. La elocuencia no es un mérito, pero el exsenador, el "alumno fantasma" de una universidad que le dio un título, no solo no era abogado, sino que tampoco lo parecía.

Las poquísimas intervenciones públicas que se le conocen parecían confirmar las sospechas. Igual sus correligionarios lo hicieron presidente del órgano que juzga a jueces y fiscales.

Fue obsceno para una sociedad que premia la formación y fue una imagen típica de un país al que Paraguay no se quiere parecer. Uno donde proliferan las universidades de garaje y se compran carreras como se compran también protecciones y cargos

Fue obsceno para una sociedad que premia la formación y fue una imagen típica de un país al que Paraguay no se quiere parecer. Uno donde proliferan las universidades de garaje y se compran carreras como se compran también protecciones y cargos.

La buena noticia es que la justicia falló, pero acaso no podía no hacerlo. Rivas se la dejó fácil y ni siquiera es un detalle gracioso porque la primera en poner el tema sobre la mesa, Kattya González, fue expulsada del Senado.

La política paraguaya se volvió electoralista, opaca, interpela menos. Falta una semana para las municipales y el entusiasmo es bajo. La campaña perdió centralidad. Lo que pasaba en los barrios, en los actos, en las plazas, importaba menos que la condena a Rivas, que sí importó. No todos los días un político cae en desgracia. Es una reparación simbólica cuando ocurre y más si el involucrado lucró con la educación.

La subtrama

Los resultados de las pruebas PISA fueron desastrosos para Paraguay y la pregunta en el aire es qué tipo de educación quieren ofrecer los gobiernos, qué capital humano buscan formar, cuál es el modelo que están dispuestos a plantear.

Lo dijo el ministro Luis Ramírez, no hay una brecha insalvable entre la pública y la privada: la educación es uniformemente mala. Hay una realidad paralela al grado de inversión, a las promesas de seguridad jurídica, a todo lo que Peña enumera cada vez que viaja al exterior o recibe a una delegación de empresarios. Es la subtrama.

El interrogante se renueva en cada elección: qué esperan los votantes del Estado, que es lo mismo que decir qué esperan que los políticos hagan y no hagan. Seguramente que un intendente arregle los baches y junte la basura y no arme cajas paralelas donde se desvíe el dinero de los contribuyentes, que un gobernador levante obras y que un presidente, por ejemplo, provea educación de calidad y un modelo económico que al menos permita llegar a fin de mes.

La subtrama de una campaña deslucida mostró escenas inquietantes. El auto incendiado de un periodista de Yasy Cañy que había osado publicar notas críticas sobre las andanzas de un candidato a intendente. El fallido atentado al postulante colorado en Ypané, que tuvo que fingir su muerte para que no le siguieran disparando. Los asaltos que sufrieron tres aspirantes a concejales en Santa Rosa del Monday, Hernandarias y Luque. 

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