Lula da Silva formalizó este viernes la aprobación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea con un acto en RÃo de Janeiro, un gesto de distancia que precedió a la ceremonia oficial prevista para mañana sábado en Asunción. Antes de aterrizar en Paraguay, la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió con Lula en Brasil, donde atribuyó de manera directa el cierre de las negociaciones de 25 años al liderazgo y el compromiso del mandatario brasileño.
"Lula, usted siempre fue un lÃder realmente comprometido con valores importantes para nosotros. Ese es el tipo de liderazgo que necesitamos", dijo Von der Leyen. Lula, que presentó el acuerdo como una "respuesta del multilateralismo al aislacionismo", en clara alusión a la administración Trump. El presidente brasileño será el único del bloque que no participará del acto en la capital paraguaya.
Para el gobierno de Brasil, el acuerdo fue una prioridad estratégica desde el inicio de su tercer mandato en 2023. Lula dejó claro que el tratado debÃa ser compatible con el crecimiento sustentable y la reindustrialización de su paÃs, y no limitarse a reforzar su rol como exportador de materias primas. "Somos proveedores de la UE, pero no vamos a limitarnos a ser vendedores de commodities", declaró.
De hecho, Lula hizo pública su aspiración de que las empresas europeas aumenten sus inversiones en Brasil. Con la creación de un mercado común que abarca a 720 millones de personas y un Producto Interno Bruto (PIB) conjunto estimado en 22 billones de dólares, el acuerdo busca establecer una de las mayores áreas de libre comercio del mundo.
Más allá de la dimensión económica, Lula y Von der Leyen presentaron la firma como una victoria para la democracia y el sistema multilateral de comercio, en un contexto global marcado por tensiones proteccionistas. El texto incluye cláusulas ambientales, sobre cambio climático, derechos de los pueblos indÃgenas, de los trabajadores y de género.
Como señal de la importancia de estas garantÃas, el tratado entre el Mercosur y la UE considera al Acuerdo de ParÃs contra el cambio climático como una cláusula esencial, lo que permitirÃa su suspensión si una de las partes abandona ese compromiso global. Al expresar que se ratifica como firmante de los convenios de la ONU y la OCC, Lula marcó su contraposición a la polÃtica internacional empuñada por Donald Trump.
A pesar del protagonismo de Lula, la ceremonia oficial tendrá lugar el sábado en Paraguay, que actualmente ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur. Este hecho otorga un rol simbólico, pero de gran importancia, al Gobierno de Santiago Peña, y lo coloca en el centro de un hito geopolÃtico. Pero la ausencia del lÃder brasileño es visto como un nuevo desaire a su par paraguayo, y medios argentinos aseguraron que Javier Milei se molestó por la cumbre paralela que montó Lula en RÃo con la presidenta de la Comisión Europea.
Pese al momento histórico, la postura del Gobierno de Peña no fue de júbilo desbordado. El canciller Rubén RamÃrez Lezcano expresó abiertamente su insatisfacción con el acuerdo en pleno Congreso, donde señaló que "deberÃa tener una mayor ambición, con un acceso más amplio y menos regulado al mercado" europeo.
Un analista de relaciones internacionales consultado por LPO -que pidió preservar su nombre- destacó que nunca habÃa visto un nivel tan grande de "excepciones por trato especial y diferenciado en negociaciones con la UE, asà como cuotas adicionales de acceso, como lo logrado por Paraguay". Esto sugiere que, a pesar de la retórica oficial de insatisfacción, la diplomacia paraguaya consiguió salvaguardas importantes.
El ex canciller Euclides Acevedo también analizó el contexto y señaló que el convenio no era de aplicación inmediata y que paÃses como Francia, Italia, Polonia, HungrÃa e Irlanda utilizarán ciertas cláusulas para proteger a su sector agropecuario, que teme no poder competir con la eficiencia del Mercosur.
La resistencia dentro de Europa fue, de hecho, uno de los mayores obstáculos. Algunos paÃses votaron en contra del acuerdo en el Consejo. El miedo de los agricultores europeos es que el mercado se inunde de importaciones baratas de carne bovina, aves de corral y otros productos sensibles desde Sudamérica, donde los costos de producción y los marcos regulatorios ambientales y laborales son más laxos.
Para conseguir la mayorÃa calificada necesaria, la UE tuvo que hacer concesiones de último momento, incluyendo el acceso anticipado a fondos de ayuda agrÃcola por valor de unos US$ 52.000 millones, lo que convenció a Italia, un paÃs clave que cambió su voto a favor.
Mientras tanto, el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, admitió que los productores paraguayos tenÃan razón en preocuparse, ya que la UE introdujo cláusulas adicionales para asegurar los votos finales. "Vamos a poder exportar cuando se genere confianza", explicó. El escepticismo está ligado a los exigentes estándares europeos en trazabilidad, bienestar animal y sostenibilidad, una barrera no arancelaria para muchos productos.
Acevedo dijo que Paraguay y el Mercosur podÃan aprovechar la oportunidad para un "rearme" del bloque, que se volvió inestable por las crisis económicas de algunos de sus miembros. "Nosotros tenemos una posición geográfica y geopolÃtica envidiable. Debemos apostar al Mercosur aunque nuestros vecinos no siempre sean solidarios", disparó.
El acuerdo funciona como una suerte de tercera vÃa en el escenario internacional, más allá de la polarización entre Estados Unidos y China, pero los socios fundadores del Mercosur no pudieron dejar atrás sus diferencias. Lezcano le restó importancia al faltazo de Lula porque la firma es un asunto de cancilleres -de hecho, el ministro de Exteriores brasileño, Mauro Vieira, viajará a Paraguay en nombre de Lula-, pero el alineamiento de Peña con la Casa Blanca es un punto que distancia a los vecinos.
La firma en Asunción , con la presencia de los presidentes de Paraguay, Uruguay, Argentina y Bolivia, asà como de Von der Leyen, marcará un hito diplomático, aunque está lejos de ser el final del camino. El proceso de ratificación, especialmente en el Parlamento Europeo y luego en los parlamentos nacionales de cada miembro de la UE, promete ser largo y complejo, con debates intensos sobre impacto ambiental y económico.
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Ya lo están preanunciando, un día antes de la firma protocolar. Y después nos preguntamos porque Latinoamérica está como está, si siempre es la misma historia, con los mismos de siempre, 200 años repitiendo lo mismo.