Un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD) con sede en Suiza colocó a Paraguay en el segundo escalón de prosperidad en América Latina y el Caribe, por encima de gigantes regionales como Brasil, Argentina o México.
Dicho reporte camina en dirección contraria al momento doméstico, donde se habla de una "economÃa de guerra", sobreendeudamiento y un trimestre malo para la recaudación fiscal.
La medición, publicada por Bloomberg LÃnea, evaluó 34 economÃas con 78 indicadores agrupados en cuatro pilares: desafÃos económicos, gobernanza e instituciones, empoderamiento social y dinámica empresarial.
Paraguay se ubica asà en el nivel A2, junto a Bahamas y Barbados, mientras que Brasil y Argentina aparecen relegados a los estratos intermedios B1 y B2. Sin embargo, el propio estudio advierte que "el problema no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de convertirlas en mejoras sostenidas de productividad y competitividad".
El mensaje de los empresarios al Gobierno: "El tiempo se acabó"
El reporte afirma que Paraguay goza de una gobernanza relativamente sólida, pero también indica que presenta severas carencias en el plano empresarial, especialmente en áreas como la productividad, la profundidad financiera y la innovación.
La macroeconomÃa paraguaya suele deslumbrar a los organismos internacionales -con un crecimiento del PIB del 6,6% en 2025 y un doble grado de inversión-, pero aparentemente la traducción a más prosperidad inclusiva se hace difÃcil. PaÃses como Panamá y Uruguay, con altos ingresos per cápita, tampoco logran despegar en el ranking general.
El informe sugiere que el crecimiento económico por sà solo no alcanza, ya que se requieren instituciones sólidas, empoderamiento social y, sobre todo, un sector privado capaz de aprovechar las oportunidades del comercio global.
No obstante el gobierno de Santiago Peña celebra las calificaciones de riesgo y los titulares favorables de Bloomberg, pero hoy nada más las constructoras revelaron que tienen pendiente de cobro US$ 300 millones y el sector farmacéutico tiene una cuenta a favor de US$ 1.000 millones.
Además, el incremento del combustible está abriendo cada vez más frentes al Gobierno, donde deberá negociar tarifas con los fleteros y transportistas del área metropolitana.
Además de las cuestiones meramente económicas, las consecuencias en la salud pública como la falta de medicamentos, mantenimiento de equipos y un plantel médico limitado y estresado (con casos graves de salud mental deteriorada), elevan la tensión social y mantienen movilizados a docentes, médicos, enfermeras y trabajadores del sector logÃstico.
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