Los cancilleres del Mercosur se reunieron este miércoles en Montevideo para discutir una serie de temas, entre ellos la incómoda cuestión de las cuotas de exportación a la Unión Europea, que enfrenta a Paraguay con el resto de los socios del bloque. Rubén RamÃrez Lezcano llegó a la capital uruguaya para poner sobre la mesa el reparto de los cupos, pero sus colegas de Argentina, Brasil y Uruguay no dieron luz verde.
Mario Lubetkin, el ministro anfitrión, declaró por la tarde que sus pares avanzaron en el fondo de solidaridad, el FOCEM, un asunto importante para Santiago Peña, pero no asà en los cupos para el mercado europeo. "Hay una cercanÃa de posiciones entre Brasil, Argentina y Uruguay", admitió, pero "puntos de vista más lejanos", en alusión a Paraguay.
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Los miembros del Mercosur aún no logran ponerse de acuerdo para distribuir las cuotas libres de aranceles que otorga Bruselas a ciertos productos sudamericanos, y por lo tanto rige el principio de "first come, first served", que implica que el paÃs que llega primero se queda con el cupo.
El Gobierno de Peña sigue firme en su posición de alcanzar un reparto del 25% entre los miembros del bloque, pero el problema está en que Argentina, Brasil y Uruguay no acompañan el pedido de mayor igualdad.
Como adelantó LPO en agosto, los gremios productivos locales no tenÃan muchas esperanzas y auguraban que las condiciones actuales se extenderÃan un año más si no se alcanza un acuerdo en octubre.
"Planteamos que nos volvamos a reunir de forma presencial en 45, máximo 60 dÃas, en Uruguay para tener un conjunto de acuerdos y reflexiones a ser sancionados por los cancilleres", explicó Lubetkin.
Se trató de un encuentro "informal", dijo el ministro uruguayo de Exteriores, por lo que sus colegas, RamÃrez, Mauro Vieira (Brasil), Pablo Quirno (Argentina) y Héctor Francisco Huanca (Bolivia), apenas dieron declaraciones.
Tampoco habÃa mucho para comentar, al menos sobre el punto más importante del temario. Paraguay entiende que a cada paÃs deberÃa corresponderle el 25% de las exportaciones; para Uruguay y Argentina, los cupos deben seguir los patrones del comercio con la UE; mientras que para Brasil se trata de respetar los parámetros del comercio de los miembros del Mercosur a nivel global. Es decir, la mayorÃa rechaza una asignación previa.
Lubetkin dijo que los cancilleres hablaron "muy francamente" y elogió "esta fase inicial de que el que llegaba primero se llevaba las ofertas", que le aportó a Uruguay un total de USD 27 millones de mayo a agosto a raÃz del acuerdo de libre comercio con la UE. Con todo, Vieira estaba más preocupado por el veto europeo a la carne brasileña, una medida que implica sus socios del Mercosur.
El clima ya estaba enrarecido antes de comenzar la cumbre, con la ruptura entre Argentina y Brasil por los insultos de Javier Milei a Lula da Silva, y los problemas domésticos a distinta escala de Yamandú Orsi en Uruguay y de Rodrigo Paz en Bolivia. Pero Lezcano se llevó una bilateral con Vieira que compensó el viaje a Uruguay.
El canciller de Peña reveló que "acordaron continuar trabajando" con Brasil para la devolución del cañón cristiano y otras reliquias de la guerra de la Triple Alianza, el gesto prometido por Lula que siguió al comentario desafortunado sobre el inicio del conflicto. Lezcano ya habÃa activado la diplomacia parlamentaria con pedidos desde Diputados para la futura reunión en Brasilia, donde el Gobierno quiere "dar vuelta la página definitiva".
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