El ministro de Defensa, Óscar González, propuso al presidente Santiago Peña sondear una fuente de financiamiento para la adquisición de seis aviones de combate Super Tucanos de la Fuerza Aérea de Brasil por un monto total de 121 millones de dólares.
Los datos desnudan la permeabilidad del cielo paraguayo al tráfico de cocaína y marihuana transportado en narcoavionetas y helicópteros en las zonas de frontera, que no pueden ser detectados ni interceptados por la falta de radares y aviones de combate. Esta situación fue advertida por Brasil y le acercó a Peña la oferta de los Super Tucanos.
Argentina y Brasil ya habían advertido a las autoridades paraguayas sobre la necesidad de actualizar la vetusta y prácticamente inexistente flota de su Fuerza Aérea. Durante el gobierno de Mario Abdo Benítez se analizó la compra de los aviones Pampa de fabricación argentina por USD 12 millones cada uno. Sin embargo, las negociaciones apenas avanzaron.
Pero esta posibilidad de hacer negocios con Brasil no es nueva. En 2016, según el sitio brasileño Tecnodefesa, se barajó la compra de seis aviones Super Tucano desarrollados y fabricados por Embraer. La gestión había sido encabezada por el entonces titular de Defensa, Diógenes Martínez, durante la administración de Horacio Cartes.
El gabinete de seguridad de Peña no quiere dejar pasar la oportunidad y ahora evalúa la propuesta del Brasil de un paquete de seis Super Tucanos A29 por un costo de 121 millones de dólares más la revitalización de los cuatro Tucanos AT27 actualmente en servicio en el país. El gobierno de Lula da Silva quiere que Paraguay se involucre más en la lucha contra el narco y, de paso, bloquear la compra de los Pampa en su pulseada con Javier Milei.
"Apenas se están iniciando las conversaciones. Aún no tenemos recursos y se estaría viendo la fuente de financiamiento", reconoció Julio Fullaondo, comandante de la Fuerza Aérea Paraguaya. Para convencer a Peña, González detalló que la adquisición incluye la construcción de hangares, simuladores, entrenamiento a ocho pilotos y 12 mecánicos.
La inclinación de Paraguay hacia la propuesta brasileña, según Fullaondo, se debe a las capacidades de operación del Super Tucano, que le permiten operar en cualquier condición climática y en pistas cortas y accidentadas. Estos aviones sirvieron como bombarderos ligeros utilizando bombas Mk-82 durante la Operación Fénix, cuando el Ejército colombiano lanzó varios ataques contra posiciones de las FARC.
En enero de 2023, los Super Tucano derribaron una avioneta procedente de Paraguay con más de 500 kilos de cocaína que había ingresado de forma clandestina al estado de Mato Grosso del Sur, en Brasil. Las autoridades del país vecino buscan que ahora sea Paraguay el encargado de controlar la droga que sale de su territorio.
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