Santiago Peña y el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas, Jalil Rachid, condecoraron a policías y militares que fueron parte del Operativo Dakovo, que desbarató la red internacional de tráfico de armas liderada por el prófugo Diego Dirisio. Pese al éxito que se autoadjudica el gobierno, la megaoperación fue liderada por Estados Unidos y Brasil.
Para coronar el operativo, el presidente organizó este jueves un agasajo y una ceremonia de premiación para los agentes que formaron parte de los allanamientos. Los resultados de Dakovo, en líneas generales fueron tangibles, principalmente por la detención de altos cargos militares como el excomandante del aire Arturo Javier González, el general retirado Jorge Antonio Orué y el coronel Bienvenido Fretes.
Fue primicia de LPO: Riera consigue que las armas de Dakovo vayan a la Policía
Desde 2016, la empresa de Dirisio, International Auto Supply (IAS), operaba en el mercado local como proveedora de armas, si bien antes se dedicaba a la venta de automóviles. Lo extraño es que recién en 2023 la Policía y la Fiscalía lograron descubrir que una de las actividades que realizaba era la importación legal de armas de Turquía, Croacia y países de Europa del Este para luego vendérselas a grupos criminales brasileños como el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho.
Antes de llegar al Brasil, las armas eran modificadas para eludir los registros que deben estar en el radar de la Dirección de Material Bélico (Dimabel). En total se comercializaron unas 44.000 unidades. El blindaje que tenía y sigue teniendo Dirisio es notorio si se tiene en cuenta que el traficante consiguió extraer información privilegiada del Consejo de Defensa Nacional (CODENA), como adelantó LPO, a través de su secretaria Eliana Marengo, que mantenía un diálogo fluido con Arturo Javier González.
Dirisio también fue descubierto tras la filtración de unos chats en los que conversaba con funcionarios de la Dimabel, que le consultaron si estaba conforme o no con posibles modificaciones pensadas para la ley de Armas. Otro aspecto que con el tiempo quedó en el olvido son las especulaciones que se dieron en torno al senador cartista Carlos Núñez, ex policía y líder de la Cooperativa 8 de Marzo, quien admitió haber conocido al argentino.
La entidad cooperativa está conformada por policías activos y retirados y cuenta con beneficios para las compras de armas destinadas a los agentes. IAS era su única proveedora y Núñez admitió haber tenido contacto con su dueño. En los mensajes filtrados, aparentemente un senador estaba muy apresurado en cobrar una comisión por parte de Dirisio por haber facilitado actividades desarrolladas por IAS.
Lo último que se conoce de Dirisio es que se declaró inocente y acusó al gobierno de Peña de querer quedarse con todo el arsenal de IAS. "Si Riera quiere nuestras armas no tenemos problemas, se las podemos vender", expresó en una entrevista con Telefuturo desde la clandestinidad. Finalmente, el ministro de Interior, Enrique Riera, logró que las armas incautadas abasteciera a la Policía Nacional.
"Nosotros tenemos que saber que nuestro trabajo no terminó con el operativo Dakovo, no terminó con el operativo Veneratio ni con Ignis. Apenas está comenzando", apuntó Peña durante la ceremonia. Dakovo le sirvió a Peña para depurar las instituciones castrenses y demostrarles a Joe Biden y Lula da Silva que su gobierno puede garantizar la colaboración en un operativo transnacional.
El golpe al Clan Rotela en Tacumbú rompió la inercia de los primeros meses, pero Dakovo marcó el inicio de la agenda contra el crimen organizado de Peña. Para el Ejecutivo y los expertos en seguridad es un debut auspicioso, si bien la fuga de Dirisio, que se encontraba en Paraguay, empaña el tono triunfalista del gobierno.
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