El escándalo desatado por el caso del capo uruguayo Sebastián Marset puso en evidencia la fácil permeabilidad del cielo paraguayo y la incapacidad del Estado para asegurar el monitoreo y derribo de aeronaves denominadas "no amistosas" vinculadas al narcotráfico.
Según datos de la Fuerza Área Paraguaya (FAP), la capacidad de monitoreo de aeronaves dentro del espacio aéreo nacional apenas cubre el 3% . Y de los tres radares existentes en el país, solo uno se encuentra activo por la DINAC, y ni siquiera opera al 100%.
José Amarilla, especialista en crimen organizado, confirmó estos datos a LPO y sostuvo que esta vulnerabilidad convierte a Paraguay en tierra fértil para la acogida de cualquier líder narco prófugo de la justicia, como podría ser el caso de Marset, y la proliferación de actividades ilícitas como el tráfico de drogas, armas y productos de contrabando.
Datos desde el Ministerio Público afirman que entre 15 y 20 aeronaves, ya sean helicópteros o avionetas, ingresan por mes a Paraguay para un mercado que mueve unos 3.000.000 millones de dólares anuales. A principios de este mes, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) publicó los "Narco Files", una serie de filtraciones que presentan al país como un "hub" logístico del narcotráfico a nivel regional.
La vulnerabilidad de las fronteras se arrastra por décadas, lo que forzó al Congreso a aprobar la obligatoriedad en la adquisición y puesta en funcionamiento de un sistema de radares con alcance para cubrir y resguardar el espacio aéreo. La inversión inicial por parte del Estado paraguayo ronda los 100 millones de dólares para cubrir 150 kilómetros de territorio, pero aún no se alcanzó ese objetivo.
El tema volvió al centro del debate debido al supuesto circuito realizado en helicóptero por la periodista uruguaya Patricia Martín, quien accedió a una entrevista con Marset, considerado el "rey de la hidrovía" por haber transformado el corredor fluvial en la principal ruta de tráfico de cocaína con destino a Europa.
Para las fuerzas militares, los puntos críticos para la ejecución de un sistema de radar son las ciudades de Mariscal Estigarribia, Pozo Colorado y Fuerte Olimpo (zona del Chaco), Asunción y el sector de Caazapá y los pueblos ubicados en la frontera con Brasil en el Departamento de Amambay. Solo en estás ciudades, alrededor de 200 toneladas de cocaína transitan sin la molestia de los organismos de seguridad.
De acuerdo a un reciente informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, Paraguay aparece como el cuarto país a nivel mundial en cuanto a crimen organizado y otras actividades irregulares. El podio es encabezado por Myanmar, Colombia y México. El Primer Comando Capital (PCC), organización criminal de origen brasileño con penetración en territorio paraguayo, lidera el tráfico de estupefacientes en la frontera.
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"Permite todo tipo de transgresiones. Desde las de transporte a las de tráfico y circulación o acogida de criminales", indicó Amarilla. Mientras el tránsito de prófugos continúa en frontera, el Ministerio de Economía sigue analizando alternativas para obtener los recursos que le permitan comprar radares de tipo 3D, que permiten rastrear aeronaves a alturas a diferentes alturas. Una de las posibilidades sería el financiamiento a través del programa del Sistema Nacional de Inversión Pública o licitación plurianual de 20 millones de dólares.
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