Paraguay y Argentina dieron esta semana un paso clave al poner en marcha las conversaciones formales en la comisión bilateral especial encargada de definir la soberanÃa de 72 islas ubicadas en el rÃo Paraguay, en una franja sensible de la frontera compartida. El trabajo, según dijeron fuentes diplomáticas paraguayas a LPO, avanza en un clima de cooperación y con la intención explÃcita de cerrar un acuerdo que permita despejar una zona que durante décadas quedó atrapada entre ambigüedades jurÃdicas y silencios diplomáticos.
Se trata de islas estratégicas, hoy deshabitadas, pero con potencial para obras futuras y para el desarrollo de actividades productivas como la pesca, tanto para comunidades paraguayas como argentinas. En ese marco, la determinación de la soberanÃa se apoya en criterios cientÃficos y técnicos, lejos -al menos por ahora- de cruces públicos que suelen acompañar este tipo de disputas.
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El antecedente central que guÃa las negociaciones es el tratado de 1876 que estableció el principio de adyacencia como criterio rector de la territorialidad, es decir, que la soberanÃa corresponde al paÃs cuya costa se encuentre más próxima. Bajo ese marco jurÃdico, la comisión binacional avanza en un relevamiento minucioso que busca traducir un acuerdo del siglo XIX a la compleja realidad geográfica actual del rÃo Paraguay.
Para ello, técnicos de ambos paÃses realizan mediciones topográficas de precisión con el objetivo de determinar distancias exactas entre las islas y las márgenes ribereñas. En paralelo, se analizan mapas antiguos y documentación histórica para tener en cuenta los cambios hÃdricos que el rÃo experimentó con el paso del tiempo.
Desde la CancillerÃa paraguaya señalan que la Comisión Demarcadora de LÃmites es la encargada de coordinar las tareas por parte de Asunción, en articulación con sus pares argentinos. El foco está puesto en las 72 islas ubicadas frente a la provincia de Formosa y departamentos paraguayos vecinos, una zona donde la lÃnea fronteriza nunca terminó de cerrarse del todo en los hechos.
A diferencia de otros procesos bilaterales, en este caso no hay plazos definidos ni cronogramas rÃgidos. Las partes coinciden en que el documento final solo se firmará si existe consenso pleno, una señal de que el tema se maneja con cautela para evitar tensiones innecesarias en una relación que combina cooperación estructural con episodios recurrentes de fricción.
Esos antecedentes pesan en la mesa. Uno de los más sensibles es el conflicto en torno a la isla Apipé, en el rÃo Paraná, donde autoridades provinciales de Corrientes acusaron en reiteradas ocasiones a Paraguay de "alterar los lÃmites" y de ejercer un control que afecta la comunicación, circulación y el comercio de los isleños con el resto de la provincia de Corrientes, especialmente con Ituzaingó.
El historial incluye incidentes como el ocurrido en octubre de 2018, cuando embarcaciones identificadas como fuerzas militares paraguayas interrumpieron un concurso de pesca cerca de la costa argentina, lo que motivó pedidos formales de intervención de la CancillerÃa argentina.
Más recientemente, el conflicto volvió a escalar en el contexto de la represa binacional Yacyretá y el apagón de septiembre de 2023, lo que explica por qué, esta vez, ambos gobiernos apuestan a un abordaje técnico y silencioso para evitar que las islas del rÃo Paraguay se conviertan en un nuevo foco de tensión polÃtica.
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