Santiago Peña descartó un nuevo desencuentro con Lula da Silva por haber declarado al Primer Comando Capital (PCC) y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas. "Brasil tiene posiciones políticas que son muy distintas a las nuestras. Nosotros hemos apoyado el legítimo derecho de Israel a defenderse y Brasil tenía una posición más favorable a Palestina. Tenemos una relación diplomática con Taiwán y Brasil no tiene", dijo Peña.
El decreto con la designación, publicado este viernes, equipara a las facciones criminales brasileñas con el Cartel de los Soles, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, la organización palestina Hamas y el grupo chiita libanés Hezbolá.
La resolución defiende que tanto el PCC como el CV son "organizaciones transnacionales delictivas con rasgos de verdaderas organizaciones terroristas internacionales" que "se encuentran operativamente presentes".
Peña declara terroristas al Comando Vermelho y al PCC y refuerza la militarización de la frontera
En la práctica, las personas que integren una organización considerada terrorista por la ley paraguaya se exponen a penas que van entre los diez y los 30 años de cárcel. Peña dio el paso tras el sangriento operativo que tuvo lugar esta semana en dos favelas de Río de Janeiro, donde el dominio del CV es total, preocupado por un efecto contagio en Paraguay.
El Comando Tripartito encendió las alertas en la Triple Frontera y el mandatario reforzó el despliegue militar en los departamentos de Alto Paraná, Amambay y Canindeyú, zonas críticas por la penetración de las bandas criminales.
"Creemos que es un momento oportuno para que el Estado paraguayo declare al PCC y CV como lo que creemos que son, organizaciones terroristas", resumió Peña. Pero lo cierto es que la decisión alinea a Paraguay con la política de seguridad hemisférica de la Casa Blanca, que postula una lucha abierta contra el crimen organizado y el terrorismo, aunque en Brasil no haya equiparación entre ambos delitos.
El Gobierno de Lula se resiste a clasificar a las facciones criminales como grupos terroristas, aunque la oposición brasileña busca impulsar una reforma para ampliar las categorías de la ley antiterrorista y así poder incluir al PCC y al CV.
El secretario de Seguridad de San Pablo, Guilherme Derrite pidió licencia en su cargo para volver a la Cámara de Diputados y plantear su proyecto: la toma de ciudades, la portación de armas de guerra y la detonación de cajeros automáticos, parte de las acciones del crimen organizado, pasarían a ser considerados actos terroristas.
El 55 por ciento de los brasileños apoyaron el operativo en Río de Janeiro
El operativo en Río desató un fuerte debate interno en Brasil, a las puertas de un año electoral, y la ley antiterrorista quedó en el centro de las discusiones. La norma actual brasileña considera terrorista a una organización por su ideología o sus actividades políticas, y Lula se inclina más por considerar a las bandas criminales como grupos mafiosos.
Peña firmó el decreto ante el avance del PCC y el CV en las prisiones paraguayas y por sus nexos con células locales y otras organizaciones afines de este lado de la frontera. Argentina, sin embargo, fue el primero en declararlas terroristas apenas explotó la guerra narco en Río.
Con todo, quedan dudas sobre los límites del decreto presidencial. Ayer jueves, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados archivó la investigación contra la fiscal Reinalda Palacios y el juez Álvaro Rojas por su actuación en un caso que involucraba al fallecido diputado Eulalio "Lalo" Gomes y dos presuntos miembros del PCC. Gracias a los votos de Enrique Berni y Diego Candia, los dos oficialistas, el trámite no prosperó.
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