Pese a las denuncias de presuntas licitaciones sobrefacturadas y los cuestionamientos tras la muerte de un asegurado que no accedió a un procedimiento médico a causa de la falta de un catéter, el presidente Santiago Peña decidió mantener en el cargo al titular del Instituto de Previsión Social (IPS), Jorge Brítez, quien públicamente admitió haber meditado su salida ante la crisis en la previsional.
En una conferencia de prensa pautada en un principio para el lunes, Brítez reconoció que el fallecimiento de Braulio Vázquez, sonidista de Unicanal, lo llevó a considerar su renuncia, aunque finalmente optó por permanecer en el cargo. Sin embargo, las críticas por el faltante de equipos, medicamentos e insumos -que Brítez prometió normalizar dentro de seis semanas- no dan respiro al IPS.
"Pedimos justicia por Braulio y acompañamos a la familia en su dolor. Estamos haciendo la trasformación del Hospital Central, invertimos más de 50.000 millones. También estamos construyendo el centro hemato oncológico y será un lujo para los asegurados", dijo Brítez ayer jueves, luego de la reunión con Peña a inicios de esta semana.
El titular del IPS atribuyó el colapso a la burocracia administrativa, si bien negó que la previsional estuviese al borde de la quiebra. También insistió en que el centro asistencial estaba mejor que antes, en alusión a la gestión anterior, y dejó en claro que el Fondo de Jubilaciones no presentaba riesgos financieros, pese a los reclamos recurrentes de asegurados y gremios.
Tras el caso de Vázquez, la previsional ordenó una auditoría interna a través de su Dirección Jurídica. Según las autoridades, los resultados podrían derivar en acciones penales.
Hasta el momento, cuatro funcionarios fueron desvinculados, entre ellos el exdirector de Abastecimiento y Logística, Jaime Caballero, aunque la crisis continúa: Magdalena Barboza, community manager de Telefuturo, murió este viernes por un problema cardiaco, y una mujer de 97 años con neumonía corrió la misma suerte luego de esperar por un traslado.
También hubo renuncias de consejeros, como es el caso de Carlos Pereira y José Emilio Argaña, quien hasta el momento se mantiene el cargo a pesar de haber dimitido. Además, fueron separados de sus cargos del director médico del Hospital Central, Hugo Gabriel Martínez, y el director de Recursos Tecnológicos del IPS, José Jiménez.
Paralelamente, el IPS está en el ojo de la tormenta por procesos licitatorios, entre ellos la contratación del servicio de provisión y lavado de sábanas, cuyo costo ronda los G. 300.000 por evento y forma parte de una licitación global estimada en G. 160 mil millones. El proceso salpica a la empresa vinculada a familiares del senador Luis Pettengill, lo que motivó denuncias por presunta sobrefacturación.
Colapso en el IPS: Pereira renuncia como consejero y Brítez pone su cargo a disposición
El gerente de Salud del IPS, Derlis León, defendió la contratación porque no se trataba únicamente del suministro de sábanas, sino de un servicio integral orientado a la prevención de infecciones intrahospitalarias. Según León, un paciente infectado en terapia intensiva genera un costo diario cercano a los G. 51 millones, y el gasto en cuestión debe analizarse como un servicio sanitario y no como la compra de insumos textiles.
Durante el encuentro del lunes en Mburuvicha Róga, Peña le ordenó a Brítez tomar medidas urgentes para mitigar las críticas, pero el titular del IPS fue convocado por Colym Soroka, al frente de la Comisión Permanente del Congreso, para que dé explicaciones sobre las muertes, las licitaciones sospechosas y la crisis que sacude a la previsional. Brítez postergó estratégicamente la conferencia, pero apenas pudo brindar una hoja de ruta concreta para sacar al IPS de su calamitoso presente.
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