El presidente Santiago Peña habló este miércoles en la Asamblea General de la ONU. Lo hizo después del mandatario iraní Masud Pezeshkian e invitado por el embajador paraguayo en las Naciones Unidas, Marcelo Scappini Ricciardi, con un discurso más breve que en ocasiones anteriores. Una vez en el estrado, Peña centro su mensaje en Venezuela y en el potencial de la Inteligencia Artificial.
"El primer problema del que quiero hablarles es Venezuela. Antes de venir a Nueva York, visité Caracas. Mi decisión de visitar el país caribeño sorprendió a no pocos. Aprovecho para decirlo alto y fuerte: no fui a validar un régimen, no fui a validar absolutamente nada, más bien todo lo contrario. Paraguay cree que el pueblo venezolano merece la democracia", dijo.
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"Fui para dar un segundo paso, después del primero, que significó la caída del dictador (Nicolás) Maduro. Hoy Venezuela atraviesa una nueva realidad. Dialogar no es renunciar a los principios, es tener la valentía de mirar para adelante y actuar. Quiero para Venezuela una transición democrática, no quiero una foto ni un comunicado", continuó el presidente.
Peña fustigó a los líderes latinoamericanos que durante 25 años "se la pasaron mirando y condenando desde la cómoda distancia" y sostuvo que "lo que vale para Venezuela vale con más fuerza para Nicaragua, Cuba y Haití". "Traigamos luz a esos pueblos hermanos", insistió.
Si bien aludió a la guerra en Medio Oriente, y en particular al cierre del estrecho de Ormuz, el presidente no se refirió al conflicto entre Hamas e Israel, como sí hizo en sus discursos de 2024 y 2025. Se trató de una omisión llamativa, sobre todo por la alianza entre Paraguay y el gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.
Peña dijo que "Ormuz es el problema que nos interpela hoy, pero el problema mañana puede ser mucho peor", en referencia "a lo que sucede en el estrecho de Taiwán". "Afecta a Japón, Asia Oriental y Sudoriental, y sobre todo a la economía mundial. Afecta a los microchips que mueven la industria, la defensa y la Inteligencia Artificial. Quien finja que eso está demasiado distante, simplemente no ha entendido el siglo XXI. Los microchips son el petróleo del siglo XXI", disparó.
"Mi país no es neutral. Paraguay está con Taiwán, y no por conveniencia, sino por los valores profundos que compartimos: la democracia, el imperio de la ley, los derechos humanos y la paz. Por eso reafirmo el apoyo a la participación de la República de China (Taiwán). Excluir a Taiwán es una mancha para las Naciones Unidas", señaló el mandatario, quien reiteró que "lo que se está gestando en esa zona es demasiado peligroso".
Casi al final de su presentación, el presidente ponderó los alcances de la Inteligencia Artificial. "La IA muestra su fuerza en la guerra, en la economía y en la vida cotidiana. A diferencia de las herramientas que solo transmitían lo que decíamos, estos sistemas participan en lo que decidimos. El potencial es inmenso. Paraguay alimenta hoy a 100 millones de personas y con esta herramienta podría alimentar a mil millones", apuntó.
"No somos ciegos a los riesgos, pero el miedo jamás nos puede ligar. Como un niño, la inteligencia artificial repite lo que aprendió de quien la entrenó. Si aprendió a negar la libertad, esa lección no llegará como una ley que podamos debatir. La IA debe servir a la dignidad humana y no reemplazarla", siguió.
Peña cargó contra el Consejo de Seguridad, un espacio "diseñado hace 80 años que no sirve para los problemas de hoy", y parafraseó a Bob Dylan: "things have changed". "Las Naciones Unidas siguen siendo indispensables, pero deben ser más eficaces para proteger a las personas. Paraguay quiere asumir más responsabilidades en este sistema", defendió.
En ese mismo tren, el presidente pidió que el próximo secretario general de la ONU sea un latinoamericano para recuperar "el liderazgo político de esta organización" con una "diplomacia preventiva". Paraguay ya le dio su apoyo al argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Peña volvió una vez más al concepto del "Paraguay gigante" para repasar la performance económica del país, el descenso de la pobreza y su potencial hidroeléctrico. Pese al panorama desafiante que pintó en la Asamblea General, el presidente reivindicó la acción colectiva: "El multilateralismo y el diálogo son la única alternativa. El extremismo en la defensa del multilateralismo y la concordia es una virtud".
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