El presidente Santiago Peña se refirió este jueves a las críticas de Gustavo Leite y negó cualquier tipo de fricción con el senador cartista y su equipo político. "No hay ninguna fricción. Con el ministro de Economía (Carlos Fernández Valdovinos) lo hemos sufrido, por así decirlo, al entonces ministro del MIC Gustavo Leite. Él tiene una forma de expresarse y es tal cual. Me encanta que me desafíen", apuntó.
Las palabras del mandatario dejaron en claro que, lejos de confrontar con Leite, prefiere mantener una posición de calma frente a los cuestionamientos internos. "Ya lo soportamos antes", comentó Peña en alusión a los tiempos en que compartía el gabinete de Horacio Cartes con el actual senador, quien ocupaba el cargo de ministro de Industria y Comercio.
Las críticas de Leite apuntaron principalmente al desempeño del Gobierno en los asuntos domésticos y al excesivo foco -según su parecer- en la política exterior, una postura que generó malestar en el ala dura del cartismo. "El presidente está demasiado interesado en política exterior, pero para eso existe un canciller. El canciller parece más concentrado en ser secretario general de la OEA", disparó Leite, dejando entrever su descontento con la gestión de Rubén Ramírez Lezcano.
El trasfondo del enfrentamiento entre los seguidores de Cartes y el entorno de Peña se vincula a la falta de espacios en el Gobierno central. Desde hace semanas se viene gestando una creciente tensión que podría derivar en una fuga masiva de dirigentes oficialistas hacia la disidencia. Este descontento radica en la percepción de promesas electorales incumplidas y la búsqueda de mayor poder de maniobra dentro del Ejecutivo.
"Hambre Cero es muy importante, pero necesitamos de cinco a seis proyectos así de emblemáticos para que la gente diga 'esto es lo que nos prometieron'", insistió Leite. El senador también subrayó la necesidad de corregir el rumbo y encarar una verdadera revolución desde el oficialismo colorado. Si bien sus críticas no implican una ruptura, dejan en evidencia un creciente enojo dentro del cartismo.
Leite se convertió en el vocero más visible del ala dura del cartismo, manteniendo una postura de cuestionamiento constante hacia Peña, aunque sin dejar de manifestar su apoyo al gobierno colorado. "El presidente y yo nos conocemos. Él conoce mi cabeza y yo la suya. No estamos de acuerdo en un 100%, pero estoy para ayudarle", señaló el senador, en un intento por matizar los dardos lanzados al Gobierno.
Desde el entorno del presidente, sin embargo, las críticas son vistas como una estrategia de presión para ganar espacios en ministerios clave como Salud, Obras Públicas, Cancillería, MITIC, Industria y Comercio, y el Instituto de Previsión Social (IPS). Fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran que Peña cuenta con el respaldo de sus ministros para evitar cualquier intento de desestabilización interna.
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La tensión política entre ambos sectores no es nueva, pero en las últimas semanas escaló a medida que se acumula el descontento por la falta de resultados concretos en algunas de las promesas electorales más resonantes, como la creación de 500 mil empleos.
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