En cuestión de dÃas, y como pocas veces se vio en la región, las fricciones entre Javier Milei y Lula da Silva pasaron de desacuerdos polÃticos a un nivel de confrontación inédito, alimentado por diferencias ideológicas e insultos personales. Como adelantó LPO, el gobierno brasileño echó al embajador argentino y rebajó la relación bilateral al mÃnimo: solo dejó al encargado de negocios en Buenos Aires.
Fuentes diplomáticas señalaron a LPO que CancillerÃa le recomendó a Santiago Peña moverse con "cautela e inteligencia" para evitar que la escalada entre los dos socios más grandes del Mercosur termine afectando los intereses estratégicos de Paraguay.
La premisa en el Palacio Benigno López es preservar la neutralidad y, si las condiciones lo permiten, asumir un rol de facilitador antes de que el conflicto derive en una ruptura de relaciones entre Brasilia y Buenos Aires. Ese escenario, hoy descartado, obligarÃa a Peña y a sus pares como Yamandú Orsi, de Uruguay, y Rodrigo Paz, de Bolivia, a calzarse el traje de mediadores dentro del bloque.
El versus entre Lula y Milei llega en un mal momento para Peña. Las negociaciones con Brasil en torno al Anexo C de Itaipú siguen pendientes, asà como la discusión sobre las cuotas de exportación a la Unión Europea, una cuestión que enfrenta a los paÃses del Mercosur, que recién se reunirán en octubre para encontrar una solución.
Con Argentina, el vÃnculo es menos tenso. Ambos gobiernos avanzan en proyectos vinculados a la ruta bioceánica y la hidrovÃa Paraguay-Paraná, donde las conversaciones por el peaje aplicado a las barcazas con bandera paraguaya son de carácter técnico. Peña y Milei normalizaron la situación en Yacyretá y destrabaron las obras de Aña Cuá, y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca terminó por acercarlos todavÃa más.
Sin embargo, la irrupción de Milei en la campaña brasileña, con reiteradas crÃticas a Lula y un abierto respaldo a Flávio Bolsonaro, fue descrita como un hecho "casi inaudito" por parte de un exministro de Exteriores que habló en off con este medio.
Para el exembajador paraguayo en Washington, Gustavo Leite, el Gobierno tiene que evitar involucrarse en una disputa ajena. "Creo que Paraguay no debe intervenir en los asuntos de otros paÃses, y menos si se trata de dos paÃses amigos. Lo más prudente es mantenerse al margen. A veces la mejor decisión es no ir por todas", sostuvo el senador.
El excanciller Federico González coincidió en que era natural que un lÃder polÃtico expresara simpatÃa por un candidato de otro paÃs, pero aclaró que participar activamente de una campaña y lanzar agravios contra otro mandatarÃo rompÃa con los "códigos tradicionales" de la diplomacia.
González explicó que parte de la creciente tensión se produjo por la decisión de Brasil de impedir el ingreso de funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, al considerar que pretendÃan cuestionar la legitimidad del sistema electoral brasileño antes de las elecciones de octubre.
"Paraguay tiene la oportunidad de mantenerse neutral y no involucrarse en una guerra ajena, pero sà puede actuar con prudencia e inteligencia, colaborando para bajar la tensión entre las dos principales potencias de la región, sin inmiscuirse. No es nuestra batalla", sostuvo. Es el mismo diagnóstico que hacen los funcionarios actuales de CancillerÃa, donde incluso usan palabras similares para esbozar una estrategia mientras dure la tormenta entre los vecinos.
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