El presidente Santiago Peña se reunió este martes en Budapest con el primer ministro de HungrÃa, Viktor Orbán, en un encuentro que busca fortalecer las relaciones bilaterales, pero que está marcado por una evidente sintonÃa ideológica conservadora. La visita oficial, que obligó a Peña a adelantar su participación en el novenario de la Virgen de Caacupé, forma parte de una gira europea y representa una apuesta por profundizar los vÃnculos entre ambos paÃses.
Durante el cara a cara, el premier húngaro, una figura emblemática de la extrema derecha europea, destacó el rol de Paraguay. De hecho, Orbán felicitó a Peña por su firme defensa a las polÃticas conservadoras y los llamados valores tradicionales, que en la práctica implica negar derechos como el acceso a una educación sexual integral y la discriminación abierta a las personas LGBTI.
Cómo opera la red global de ultraderecha que instaló su base cartista en Paraguay
En un mensaje posterior, el lÃder húngaro llegó a afirmar que "Peña lucha por la paz el crecimiento y la familia", en una clara referencia a la "batalla cultural" que promueven los dos gobiernos.
El presidente habÃa coincidido con Orbán en la necesidad de impulsar vÃnculos más estrechos en los ámbitos polÃtico, económico y cultural. Esta visita oficial a Budapest, la primera de Peña a HungrÃa, sirve para concretar esos propósitos y explorar áreas de cooperación, a pesar de que el intercambio comercial no es significativo.
La reunión también contempló un encuentro con el presidente húngaro Tamás Sulyok y con empresarios locales. Este acercamiento no es espontáneo, sino el resultado de un trabajo de lobby y diplomacia parlamentaria de varios años.
Legisladores paraguayos aliados al gobierno, como el presidente de Diputados, Raúl Latorre, y el exsenador y actual embajador en Estados Unidos, Gustavo Leite, actuaron como promotores de esta relación a través de foros internacionales conservadores como la Conferencia de Acción PolÃtica Conservadora (CPAC) y el Foro Madrid.
Latorre ya se habÃa reunido con Orbán en una visita previa a Budapest, donde dialogaron sobre la defensa de la vida, la familia y la soberanÃa. El fruto más concreto y polémico de este intercambio es la ley de control a las organizaciones no gubernamentales. El gobierno de Peña se inspiró directamente en la legislación húngara impulsada por Orbán para elaborar y promulgar su propia norma.
Este proyecto, traÃdo al paÃs por Leite, entonces en el Senado, fue denunciado por organizaciones internacionales por considerarse una herramienta que puede restringir derechos humanos y perseguir a la sociedad civil. La conexión con HungrÃa se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno paraguayo de alinearse con socios internacionales de la ultraderecha mundial.
Esta postura es defendida como una reafirmación de la identidad nacional. Leite argumentó entonces que Paraguay era un "paÃs históricamente conservador", donde valores como la familia y el rechazo a temas como la "ideologÃa de género" o el aborto forman parte de la idiosincrasia popular y no son solo una bandera polÃtica.
Con esta reunión, Peña y Orbán envÃan un mensaje claro de fortalecimiento de un eje polÃtico-cultural que trasciende el Atlántico. Para el gobierno paraguayo, la relación con HungrÃa ofrece un respaldo internacional a su agenda doméstica y un modelo legislativo a seguir.
Mientras tanto, el primer ministro húngaro extiende su influencia y encuentra en Paraguay un aliado inesperado pero afÃn en América del Sur, consolidando una red de actores polÃticos donde también aparece el presidente de Argentina, Javier Milei y candidato a la presidencia de Chile, el ultraconservador José Antonio Kast.
Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas.