El senador Eduardo Nakayama consumó esta semana su vuelta al Partido Liberal Radical Auténtico de la mano de Alcides Riveros y Ricardo Estigarribia, una movida que enriquece la oferta electoral del PLRA para 2028. Sin embargo, su regreso no está exento de tensiones. Dirigentes locales sostienen que el congresista "no suma nada", aunque su ingreso a Nuevo Liberalismo podría nutrirlo de estructura.
"Yo tengo aspiraciones presidenciales y pretendo avanzar con ese proyecto y vamos a hablar con todos los actores para alcanzar los acuerdos que debamos realizar", sostuvo Nakayama. Además, el senador le restó dramatismo al hecho de que otros dirigentes con aspiraciones presidenciales se vayan sumando en el futuro. "No importa si uno es delantero o defensa, en equipo hay que trabajar", dejó en claro.
El directorio quiere convencer a Nakayama de volver al PLRA
En tanto, Dionisio Amarilla dio la bienvenida a Nakayama, pero le recordó que el PLRA era un partido amplio donde conviven distintos movimientos y corrientes de pensamiento. "Le pidió dejar atrás la actitud que tuvo al inicio de su gestión legislativa, cuando pretendía convertirse en el 'Mariscal de la censura' al descalificar a sus propios colegas", apuntó.
Amarilla también puso en duda la antigüedad partidaria de Nakayama para una eventual candidatura en 2028. Tras haber renunciado al PLRA y ahora reincorporarse, señaló Dionisio, será el directorio el que deberá definir si conserva o no los años de afiliación necesarios para postularse a la Presidencia.
Los referentes de Nuevo Liberalismo aplaudieron la vuelta del senador, entre ellos Estigarribia, líder del movimiento y uno de los artífices de su regreso, pero en la disidencia liberal hay molestias porque perciben cierto oportunismo. "El tipo había dicho que el PLRA en realidad no era un partido liberal", dijo a LPO una fuente del departamento de Ñeembucú.
El legislador tiene un perfil presidencial que suele gustar al sector empresarial, aunque necesita de una plataforma seria para hacer campaña. Nakayama tampoco es una figura común y corriente. Puede que no sea el que más votos arrastre en el PLRA, pero es un ex asesor de la Asociación de Compañías Aseguradoras y cuenta con llegada a la embajada de EEUU, un plus en la política nacional.
Con Nakayama adentro, se suma uno más a los nombres que ya tenía el PLRA para la Presidencia de la República: Estigarribia, el ministro de la CorteVíctor Ríos, Mateo Balmelli y el senador Salyn Buzarquis.
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Algunos correligionarios no le perdonan que se haya bajado del partido en su hora más aciaga, tras la debacle electoral de 2023 y la sonada destitución de Efraín Alegre. "No me parece que la venida de Nakayama sea beneficiosa para el partido. Él no es la octava maravilla del mundo, no pudo formar un partido, salió del PLRA y en vez de callarse, tiroteó todo el tiempo en contra del partido", se quejó Ailsa Yambay, dirigente de base.
La dirigente, histórica para muchos miembros del partido, aseguró que Nakayama "no llevó nada y no trae nada tampoco" y abandonó el partido a pocos meses de haber entrado al Senado.
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