El viceministerio de Transporte, Emiliano Fernández, puso en marcha un esquema de transbordo gratuito interempresas, una medida presentada como un alivio concreto para los usuarios, pero que en el tenso escenario previo a la anunciada huelga del sector es interpretada como una maniobra polÃtica para defender su cuestionada reforma y dejar en evidencia a los choferes y empresarios que amenazan con paralizaciones.
El sistema permite a los pasajeros combinar hasta tres buses pagando solo el primer pasaje, dentro de una ventana de 120 minutos y hasta dos veces al dÃa. Según explicó el propio Fernández, el objetivo es aliviar el "gasto inmenso" que implica para los trabajadores pagar varios pasajes diarios.
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"Cuando vas rumbo al trabajo y necesitás hacer una conexión, el siguiente bus es gratis", detalló el viceministro. La implementación, sin embargo, es limitada y funciona por ahora solo entre las empresas Magno SA y San Isidro SRL, en itinerarios especÃficos de lÃneas como la 85, 51, 48, 29 y 12, entre otros ramales.
El beneficio se aplica sin restricciones de horario, sentido de viaje o punto de intercambio, pero su alcance parcial demuestra que se trata de una fase piloto con un fuerte componente demostrativo. Algunos analistas ven en esta acción una estrategia gubernamental para adelantar aspectos positivos de la reforma y minimizar las crÃticas, en un momento de alta presión.
Al exhibir un beneficio palpable como el transbordo gratuito -algo demandado históricamente por los usuarios-, el Gobierno busca capitalizar el descontento con el servicio y posicionar a los huelguistas como obstáculos al progreso. Cabe recordar que la reforma integral del transporte, a punto de promulgarse, plantea entre sus puntos positivos la formalización de los transbordos y el establecimiento de una tarifa por distancia.
No obstante, también arrastra fuertes crÃticas en materia laboral y por sus mecanismos de adjudicación, que perpetuarÃan a las empresas actuales por años sin consecuencias reales por un servicio deficiente.
Precisamente, los choferes agremiados convocaron una huelga para el 16 y 17 de este mes, molestos con la versión sancionada que declara al transporte metropolitano como servicio indispensable, obligando a mantener un 60% de la flota operativa en caso de paro.
Paralelamente, las empresas permisionarias de Asunción amenazan con su propia medida de fuerza para el 15, argumentando que el pasaje actual de 2.800 guaranÃes no cubre costos y exigiendo un aumento a 3.400. En este clima de conflicto, la medida del transbordo aparece como un movimiento astuto. Para el dirigente de OPAMA, Mauricio Maluff, este sistema "es un pedido que desde hace tiempo realizan desde la organización".
Sin embargo, señaló que el Gobierno se tardó en aplicarlo y que aún no tiene el carácter general que deberÃa, al estar restringido a pocas compañÃas. Maluff consideró muy posible que este anuncio sea, sobre todo, una forma de cerrar un año con un impacto mediático positivo para Fernández, tras un perÃodo complicado.
AsÃ, el transbordo gratuito, más que una polÃtica consolidada, se transforma en un instrumento para ganar la pulseada narrativa, poniendo del lado del Ejecutivo la bandera del alivio al usuario mientras expone la intransigencia de los sectores que preparan protestas.
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