A pesar de las desmentidas, las versiones sobre el malestar de Lula da Silva con Santiago Peña por las negociaciones de la tarifa de la energía de Itaipú fueron confirmadas por Enio Verri, director brasileño de la binacional. Cancillería no respondió a las declaraciones del funcionario e insiste en esperar a que Brasil haga una contrapropuesta al incremento de la tarifa, algo que Lula busca evitar por todos los medios.
"No podemos tener energía cara. Nuestro desacuerdo es que Paraguay, en lugar de bajar el precio de la energía porque ya no tenemos deuda, quiere subir el precio. El presidente Lula entiende que esto no es justo", dijo Verri según el diario Gazeta do Povo, el más grande del estado de Paraná. Lula no quiere que el aumento del precio se traduzca en facturas más caras para los consumidores de su país.
Los brasileños negaron la posibilidad de que el precio superase los USD 16,71 kW/mes, como quedó fijada el año pasado. La delegación paraguaya, por su parte, sugirió llevar la tarifa a los USD 22,23 kW/mes. En el peor de los escenarios, es decir, si no consigue una rebaja, Lula defiende que se mantenga tal como está. El gobierno de Santiago Peña estudia como alternativa un precio de USD 20 kW/mes, pero no perforar esa barrera.
"La discordia es mayor que nunca", reconoció Verri, que responsabilizó a Peña por la parálisis presupuestaria en Itaipú, un hecho inédito en 50 años que afecta a empleados, proveedores y prestadores de servicios de la binacional. "Lamentablemente Paraguay optó por radicalizarse en lugar de continuar con la vida normal de la empresa y construir un acuerdo como ya se hizo antes", apuntó.
Desde Paraguay desmienten que el gobierno esté bloqueando el funcionamiento de la binacional y deslizan que es parte de la estrategia brasileña para presionar y cerrar un acuerdo beneficioso para el socio mayor de la hidroeléctrica. Rubén Ramírez Lezcano explicó esta semana que las negociaciones no solo giran en torno a la tarifa, sino que incluyen el Anexo C y un plan operativo.
"Somos los dueños del 50% de la entidad binacional en partes iguales. Nada de imposiciones", dijo el canciller. En el Palacio Benigno López reconocieron a LPO que el equipo negociador paraguayo fue bien preparado a la reunión del 15 de enero en Brasilia y se rebatieron las falencias técnicas del acuerdo entre Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro que desembocó en una reducción de la tarifa. La determinación de Paraguay sorprendió a Lula.
La semana pasada, Folha de S. Paulo reveló que el mandatario brasileño retó a su equipo técnico y diplomático por no haberlo preparado frente a la supuesta solidez de la delegación paraguaya. El medio apuntó que Peña "entró a la sala armado con datos técnicos" para defender un aumento de la tarifa. Lula logró patear la discusión para una próxima reunión en Asunción, con fecha a confirmar, cuando baje el enojo.
Pero unos días más tarde, el diario paulistano hizo pública la presunta intención de Lula de romper el acuerdo que estipula la compra del excedente de energía producida por Paraguay en la hidroeléctrica (el país consume únicamente el 17%). Lezcano desestimó ese transcendido y aclaró que su cartera solo se maneja por los canales diplomáticos. Pero luego salió Verri a ventilar las fricciones entre los socios.
Paraguay cuenta con la carta de retirar el excedente y venderlo a precio de mercado, aunque la apuesta es riesgosa: primero tiene que buscar nuevos compradores y en el medio intentar que no se produzca un descalabro financiero para la ANDE. Por su parte, Brasil podría resignar sus aspiraciones, garantizarse la energía paraguaya y evitar una confrontación con un aliado regional. Este mes podría comenzar a verse qué pesa más para Lula y cuál es el margen de negociación de Peña.
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