Santiago Peña avanza en la normalización de las relaciones con Venezuela, un objetivo que se enmarca en su presidencia pro témpore del Mercosur. Pero pese al acercamiento con Nicolás Maduro, el presidente no ve el reingreso del paÃs caribeño al bloque. El principal impedimento, reconocen en el Palacio de López, es la figura de Javier Milei.
Antes del resultado de las presidenciales en Argentina, Paraguay veÃa una oportunidad para consumar su plan de integración regional, en lÃnea con la diplomacia pragmática que Peña defiende desde los tiempos de campaña, y para ello contaba con el apoyo de Lula da Silva, promotor de la armonÃa entre los gobiernos sudamericanos. El triunfo del libertario, que llegará a la Casa Rosada el próximo 10 de diciembre, es una incógnita para el Ejecutivo paraguayo.
Maduro calificó a Milei de "extrema derecha neonazi" y el presidente electo de Argentina consideró que el régimen chavista es una "dictadura". Incluso el embajador argentino saliente, Oscar Laborde, respaldó los dichos del mandatario venezolano y tildó de "fascista" a Milei. El gobierno entrante no dio señales sobre cómo será el vÃnculo con Caracas, aunque difÃcilmente el lÃder de La Libertad Avanza pueda congeniar su discurso con las provocaciones de Maduro.
La irrupción de Milei también generó fricciones con el socio mayor del Mercosur, luego de que el presidente electo tachar a Lula de corrupto y comunista. Los emisarios de Milei, Diana Mondino (canciller designada) y el embajador en Brasil, Daniel Scioli, están tratando de emendar los dichos del libertario e intentan confirmar la presencia de Lula en la toma de posesión. Esta situación será una prueba de fuego para la misión de "mediador" que busca cumplir Peña.
Por estas razones, el gobierno de Peña entiende que la reanudación de las relaciones con Caracas se dará al margen de su presidencia semestral en el Mercosur, más allá de los esfuerzos que ensaye en ese ámbito. Para el Ejecutivo paraguayo la clave no está en el vecindario, sino en Estados Unidos. El jueves vence el plazo que le dio la administración Biden a Maduro para comprometerse con elecciones transparentes para la segunda mitad de 2024.
Con todo, en el Palacio de López desestiman que la Casa Blanca vuelva a imponer sanciones contra Venezuela, en particular por las negociaciones en marcha entre Maduro con empresas petroleras como la española Repsol y la italiana Eni, entre otras de varios paÃses. La cuestión energética es clave para Maduro, y también para Peña, si bien en Asunción aseguran que la normalización sigue la lógica de una estrategia diplomática.
Hay otros indicios que impulsan la polÃtica de Peña. La Unión Europea acaba de levantar las sanciones a Venezuela para garantizar el envÃo de ayuda humanitaria en caso de crisis. Es otro paso a la aproximación con el chavismo y, sobre todo, pone en evidencia el beneficio de la duda que Bruselas le concede a Maduro, que el año que viene aspira a un tercer mandato.
Peña se encolumnó detrás de Biden en relación con MarÃa Corina Machado, la candidata presidencial de la oposición, quien podrÃa ser vetada por las autoridades electorales de Venezuela, controladas por el chavismo. Es la carta de Maduro para probar hasta dónde llegan las advertencias -y las necesidades- de la administración demócrata. Si Maduro refuerza su faceta autoritaria y proscribe a Machado, el revés podrÃa tornarse inevitable.
Santi defiende el acercamiento con Maduro, pero advierte sobre la oposición en Venezuela
Maduro arriesga su poder, pero el recambio en la Casa Blanca y la posibilidad de un regreso de Donald Trump lo deja sin demasiado margen de maniobra. Una vez más, Peña deberá hacer un fino equilibrio entre sus pares sudamericanos, incluido Maduro, y Biden para calibrar su pragmatismo de cara a Venezuela.
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